Si quieres mejorar tu salud física y mental, búscate un 'espacio azul'

Playa

Zachary Shea/Unsplash

  • Cada vez son más los estudios que relacionan vivir cerca del agua o tener contacto con mares, ríos y lagos con efectos calmantes y reductores del estrés. 
  • Permanecer tiempo en los llamados espacios azules puede reducir el riesgo de depresión, atenuar la ansiedad, relajarse y obtener una mayor sensación de bienestar. 
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Que te sientas como pez en el agua cuando pasas un día junto al mar no es casualidad, sino que en este elemento existe algo intrínsecamente relajante que te aporta paz, calma y bienestar. Los espacios azules, o zonas próximas a paisajes acuáticos, ofrecen una variedad de beneficios para la salud física y mental que neurólogos y psicólogos no han dejado de destacar en los últimos años. 

Uno de los mecanismos que explica que vivir cerca del agua sea tan bueno para el organismo es la hipótesis de la biofilía formulada por Edward O. Wilson y que está definida en el libro Perros de paja de John Gray como el "vínculo emocional que liga a la humanidad con la tierra, de quienes luchan por conservar lo que queda de la naturaleza salvaje y los seres vivos",  Dicho de otro modo, la conexión con la naturaleza conlleva un deseo de estar rodeado de ella, tanto en espacios verdes como azules. 

En las propias ciudades, los espacios azules reducen el efecto isla de calor, la contaminación y el ruido del tráfico, pero además, promueven un incremento de la actividad física y la conectividad social. Los sonidos relajantes también ayudan a disipar el estrés y recibir mejoras cognitivas.

Un estudio realizado por el Instituto de Salud Global de Barcelona asocia el tiempo al aire libre en la infancia con una mejor salud mental en la edad adulta.
Un estudio realizado por el Instituto de Salud Global de Barcelona asocia el tiempo al aire libre en la infancia con una mejor salud mental en la edad adulta.

Max Goncharov/Unsplash

Tal y como recoge Real Simple, un estudio llevado a cabo en 2016 en Reino Unido desveló algunos de los efectos calmantes y reductores del estrés que tiene la naturaleza en los seres humanos. Para ello, se midió la frecuencia cardíaca y la presión arterial de los voluntarios mientras observaban varias peceras: una vacía, una parcialmente llena de peces y plantas y la última con el doble de animales. 

Los visitantes permanecieron el mayor nivel de tiempo ante la exhibición que tenía más vida marina, mostrando mayor nivel de interés y fascinación y oportunidad de desconectar de lo mundano, según los investigadores. El equipo también descubrió que incluso mirar un tanque vacío lleno de agua tenía algún efecto psicológico positivo, de lo que se deduce que el agua por sí sola tiene beneficios buenos para nuestra psique.

"Vivir cerca del agua puede reducir la presión arterial, disminuir el estrés, provocar relajación, mejorar la creatividad y traer sobre una sensación general de felicidad", explica Vinay Saranga, psiquiatra y fundador de Saranga Comprehensive Psychiatry en Carolina del Norte.

Son varios los proyectos involucrados en analizar los beneficios de los espacios azules. Entre ellos destaca BlueHealth, una iniciativa de investigación paneuropea que investigó los vínculos entre los espacios azules urbanos, el clima y la salud. En los últimos 4 años llevó a cabo cerca de 20 estudios en 18 países, incluida una encuesta de 18.000 personas en toda Europa que investiga el vínculo entre los espacios azules y la salud humana. Su conclusión es clara: cuanto más tiempo pasas cerca del agua, mejor te sientes.

Otro estudio de la Universidad de Exeter publicado en la revista Health and Place revela que quienes residen a menos de medio kilómetro de la costa tienen menos probabilidades de experimentar problemas de salud mental. La costa favorece la "salud azul", según la investigación, que analizó datos de más de 26.000 británicos procedentes de la Encuesta de Salud de Inglaterra.

Una interesante conclusión del informe es que el acceso a la costa puede reducir las desigualdades de salud en ciudades y pueblos. "Por primera vez nuestra investigación sugiere que las personas en hogares más pobres que viven cerca de la costa experimentan menos síntomas de trastornos de salud mental”, afirmaba Jo Garret, autor principal. 

Otros estudios señalan que las personas de áreas costeras son menos necesarias y se motivan más a la hora de hacer ejercicio físico, lo que merma el riesgo de obesidad. Vivir cerca de un espacio azul también mejora la calidad de vida de quien sufre problemas respiratorios y es ideal para prevenir la depresión y otros trastornos del estado de ánimo. 

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