La profecía 'maldita' de los 20 millones de empleos: en España hay más personas trabajando, pero somos más pobres que antes

Trabajadora en un hotel en Mallorca

Reuters

En 2015, Mariano Rajoy quiso hacer del 20 su número mágico. "Si seguimos caminando en la misma dirección podemos conseguir ese gran objetivo de los 20 millones de españoles trabajando", se comprometió el expresidente en el minuto de oro del debate previo al 26-J.

La promesa de alcanzar los 20 millones de empleos se convirtió en un mantra maldito que le acompañó durante el resto de su mandato. 

Han hecho falta 7 años para lograrlo, pero en 2022 la economía española ha vuelto a recuperar los 20 millones de empleados, y con una pandemia de por medio. 

El mercado laboral rompió en abril por primera vez en la historia la barrera de los 20 millones de afiliados a la Seguridad Social. En ocupación también se ha llegado al número mágico, pero no es la primera vez. Es más, todavía estamos por debajo de los niveles de 2007.

"Para llegar a los datos que teníamos antes de la gran recesión faltarían todavía unos 600.000 ocupados", matiza Florentino Felgueroso, investigador asociado de Fedea. La Seguridad Social, que mide afiliación, y el INE, que mide ocupación, utilizan distintas métricas, de ahí que haya cierto desvío.

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En cualquier caso, el mercado laboral ha rebasado la ansiada meta de Rajoy, y se ha puesto en cifras no vistas desde la mayor época de expansión de la economía española en la historia reciente (nada menos que el boom de 2007). Pero, ¿estamos mejor?

Dejando a un lado los buenos datos de empleo, lo cierto es que hay más gente en el mercado, pero trabaja menos horas. Que los salarios han subido, pero no al mismo ritmo que la inflación, y que cada vez es más difícil llegar a final de mes. Que la tasa de paro sigue siendo superior, y que la temporalidad campa a sus anchas. 

"En los últimos meses hemos visto una subida espectacular del empleo, que aumentan más los contratos indefinidos, y que el salario mínimo también sube. Pero llevamos mucho tiempo arrastrando la miseria de gobiernos anteriores, y la población está muy enfadada por el efecto de los últimos 14 años", dice Gonzalo Bernardos, profesor Titular de Economía de la Universidad de Barcelona.

El mercado laboral arrastra varias enfermedades desde la gran recesión, confirma Felgueroso. Unas llegan por el tipo de jornada. Otras, por el tipo de contrato, pero todas están relacionadas con los salarios.

Más empleo, pero menos horas 

Camarera preparando bebida alcohólica

Pilar tiene 29 años y estudio filología en Murcia. Hizo oposiciones al cuerpo de profesores pero no consiguió plaza, así que mientras espera a que la llamen para cubrir alguna vacante, trabaja de lo que puede. El año pasado alternaba un empleo como repartidora a media jornada con otro los fines de semana de camarera en un casino.

Que una persona tenga trabajo no significa que pueda llegar a fin de mes, y esto ocurre cuando trabaja pocas horas o su contrato tiene fecha de caducidad.

Contratos 'exprés': hoy empleo, mañana paro

Durante la última gran crisis surgió un fenómeno de contratos de cortísima duración, a veces de apenas unas horas, que han ido creciendo a lo largo de la última década hasta convertirse en los más voluminosos. 

"Muchas personas salían del empleo al paro, del paro al empleo, y así constantemente", recuerda Felgueroso. En 2021, todavía uno de cada 4 contratos firmados en España duraba menos de una semana. 

Con el resto de contratos temporales ocurre lo mismo, aunque en versión light. Al carecer de vínculo sólido con la empresa, los empleados temporales no pueden beneficiarse de derechos laborales como un salario que aumenta con la antigüedad, vacaciones, o la indemnización por despido de los que sí disponen los fijos.

Por ejemplo, el salario de los indefinidos ha subido más en los últimos años, y sobrepasa de largo el sueldo de los temporales: los fijos cobran 630 euros más al mes.

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Uno de los objetivos de la reforma laboral es acabar con este tipo de contratación y fomentar la indefinida, y parece que está surtiendo efecto. 

Desde que entró en vigor, cada vez que una empresa da de baja un contrato que ha durado menos de 30 días, tiene que pagar una penalización de 26 euros por empleado dado de baja. En 2022, los contratos de menos de 7 días han pasado de suponer el 75,8% de media entre 2017 y 2019 a representar el 28% en abril.

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 "Ser indefinido ya no es lo que era"

La reforma laboral ha conseguido que el empleo indefinido se dispare en 2022, mientras que el temporal ha caído.

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Sin embargo, puntualiza Felgueroso, "en la última década observamos que el contrato indefinido ya no es lo que era".

En primer lugar, señala, porque una parte sustancial de esos contratos no llegan al año de duración. El coste para la empresa de cesar a un empleado de poca antigüedad y contratar a otro es menor que el de mantenerlo en la empresa.

Es uno de los efectos secundarios que se arrastran de la reforma de 2012. La regulación introducida por el Gobierno de Rajoy en plena crisis facilitó la creación de empleo, pero a costa de darle mucho más poder a las empresas y menor seguridad a los trabajadores, lo que pudo resultar en una mayor desigualdad de rentas. 

Las huellas de la reforma de 2012 se observan, por ejemplo, en un menor poder de negociación de los convenios colectivos, que son los que fijan subidas salariales. 

Por ejemplo, a pesar de que la inflación subirá un 7,5% este año, según pronostica el Banco de España, es previsible que los salarios por convenio no aumenten más de un 3%. Es decir, que los trabajadores perderán poder adquisitivo.

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"No hay que quedarse en la cifra de 20 millones de afiliados. Habría que analizar la tipología en términos de cualificación del empleo creado y, por consiguiente, de salarios, en un contexto de inflación que merma el poder adquisitivo de los ciudadanos con menores recursos y que han de hacer frente a las subidas de los precios energéticos y con dificultades para llegar a fin de mes", apunta Ana M. López, doctora en Economía, profesora en la UAM y vicedecana del Colegio de Economistas de Madrid.

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Tener contrato fijo y no poder llegar a final de mes

En cualquier caso, de nada sirve tener contrato indefinido si al llegar a final de mes no logras salir adelante. En lo que va de 2022 el empleo indefinido ha crecido un 180% respecto a 2021: 1,7 millones de contratos entre enero y abril. Pero el 51% son fijos-discontinuos o a tiempo parcial.

"Los contratos a tiempo parcial han generado pobreza laboral. Cuando miras la retribución anual, muchas personas no llegan a salir del umbral de pobreza", lamenta Felgueroso. 

Los contratos a jornada parcial, sean temporales o indefinidos, y los fijos-discontinuos, llevan aparejados menos horas de trabajo y, por ende, salarios más bajos. Si el salario mínimo ahora mismo está en 1.000 euros brutos, para un trabajador a media jornada suponen sólo 500 euros al mes.

"Por mucho que uno suba el salario mínimo, si no se trabajan suficientes horas, no llegas", añade Felgueroso. Esto explicaría que, a pesar de que el empleo crece a tasas récord, la tasa de riesgo de pobreza también está aumentando.

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Este tipo de contratación aumentó sustancialmente durante la gran crisis, y actualmente supera los niveles de 2007. Hace 15 años había 2,3 millones de trabajadores con jornada parcial. En 2022 hay 2,8 millones. 

Y el problema es que, aunque la reforma laboral sí puede poner coto a los contratos temporales y de cortísima duración, con los de jornada parcial no es tan sencillo. Es más, puede que una respuesta al aumento de costes derivado de la nueva reforma laboral sea hacer más contratos de este tipo: "Es probable que la reacción de las empresas sea contratar por menos horas", avisa Felgueroso.

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España ha recuperado los 20 millones de ocupados, y, sin embargo, se trabajan menos horas. En 2008, se registraron 9.100 millones de horas trabajadas, frente a las 8.500 de ahora.

Esto no quiere decir que el aumento de indefinidos observado en los últimos meses no sea una mejora, y sustancial. 

Como explica Octavio Granado, analista de la Fundación Alternativas y ex secretario de Estado de Seguridad Social, "si hay contratación indefinida donde antes era temporal, los puestos ofertados se hacen en mejores condiciones. Para empezar porque en uno hay indemnización y en otro no".

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