España cambia la estrategia de la vigilancia del COVID-19: solo hará un seguimiento de los casos graves, los ámbitos vulnerables y las nuevas variantes

Aglomeración de gente en Madrid, España

Susana Vera/Reuters

  • Sanidad y las comunidades apuestan por cambiar de estrategia para la vigilancia del COVID-19, tras aprobar por unanimidad este jueves 10 la Declaración de Zaragoza sobre Vigilancia en Salud Pública.
  • España iniciará una "transición" hacia un "sistema de vigilancia centinela" —como el seguido para la gripe— que dejará de contar cada caso de coronavirus, como se ha hecho hasta ahora.
  • En su lugar, se centrará en hallar aumentos de la incidencia en la población general, para lograr "la detección precoz de nuevas variantes y la medición de la efectividad vacunal", y pondrá el foco en los casos graves y los ámbitos vulnerables, entre otros puntos acordados.
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A punto de cumplirse 2 años de pandemia, España apuesta por cambiar de estrategia para la vigilancia del COVID-19. La decisión, tomada en la tarde de este jueves 10, ha quedado manifestada en la Declaración de Zaragoza sobre Vigilancia en Salud Pública (VSP).

Esta ha sido aprobada por unanimidad en la ciudad aragonesa durante las jornadas del Sistema Nacional de Salud, que han reunido a los consejeros de Sanidad de las comunidades y ciudades autónomas de España, presididos por el Ministerio de Sanidad.

Según la misma, España iniciará una "transición" hacia un "sistema de vigilancia centinela" —como el seguido para la gripe— que dejará de contar cada caso de coronavirus, como se ha hecho hasta ahora.

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En su lugar, se centrará en hallar aumentos de la incidencia en la población general, para lograr "la detección precoz de nuevas variantes y la medición de la efectividad vacunal", según recoge la nota de prensa de Sanidad.

Para ello, pondrá el foco en "la vigilancia individualizada de los casos de COVID-19 en ámbitos vulnerables y casos graves", el seguimiento de brotes epidémicos en entornos de interés, "la garantía de la capacidad suficiente de medios diagnósticos para la detección de nuevas variantes, con un nivel adecuado de secuenciación", y el mantenimiento de SERLAB y SICAH (sistemas de información específicos para el COVID-19) "ante el riesgo de cambios negativos en el curso de la pandemia".

Si bien la transición no tiene concretada una fecha de inicio, la declaración aprobada este jueves 10 habla de "implementar la vigilancia centinela de las infecciones respiratorias agudas leves (IRAs) en atención primaria y graves (IRAG) en atención hospitalaria, en todo el territorio nacional, antes de fin del primer trimestre de 2023".

Con este fin, se creará un grupo de trabajo con el Ministerio de Sanidad y las comunidades y ciudades autónomas, en colaboración con el ISCIII (Instituto de Salud Carlos III), que elaborará una propuesta.

"La pandemia del COVID-19 ha puesto de manifiesto ámbitos de mejora estructurales de la VSP y con ello la necesidad de acometer cambios para responder adecuadamente a los riesgos presentes y futuros para la salud de la población", introduce la declaración de Zaragoza.

"Para ello, debe desarrollarse una Estrategia de Vigilancia en Salud Pública del Sistema Nacional de Salud, que defina el marco estratégico para reforzar y modernizar la vigilancia en salud pública y oriente hacia un desarrollo coordinado y de calidad", añade.

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Además de los mencionados, entre los puntos acordados por la ministra de Sanidad, Carolina Darias, y los consejeros de Salud, se encuentran:

  • Fortalecer la vigilancia en salud pública y el desarrollo coordinado en todo el Sistema Nacional de Salud de estructuras dotadas de los recursos humanos, tecnológicos y presupuestarios necesarios para el desempeño eficaz de sus funciones, incluidos equipos que vigilan e intervengan con una cobertura permanente (24/7/365).
  • Implementar una política de recursos humanos coordinada entre el personal dedicado a la salud pública, que garantice la generación y retención del talento y el relevo generacional, con la elaboración de una propuesta antes de que termine 2022.
  • Fomentar la innovación e investigación en la VSP.
  • Constituir la Red Estatal de Vigilancia en Salud Pública, integrada por las redes de vigilancia nacionales y de las comunidades y ciudades autónomas: esta se encargará de la vigilancia de enfermedades transmisibles y no transmisibles, violencia y lesiones, determinantes sociales de la salud e inequidades en salud y de integrar la información procedente de otros sistemas de vigilancia (como farmacovigilancia, salud animal, seguridad alimentaria o sanidad ambiental).
  • Utilizar los resultados de la VSP para la toma de decisiones en planificación y gestión sanitaria, así como en el diseño de intervenciones de salud, estableciendo mecanismos de coordinación entre salud pública y las comunidades "a implementar durante el año 2023".
  • Modernizar los sistemas de información vinculados a la VSP e impulsar una infraestructura digital que facilite la disponibilidad y la oportunidad de los datos.
  • Usar los fondos del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia para fortalecer esta Red Estatal de Vigilancia en Salud Pública, antes del fin de 2023. Estos también irán destinados en parte a financiar en la Atención Primaria "las soluciones tecnológicas necesarias o la adaptación de las existentes, especialmente de la Historia Clínica Digital, para facilitar la remisión de datos", incluida la vigilancia centinela de las IRAs antes del fin de 2023.

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El 10 de enero, Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, ya había afirmado que España caminaba "hacia una enfermedad endémica en lugar de una pandemia como hasta ahora", por lo que era necesario "responder con nuevos instrumentos a esta situación".

Esto incluía la transición hacia un sistema que vigilaría el COVID-19 como la gripe común, sin un conteo exhaustivo de todos los casos, como adelantó El País.

La OMS, sin embargo, lo había descartado ese mismo mes, señalando que eso aún quedaba "muy lejos", en palabras de la responsable de emergencias de la OMS para Europa, Catherine Smallwood, quien recordaba que la endemicidad requiere una transmisión estable y predecible.

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