España ya está inmersa en la quinta ola de COVID-19: así está afectando a la población, con una elevada incidencia en los jóvenes y la expansión de la variante delta

Luces y sombras de la recta final de la vacunación en España: desafíos a los que se enfrenta más allá de inmunizar al 70% de la población

Borja Suarez/Reuters

  • España ha dejado atrás la bajada en la incidencia del coronavirus y ha entrado en la que parece ser la quinta ola del COVID-19, con un crecimiento vertiginoso en pocas semanas.
  • En apenas una quincena ha pasado de la incidencia acumulada de 92 a la actual de 225, lo que supone más de un 144% de aumento.
  • Este viene provocado sobre todo por el impacto del coronavirus en los adolescentes y veinteañeros y por la expansión de la variante delta, que ahora está catalogada por Sanidad como "de mayor impacto" en España.
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La favorable situación epidemiológica y el elevado ritmo de vacunación llevaron a España a ver la luz al final del túnel del COVID-19, e incluso a relajar restricciones como el uso de la mascarilla al aire libre (con algunas excepciones). Sin embargo, el túnel aún no se acaba, y todavía se alternan las señales luminosas con la oscuridad en un país que ya se encuentra en su quinta ola del coronavirus.

La velocidad de vacunación se ha elevado hasta niveles de récord y alcanza cifras que se van acercando al objetivo anunciado por el Gobierno español de lograr que el 70% de la población esté vacunada para finales de agosto

Después de haber inmunizado a las personas de mayor edad y vulnerabilidad, las comunidades autónomas ya se encuentran asignando citas a los jóvenes. El 56,3% de los españoles ha recibido al menos una dosis y el 41,2% ya cuenta con la pauta completa.

Sin embargo, la incidencia acumulada, que fue bajando a lo largo de junio hasta acercarse a los 90 casos de COVID-19 por cada 100.000 habitantes en los últimos 14 días, se sitúa ahora en 225, lo que supone más de un 144% de crecimiento en apenas una quincena.

"No hemos visto un crecimiento tan rápido en toda la pandemia. Estamos en valores de reproducción del virus por encima de 3, y el de los jóvenes debe estar por encima de 5. Hay un peligro real de colapso de la atención primaria", advierte Álex Arenas, físico, investigador y profesor de la Universitat Rovira i Virgili, en declaraciones a Nius

Se trata de un aumento que se encuentra muy lejos de las anteriores olas de coronavirus, como analiza el medio: en la primera, con dificultades en la contabilidad de los contagios, se dio un crecimiento del 9,8% entre su caída el 20 de junio y dos semanas después; la segunda ola presentó un incremento del 26%, entre la fase más intensa del 5 de octubre y una quincena más tarde; con el mismo periodo analizado desde el 11 de diciembre, este fue de un 30% en la tercera, y de un 19,6% en la cuarta.

Esta termina de caer el 21 de junio hasta la incidencia acumulada de 92, y da inicio a lo que ya parece ser la quinta ola del coronavirus. Una nueva fase en la que se cuenta con la mayor protección de las vacunas, pero en la que se presentan 2 riesgos: la alta incidencia en los jóvenes y la amenaza de la variante delta.

El coronavirus golpea a adolescentes y veinteañeros

La incidencia acumulada (IA) a 14 días en España es de 225, pero esa media esconde importantes diferencias entre los distintos grupos de edad. Destacan especialmente 2: el grupo de 12 a 19 años, con una IA de casi 653, y el de 20 a 29 años, de 717.

Lejos queda la población de más de 40 años —que no llega a los 80 casos por cada 100.000 habitantes— e incluso la treintañera, que presenta una IA de 274. 

Además, hay comunidades con cifras alarmantes: para los grupos de 12-19 y de 20-29 años, Asturias presenta unas incidencias de 770 y 1.028, respectivamente; Cantabria, de 894 y 1.574; Castilla y León, de 1.156 y 1.268; Cataluña, de 1.323 y 1.783, y Navarra, de 2.009 y 668, entre otras, lo que ha llevado a que Castilla y León haya pedido el toque de queda y al cierre del ocio nocturno en regiones como Cataluña.

Precisamente las fiestas y los botellones son uno de los factores señalados como culpables de este aumento en la incidencia de los jóvenes, pero no son el único: también podrían estar influyendo el inicio de las vacaciones y los viajes y el hecho importante de que están siendo los últimos en la cola de la vacunación.

"No es por ser jóvenes, es porque son grupos no vacunados, o menos vacunados", ha aclarado Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias.

"Las personas mayores mostraron en su momento una responsabilidad importante, y fueron vacunadas entre diciembre y febrero. A los jóvenes les hemos pedido el mismo esfuerzo, pero han tenido que alargarlo más", ha explicado Simón, que incluso ha dado las "gracias" a los jóvenes por su comportamiento durante la pandemia.

La amenaza de la variante delta, ahora de "mayor impacto" en España

Otro de los riesgos a los que se enfrenta España en esta quinta ola del COVID-19, y que lo diferencia de las anteriores, es la variante delta: una cepa del coronavirus que es probablemente un 60% más transmisible y que ha puesto en alerta a buena parte del mundo.

También conocida como B.1.617.2 y descubierta por primera vez en India, la OMS la catalogó hace 2 meses como "variante de preocupación a nivel mundial", ya es la dominante en países como Reino Unido, Portugal e India, muestra un rápido crecimiento en otros como Estados Unidos y está alterando los planes de Israel, una de las naciones con mayor tasa de población inmunizada.

Sin embargo, en España representaba solo un 1% de los casos de coronavirus hasta hace pocas semanas y estaba considerada como variante de interés (VOI, por sus siglas en inglés), un escalón de alerta por debajo de ser variante de preocupación (VOC).

Hasta ahora. En su último informe, publicado este lunes 5, Sanidad ya incluye a Delta entre las "variantes de mayor impacto para la salud pública" en España, etiqueta que también tienen las cepas Alfa, Beta y Gamma y que está reservada a "aquellas más transmisibles, más virulentas o que pueden escapar al efecto de los anticuerpos adquiridos tras infección natural o vacunación con variantes previas".

"La variante delta (B.1.617.2) ha ido incrementando su porcentaje en los muestreos aleatorios con un tiempo de duplicación aproximado de una semana hasta alcanzar como media un 10,8% en la semana 24 (datos todavía preliminares), siendo alrededor del 20% en alguna de las CC. AA. que ha notificado esta variable a SiViEs. Su distribución continúa siendo desigual entre comunidades pero también ha aumentado el número de comunidades en el que se detecta en los muestreos aleatorios", explica el ministerio, que recoge su "expansión en diversos países europeos, incluido España".

Informa también de que la variante Alfa, dominante en el país, ha ido perdiendo prevalencia en beneficio de la Delta, de cuya presencia han alertado las autoridades de Cataluña, y que Sanidad estima también en otras como Navarra, Madrid y Canarias.

Mientras, una investigación de Financial Times, basada en muestras aleatorias tomadas por las autoridades españolas, apunta más alto: "La variante delta, más infecciosa, representa ahora alrededor del 30% de todos los casos y se convertirá en la dominante hacia el 17 de julio" en España, indica.

"La variante delta del COVID-19 y un aumento de las infecciones entre los más jóvenes y no vacunados han catapultado la tasa de coronavirus en España hasta la más alta de la Europa continental", informa el medio británico.

"Las tasas de infección en el país se han disparado durante la última semana, superando tanto a Portugal como a Rusia, con una tasa de 7 días que casi se ha triplicado, pasando de 58 casos por cada 100.000 el 29 de junio a 156 el martes [6 de julio]. España sigue estando ligeramente por detrás de Portugal en la tasa de 14 días, más utilizada en la UE", aclara.

Otro aspecto diferencial de la variante delta es su comportamiento respecto a las vacunas, ya que los datos sugieren que es necesaria la pauta completa para obtener una protección suficientemente eficaz contra esta cepa.

Eso sí, en las últimas semanas han surgido señales esperanzadoras: sendos estudios apuntan a que tanto la vacuna de Janssen como la de Moderna producen anticuerpos contra Delta y otras variantes, a lo que se suma la eficacia de 2 dosis de Pfizer y de AstraZeneca.

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