España se está chocando con una nueva ola de coronavirus que muestra datos "alarmantes", pero además estos apenas reflejan una parte de la realidad: la típica metáfora del iceberg aplica a la situación epidemiológica actual, ya que la nueva estrategia de vigilancia del COVID-19 (no se cuentan todos los casos) deja en la oscuridad el resto de indicadores.

"Epidemiológicamente, lo que vivimos es una ola fantasma, porque lo que está ocurriendo no se hace público. Entonces no hay un conocimiento global por parte de la población de las dimensiones que tiene esta ola", explica Lorenzo Armenteros, portavoz de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG).

El experto está observando cifras "muy similares" a las que había cuando empezaba a surgir la variante ómicron del coronavirus, hasta entonces la más transmisible de todas, así como cada vez más casos que podrían estar relacionados con sus nuevos sublinajes, BA.4 y BA.5, que pueden dar lugar a reinfecciones.

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En una entrevista con Business Insider España, señala que el riesgo de contagio por coronavirus en la actualidad es "muy alto", advierte de que se está "subestimando" al covid, lamenta que no haya calado la cultura de la "solidaridad" en las personas enfermas para no contagiar a otras y alza la voz ante las posibles repercusiones en el sistema sanitario, según él desatendido por los gobiernos y en una situación insostenible.

"Podríamos empezar a hablar de esa octava [ola], porque hemos tenido una especie de meseta, con un incremento que fue más despacio, pero ahora lo que estamos viendo es un incremento más rápido. Cuando se definían las olas por el número de casos totales lo teníamos más claro. Ahora hablamos casi desde el campo de la suposición y de lo que estamos viendo en consulta", analiza.

Se trata de "otro pico de incremento del número de casos", con datos que "son alarmantes": según lo publicado por Sanidad el viernes 1 de julio, día de la entrevista, España presenta una incidencia acumulada de 996 casos por cada 100.000 habitantes en mayores de 60 años, un 8,37% de ocupación total de camas de hospitales por COVID-19 y un 5,06% en UCI, con 207 fallecidos en la última semana.

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Si a estos se sumasen los desconocidos (el número de casos en el resto de la población), "los números sí que serían dramáticos y serían para asustar", sostiene Armenteros.

Desde el proyecto CovidLot, de la Universidad Complutense de Madrid, tratan de aportar luz sobre esa realidad oculta: "Tras semanas de crecimiento sostenido, esta semana hemos superado los 5.300 casos positivos nuevos por [cada] 100.000 [habitantes], ¡más del 5%!", han publicado. Una cifra que triplica la incidencia oficial de 1.651 en la Comunidad de Madrid y multiplica por 5 la de ámbito nacional.

"Hemos superado al tsunami ómicron de principios de año", compara en Twitter Jesús Pérez Gil, bioquímico, biofísico, profesor en la UCM y quien puso en marcha este proyecto, que se basa en cribados aleatorios y semanales, mediante PCR de saliva, a alumnos, profesores y personal de la universidad como muestra de lo que podría estar ocurriendo en la población madrileña, recoge Nius.

"El sistema de salud puede quebrar en cualquier momento"

Estas condiciones llegan al mismo tiempo en el que parte de los trabajadores sanitarios se encuentran o estarán en su periodo reglamentario de vacaciones, por lo que un importante incremento del número de casos de coronavirus podría dar lugar a un "desequilibrio" en unos centros médicos con personal reducido. "Habrá que estar muy atentos", admite Armenteros.

A finales de junio, en una entrevista a Redacción Médica, ya vislumbraba una situación "terminal" para este verano y contradecía a quienes negaban un colapso sanitario: si este no había llegado era por el esfuerzo extra de los profesionales médicos, que estaban "salvando la Sanidad".

"Me ratifico absolutamente. Usted imagínese que nosotros ahora vamos a tener que doblar mañana y tarde para que se pueda trabajar, hacer más guardias, no tener libranzas... Si nosotros nos limitásemos exclusivamente a trabajar en nuestro horario laboral, habría un colapso o habría que tomar unas medidas drásticas de anular vacaciones o cerrar centros de salud, porque no habría otra opción", cuenta a Business Insider España.

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"Solo el esfuerzo personal de lo que cada uno estamos haciendo, incrementando mucho nuestro trabajo, hace que el sistema se mantenga, en unas condiciones que no son las adecuadas, porque no es normal que un médico pueda atender 120 pacientes en un día. Eso es algo patológico, porque su capacidad de concentración y de atención no va a ser la misma que cuando tiene 25 o 30, que sería lo adecuado", continúa.

Es un problema que se puede extrapolar a otras áreas y a hospitales, "pero donde verdaderamente la situación es muy dramática es en la atención primaria". No se incrementan las plazas MIR, se han dejado de cubrir muchas otras, no se crean las suficientes para el recambio generacional y los mayores de 65 años que trabajaban han vuelto a la jubilación ante estas "malas condiciones", describe.

"Se ha perdido casi un 10% de los sanitarios que trabajaban en Atención Primaria", especifica Armenteros, también médico de familia.

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"Esto tiene un límite. Llevamos 3 años en un estado de tensión tan importante del sistema de salud para mantenerlo en unas condiciones dignas que en cualquier momento puede quebrar. Y la quiebra va a ser muy grave, porque no hay una medida alternativa diferente al esfuerzo personal que estamos haciendo cada uno de nosotros", critica, antes de repartir responsabilidades entre el Ministerio y las comunidades autónomas. 

"Es una culpa compartida de toda la autoridad sanitaria, porque este problema se viene ya avisando desde hace 12 o 13 años, cuando se dejaron de tomar medidas para evitar lo que podía ocurrir en la atención primaria", recuerda.