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El diagnóstico del COVID-19 en las aguas residuales podría detectar con antelación un rebrote, según un microbiólogo español de la Universidad de Yale

Paciente de COVID-19
Reuters
  • El diagnóstico del COVID-19 en las aguas de una comunidad podría alertar de si se va a producir un rebrote, según explica Arnau Casanovas, microbiólogo español de la Universidad de Yale, a Business Insider España. 
  • Arnau Casanovas está especializado en la investigación epidemiológica y  en microbiología, especialmente en la propagación medioambiental de los patógenos. 
  • En conjunto con otro departamento de la universidad, el equipo en el que trabaja el científico llevó a cabo un estudio en el que intentaron diagnosticar el SARS-Cov-2 en las aguas y descubrieron que podía correlacionarse con precisión con la curva de contagios. 
  • El experto explica que los resultados revelaron que el control en las aguas revelaba la presencia de COVID-19 en una comunidad una semana antes de que se reportaran los casos y 3 días antes de los ingresos hospitalarios. 
  • De cara al futuro, Casanovas cree que lo más importante será la investigación que pueda despejar dudas en torno a los asintomáticos. 
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El diagnóstico del COVID- 19 en aguas comunitarias podría ayudar a detectar si un rebrote está a punto de suceder, según explica Arnau Casanovas, un microbiólogo catalán que realiza investigaciones epidemiológicas en la Universidad de Yale. 

Arnau Casanovas Massana, epidemiólogo de la Universidad de Yale.
Arnau Casanovas Massana Universidad de Yale

Esta técnica ya se ha utilizado anteriormente como vigilancia para controlar los brotes de polio, hepatitis A e incluso cepas de bacterias resistentes a los antibióticos.

El propio Arnau Casanovas realizó su tesis doctoral en la Universidad de Barcelona sobre marcadores de contaminación fecal en aguas residuales y su equipo de trabajo en Yale estudia la transmisión de la leptospirosis—aunque también trabaja con zika y dengue—en el suelo y el agua de las favelas de Brasil. 

Gracias a esos proyectos, el equipo contaba con un gran de sistema de almacenamiento de muestras y de datos que ha hecho que ahora se conviertan en un repositorio de muestras de pacientes del COVID-19 del Yale New Haven Hospital, el más grande del Estado de Connecticut.  

El repositorio está disponible para diferentes grupos de investigación y también hizo que los científicos iniciarán un estudio—en el que ha participado Casanovas—junto con otro departamento de la universidad para diagnosticar el coronavirus en el agua para intentar relacionarlo con la curva epidemiológica de la comunidad. 

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El equipo de trabajo encontró que las concentraciones en aguas residuales no eran muy fiables y decidieron buscar la presencia del COVID-19 en los lodos primarios, el líquido que se forma tras el primer proceso de decantación en una depuradora de agua. Monitorizaron los lodos desde el 19 de marzo hasta el 1 de mayo. 

"En el fondo, estamos detectando el virus de la misma manera que funciona una PCR", explica Casanovas. No es la primera investigación de este tipo desde que se sabe que el virus se excreta con las heces. 

"En todas las muestras que tomamos podíamos detectar ARN del virus", señala el científico español. Además, encontraron una relación directa con el número de casos que se encontraban en la comunidad a la que servía la depuradora.

"La cantidad de virus que íbamos encontrando era anterior a la curva de casos reportados", señala. Aproximadamente, el sistema de control del agua detectaba la presencia del COVID-19 en una comunidad una semana antes de los casos reportados y 3 días antes de los casos que necesitaban ingresos. 

Aunque el científico señala que el método no sirve para diagnosticar el número de casos de una población, destaca el potencial del método para vigilar la aparición de un nuevo brote. 

"Ahora que estamos entrando en la fase de desconfinamiento, habrá probablemente otros picos", advierte Casanovas. Mediante los sistemas de control en el agua, "unos días antes podrías saber que está habiendo un rebrote y hacer saltar a las alarmas", estima. 

Una ciudad podría así preparar los hospitales para un nuevo pico de casos o reevaluar las medidas de distanciamiento social o de confinamiento. 

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Es "muy poco probable" que el coronavirus se propague a través del agua 

Cuando los investigadores empezaron a fijarse en las aguas residuales y demostraron que era posible detectar el virus en ellas, saltaron las alarmas por si el SARS-Cov-2 podría propagarse a través de esta vía. 

Casanovas reconoce que es una línea de investigación a seguir, pero asegura que por ahora no se ha podido hacer crecer un virus viable de las muestras obtenidas. 

"Es muy poco probable, prácticamente imposible", cree el científico. 

Para Casanovas, el hecho de que el virus no parezca ser infeccioso en las aguas es una buena noticia especialmente para los países en desarrollo con problemas de infraestructuras y donde "el tratamiento de las aguas es casi inexistente". 

El experto también ve con optimismo el hecho de que el COVID-19 pueda detectarse en las aguas como una forma de tener más vigilancia sobre las comunidades que no tienen acceso masivo a los test de diagnóstico. 

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Todavía queda mucha investigación por delante 

Arnau Casanovas advierte de que el método requiere más investigación, sobre todo en cada comunidad. "Que esta investigación haya dado estos resultados aquí, no quiere decir que vaya a suceder lo mismo para todas las plantas depuradoras o todos los hospitales", advierte. 

El científico explica que también trabajan en optimizar los datos que recogen para obtener "información más interesante" que amplíe la comprensión del virus. 

Además, señala que continuarán intentando mejorar la manera en la que se puede concentrar las aguas residuales para diagnosticar el virus directamente desde allí sin recurrir al agua de la depuradora. 

Por otro lado, Casanovas señala que queda mucho por comprender en torno a la presencia del coronavirus en las heces humanas y su potencial infeccioso. 

Hasta ahora, los Centros de Control y Prevención de Enfermedades y la Organización Mundial de la Salud sostienen que el riesgo de que el virus se propague a través de las heces es bajo. 

El microbiólogo cree que es necesario enfocarse en los pacientes asintomáticos para conocer si ellos también excretan el virus mediante las heces. 

"Los pacientes asintomáticos son muy interesantes en general", admite Casanovas, que cree que la investigación sobre el COVID-19 debería intentar dar respuesta a por qué el sistema inmune de este grupo reacciona de forma diferente. 

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