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Esta es la explicación psicológica de por qué nos cuesta tanto cumplir nuestros propósitos de Año Nuevo

Diadema de Año Nuevo
Jerry Kiesewetter / Unsplash
  • En torno al 80% de la gente no logra cumplir sus propósitos de Año Nuevo durante más de seis semanas.
  • La mayoría de los retos tratan sobre ser más saludables.
  • Una de las razones psicológicas por las que no alcanzamos nuestros objetivos es pensar demasiado sobre lo arduos que son.

Arranca un nuevo año y se espera que muchos lo afronten como una oportunidad para mejorar. De eso tratan nuestros propósitos de Año Nuevo: de mejorar en algún sentido nuestras vidas.
 
Pero resulta muy difícil cumplirlos. De hecho, según una estadística, el 80% de nosotros habrá fallado en su cometido para la segunda semana de febrero. Todo un valiente esfuerzo.
 
Un estudio de 2016 sobre los propósitos de Año Nuevo divulgado en el Personality and Social Psychology Bulletin, una publicación científica, concluyó que el 55% de estos objetivos están relacionados con la salud, tales como hacer más deporte o comer más sano. Un 20% tenían que ver con deshacerse de deudas. Estas metas son difíciles de llevar a cabo en cualquier momento del año y más aún después de las vacaciones.
 
El estudio, dirigido Kaitlin Woolley de la Universidad Cornell y Ayelet Fishbach de la Universidad de Chicago, indica que los participantes creían que tanto el disfrute personal como la relevancia suponen factores significativos a la hora de cumplir con sus propósitos. De hecho, los investigadores concluyeron que el factor del disfrute era lo único que importaba. Dicho de otra forma: si los participantes recibían recompensas inmediatas por sus nuevos hábitos era más probable que los mantuvieran.

Runners
Sportpoint/ Shutterstock

 
Otro estudio, publicado en Journal of Nature and Science, exploraba por qué se nos da tan mal llevar a cabo nuestros propósitos relacionados con la salud. Subraya que solo una de cada cinco personas realiza la cantidad recomendada de ejercicio, a pesar de que siempre se nos dice que un estilo de vida más saludable puede prolongar nuestras vidas.
 
El problema radica en la batalla que se libra en nuestro interior entre lo que queremos hacer y lo que deberíamos, según el autor del estudio, Seppo Iso-Ahola, profesor del departamento de Kinesiología de la Universidad de Maryland.
 
Si consigues no pensar demasiado en lo terrible que resultará cenar una ensalada o en ir a correr después del trabajo, puede que tengas más opciones de ser consecuente con tus propósitos.
 
La semana pasada, Metro informaba de que lo que nos impide a muchos alcanzar nuestros objetivos para el Año Nuevo es una pequeña palabra.
 
En su nuevo libro, How to Get Shit Done (que podría traducirse como “Cómo hacer las cosas de una j***** vez”), la asesora de estilo de vida Erin Falconer asegura que utilizar el término “debería” es una mala idea porque a menudo va asociado a la culpabilidad, la vergüenza y la “falta de decisión”. Pero también implica que todo lo que planifiques sea una posibilidad, no una realidad. En otras palabras, te estás dando una excusa a ti mismo simplemente por decir que “deberías” hacer algo en lugar de que “vas” a hacerlo.
 
Para mantenerte motivado, aléjate de aquellas palabras que huyen del compromiso, procura no preocuparte por tus decisiones respecto a la salud e intenta presentarlas de una manera que te permita disfrutarlas. Si todo esto no funciona, no te preocupes. Siempre queda el año que viene.

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