El Gobierno andaluz ha sido una de las coaliciones más estables de los últimos años, pero eso se le ha vuelto en contra a Ciudadanos en su campaña

Juan Manuel Moreno Bonilla, en los carteles electorales de las andaluzas de 2018.
Juan Manuel Moreno Bonilla, en los carteles electorales de las andaluzas de 2018.

REUTERS/Jon Nazca

En diciembre de 2018 las elecciones andaluzas abrían la puerta a un cambio de Gobierno en la Junta que sucedería por primera vez en más de 40 años. El PSOE daba paso a un nuevo Ejecutivo regional de coalición formado por el Partido Popular de Juan Manuel Moreno Bonilla y por Ciudadanos.

Aquellos comicios también supusieron un cambio de ciclo político. Era la primera vez que la organización de extrema derecha, Vox, irrumpía en un parlamento autonómico. El hito no ha sido el único estos años: hace tan solo unos meses, la misma organización lograba ocupar por vez primera asientos en un Gobierno regional como es el castellanoleonés.

Pero volviendo a Andalucía, en lo que varios expertos coinciden es que el Gobierno de PP y Ciudadanos liderado por Moreno Bonilla ha sido relativamente estable y tranquilo. La relatividad nace de lo que han sucedido en otras comunidades como Murcia o Madrid, que pusieron la política nacional patas arriba durante 2021.

Precisamente, el hecho de que el Gobierno andaluz haya sido tranquilo y estable durante estos tres años y medio (finalmente Moreno Bonilla consumó el anticipo electoral por tan solo medio año) es algo que a Ciudadanos no le vendrá bien en las elecciones de este domingo. La organización que dirige Juan Marín en la región ha mantenido un perfil discreto durante toda la campaña, que terminó ayer.

"Ha tomado ese papel de fiel escudero porque los últimos resultados electorales les han ido reduciendo esa capacidad de conseguir votos. Han optado por una estrategia en la que reivindican gobierno, gobierno y gobierno", opina Xavier Pastor, politólogo y profesor en la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).

"Aunque siendo socio minoritario, la buena gestión de un Gobierno de coalición da más votos al mayoritario", incide.

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En los dos debates electorales que han protagonizado los candidatos de la campaña ante los comicios de este domingo 19 de junio, se puede apreciar cómo Juan Manuel Moreno Bonilla (PP) y Juan Marín (Cs) han protagonizado una entente cordiale. Lejos de cruzarse reproches, Moreno ha hablado más del futuro de la región, mientras que Marín ha reivindicado lo conseguido hasta ahora.

En el último debate que se retransmitió a través de la televisión pública regional, Canal Sur, Marín estuvo todo el rato "explicando proyectos e intentando ser muy pedagógico". "Lo que ocurre es que esa figura ya la representa de entrada la figura del presidente. De él se hubiera esperado algo de crítica dentro del mismo Gobierno", enfatiza Pastor.

"En el ámbito electoral se entiende que es cuando deben llegar las nuevas propuestas. Han optado por esa estrategia porque no les queda mucho más. Tienen demasiados cartuchos quemados". "No hemos sabido rentabilizar la gestión en Andalucía", reconocía el propio Marín en esta entrevista con El País.

Como viene siendo habitual en las últimas citas electorales, los comicios de este domingo son cruciales para la supervivencia de Ciudadanos en el panorama político nacional. Reeditar el Gobierno de coalición entre PP y Cs en la XII legislatura andaluza que está por comenzar sigue siendo una posibilidad, aunque algo remota.

El propio Marín ya ha reconocido que si Ciudadanos solo consigue un escaño tras el 19 de junio, él abandonará el partido. Lo ha hecho en una entrevista en Al Rojo Vivo, en La Sexta: "Claro, ¿usted no lo haría? En política, como todo en la vida, hay que tener dignidad y yo la tengo".

Esto abre la puerta a varios escenarios. Aunque Cs no logre representación suficiente como para reeditar el Gobierno de coalición, no sería descabellado que Marín ocupase una consejería en un futuro Gobierno del PP como independiente. Las dudas se ciernen ahora mismo en si el PP abriría la puerta a Vox a alguna consejería si fuese necesario, como ocurrió en Castilla y León.

Por el momento, el presidente de la Junta de Andalucía ha repetido en campaña que su intención es pactar "con los andaluces".

Un Ejecutivo tranquilo por descarte

La gran mayoría de las comunidades autónomas españolas eligieron a sus representantes en las cámaras regionales en abril de 2019. Solo existen las excepciones de Andalucía, Cataluña, Galicia, País Vasco y desde este año, Castilla y León. En el caso madrileño, aunque se votó el 4 de mayo de 2021, la legislatura termina igualmente en 2023.

Un elevado porcentaje de autonomías viven desde hace años la experiencia de ser gobernadas en coalición. Quizá el caso más singular se dé en la ciudad autónoma de Melilla, que funciona como un ayuntamiento, en el que su alcalde-presidente (único representante de Cs, hoy expulsado del partido) fue aupado por varios partidos para echar al PP de Juan José Imbroda.

Aunque las elecciones castellanoleonesas fueron hace tan solo unos meses, ya se ha abierto la puerta a un anticipo electoral el año que viene ante una creciente tensión entre sus socios de Gobierno, PP y Vox. En Cataluña el Ejecutivo lo dirige una coalición entre ERC y Junts también con algunos sobresaltos.

El andaluz ha sido uno de los gobiernos de coalición más estables, aunque no el único. En Aragón, por ejemplo, dirigen la comunidad cuatro fuerzas políticas como PSOE, Podemos, el Partido Aragonesista y la Chunta. En Canarias, la salida del Congreso de Alberto Rodríguez abrió una crisis entre los socios. Y en Cantabria, Revilla y sus socios del PSOE han superado dificultades.

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En el archipiélago balear, la socialista Francina Armengol tendrá que presentar los resultados de una auditoría en cuestión de semanas ante la presión de sus socios de Unidas Podemos o Mes, tras el escándalo por el que cargos de su Gobierno se vacunaron contra el coronavirus cuando no les tocaba. En Navarra también han trascendido reproches entre los dirigentes de su Ejecutivo.

Otras crisis no han sido propiamente de Gobierno. En La Rioja la consejera de Podemos fue expulsada de su partido tras defender una candidatura de Yolanda Díaz que superase a su organización, con lo que la política mantiene el cargo pero siendo independiente, y no de los morados. En Castilla-La Mancha, Galicia o Extremadura no hay coaliciones.

Pero si se puede sostener que el Gobierno andaluz ha sido tranquilo y estable, es porque, además del entendimiento que PP y Cs han mostrado en esta campaña, la legislatura ha sido muy distinta de la que se han vivido en otras regiones como la de Murcia o la Comunidad de Madrid.

En Murcia, Ciudadanos trabajó discretamente en una moción de censura contra López Miras, el presidente popular con el que gobernaban. El PP reaccionó de forma inmediata cesando a los consejeros de Cs ante lo que consideró una "traición". A la hora de formar nuevo Gobierno, varios cargos de Cs se convirtieron en tránsfugas al entrar en el nuevo gabinete de López Miras.

El partido de Inés Arrimadas acabó reconociendo que se gestionó mal. Pero lo que sucedió en Murcia fue el inicio de un enorme terremoto político que llevó a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, a convocar unas elecciones anticipadas tras romper su coalición con Cs.

De aquellas, el entonces vicepresidente segundo del Gobierno nacional, Pablo Iglesias, dejó su cargo para concurrir como candidato de Unidas Podemos a las madrileñas. Después, abandonó la política.

También a nivel nacional, el Gobierno de coalición de Pedro Sánchez entre PSOE y Unidas Podemos ha protagonizado diversos desaires, aunque ambos socios continúan dispuestos a agotar la legislatura y esperar a que la cita con las urnas sea a mediados de 2023, cuando corresponde.

El andaluz no ha acaparado tantos titulares sobre sus crisis internas, aunque, por supuesto, también los ha tenido. Con todo, el hecho de que la coalición haya funcionado bien no será la mejor baza para la candidatura de Juan Marín y Ciudadanos este 19 de junio.

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