Pasar al contenido principal

La estación espacial china 'Tiangong-1' que amenazaba la Tierra cae en el Pacífico Sur

Ilustración de la Tiangong-1
China Manned Space Agency
  • La estación espacial china Tiangong-1 se estrelló contra la atmósfera aproximadamente a las 2:16 de la madrugada (hora española), sobre el océano Pacífico.
  • Tiangong-1, que se puede traducir como "palacio celestial", fue la primera estación puesta en órbita por China.
  • Tiangong-1 era utilizada para practicar maniobras de acoplamiento en el espacio y llegó a albergar a dos tripulaciones de taikonautas, o astronautas chinos.
  • China perdió el control de la estación en marzo de 2016 y después puso en órbita la estación espacial Tiangong-2 el año pasado.

La primera estación espacial que China puso en órbita ya no existe.

La estación Tiangong-1, que se puede traducir como "palacio celestial", cayó en la Tierra aproximadamente a las 2:16 de la madrugada del domingo al lunes (hora española) sobre el océano Pacífico, según numerosas fuentes, incluyendo al Comando del Componente Espacial de Fuerza Conjunta, un comunicado del gobierno chino hecho público por AFP y la independiente Corporación Aeroespacial.

Según los informes, la estación espacial entró en combustión al atravesar la atmósfera sobre el Pacífico, al noroeste de Tahití, no lejos del 'cementerio de naves espaciales' donde a menudo las distintas agencias espaciales tratan de deshacerse de los escombros de sus naves.

Es probable que los desechos estén desperdigados a lo largo del Pacífico en esa región.

El final de la Tiangong-1 se veía venir desde hacía años. La estación fue lanzada por primera vez a finales de septiembre de 2011 y ha recibido la visita de dos tripulaciones de taikonautas, o astronautas chinos, en 2012 y 2013.

Pero en marzo de 2016 China perdió el contacto con la Tiangong-1. La órbita de la estación espacial ha ido acercándose desde entonces. En mayo de 2017, Tiangong-1 ya estaba a 350 kilómetros de la Tierra y cayendo una media de 160 metros al día.

Fue entonces cuando comenzó la cuenta atrás para calcular cuándo y dónde atravesaría la atmósfera del planeta.

Ilustración de la reentrada de la Tiangong-1
Aerospace Corporation

El final de la Tiangong-1

Tiangong-1 era una nave de 9,4 toneladas y el tamaño de un autobús escolar ─algo más de 10 metros de largo con un volumen de 15 metros cúbicos─, de un tamaño aproximadamente 60 veces menor que el de la Estación Espacial Internacional, la cual ocupa un campo de fútbol de largo.

Cuando las estaciones espaciales caen, sucede "algo divertido" que ayuda a dulcificar su amargo destino, le contaba a Business Insider el ingeniero Jesse Gossner, experto en mecánica orbital que imparte clases en la Escuela Avanzada de Operaciones Espaciales de las Fuerzas Aéreas estadounidenses.

"Empiezas a ir muy, muy rápido. Después, te ralentizas muy, muy rápido", comentaba.

Ese fenómeno se produce porque la nave está perdiendo su velocidad de avance, permitiendo que la gravedad acelere a la estación espacial hacia la Tierra. El aire sigue siendo demasiado débil como para frenarla mucho, por lo que cae cada vez más rápido.

Cuando el objeto entra en contacto con un aire más denso, la resistencia ralentiza la nave, la cual empieza a perder paneles solares, antenas y demás piezas móviles. El plasma supercaliente eleva la temperatura de la nave a miles de grados, derritiéndolo y desintegrándolo.

Sólo algunos pocos materiales, como el titanio, pueden soportar este castigo.

Hay una posibilidad de que algún engranaje o pieza a bordo haya sobrevivido intacto durante el trayecto hasta el suelo, según Bill Ailor, un ingeniero aeroespacial especializado en reentradas atmosféricas. Esa durabilidad es conferida por las capas de material aislante del Tiangong-1.

"El problema de las estaciones espaciales es que normalmente tienen elementos en su interior", le comentaba Ailor, miembro de la Corporación Aeroespacial, a Business Insider antes de que la Tiangong-1 cayese. "Por lo que, básicamente, el calor podría simplemente quitar algunas de estas capas".

"Si tienes suficientes capas, un montón de energía se va antes de que un objeto en particular caiga; no se calienta y aterriza en el suelo".

Según el comunicado de China recogido por AFP, la estación estaba "destruida en su mayor parte" después de su reentrada.

Ilustración de la Tiangong-1 desintegrándose
ESA - D.Ducros

Qué ocurre con los escombros

Las posibilidades de que los escombros de la estación pudieran golpear a una persona o siquiera aterrizar en tierra firme eran infinitesimales desde el principio.

Según la Corporación Aeroespacial, la probabilidad de resultar herido era "alrededor de un millón de veces menor que las apuestas de ganar en una tragaperras".

Pero si una mole de titanio, un ordenador u otra pieza se hubiera estrellado contra un tejado o un parabrisas, la ley espacial internacional hubiese cubierto la compensación para las víctimas.

"Es responsabilidad de China si alguna persona resulta herida o una propiedad sufre daños", comentaba antes de la reentrada de la Tiangong-1 un miembro de la NASA.

En el caso de recuperar material intacto de la estación, será propiedad de China.

Cualquier escombro que llegase a la Tierra sería lo único que quedase de la primera estación que China puso en órbita, como primer paso para crear una estación permanente. En 2016, la Tiangong-1 fue reemplazada pro la Tiangong-2. Y China está actualmente considerando construir una estación espacial mucho mayor en 2023.

Si bien los escombros espaciales normalmente se desintegran en la atmósfera y es muy infrecuente que hieran a una persona, el caso de la Tiangong-1 es un buen recordatorio de que existe un problema real de chatarra espacial. Antes de su muerte por abrasión, la Tiangong-1 era uno de los 14.000 objetos incontrolados con más tamaño que una pelota de béisbol que permanecen en órbita alrededor de nuestro planeta: algunos expertos creen que es un problema real con consecuencias potencialmente aterradoras.

Ahora, ya hay un objeto menos del que preocuparse.

Te puede interesar