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Varios restaurantes robot de San Francisco están fracasando y la razón podría ser simplemente que seguimos queriendo ser atendidos por humanos y no por máquinas

Customers wait to pick up their Eatsa orders from the automat's futuristic pickup windows in San Francisco in 2016.
Los clientes esperan para recoger sus pedidos de Eatsa en las ventanas de recogida en San Francisco en 2016. Melia Robinson/Tech Insider

Parece que la revolución de los robots en San Francisco ha comenzado. ¿O quizás no?

The robotic barista at CafeX prepares a coffee order for a customer.
El brazo robot tras la barra de CafeX prepara un pedido de café para un cliente. Katie Canales/Business Insider

La ciudad, foco de la tecnología, ha presenciado el auge de restaurantes robotizados en los últimos años. La idea es que los robots podrían usarse para ocupar puestos en tareas repetitivas que exigen horas de trabajo ininterrumpido, como cocinar, lo que a su vez podría liberar a los empleados para proporcionar un servicio al cliente de mayor calidad. Los costes de mano de obra y, posteriormente, los precios del menú se reducirían, las propinas —con una idiosincrasia muy diferente a cómo se entienden en España— quedarían obsoletas, los restaurantes podrían invertir más en mejores ingredientes y los ingresos aumentarían para los dueños, o al menos esa es la teoría.

Se trata de una tendencia que ha recorrido diferentes puntos de Estados Unidos y (en menor medida) del resto del mundo, aunque San Francisco en concreto ha sido el mercado ideal para las pruebas de robots y restaurantes semi robotizados por varias razones.

El grueso de población activa de San Francisco tiene un puesto de trabajo, lo que hace necesario un servicio que ofrezca una experiencia culinaria automática y rápida. La división de la riqueza, severamente visible en las calles, los sueldos bajos y su enorme crisis inmobiliaria implican a su vez una escasez de mano de obra en la ciudad, problema que podría abordarse colocando robots en estos roles.

Y además de eso, los fondos de capital riesgo a la caza de startups innovadoras llevan mucho tiempo utilizando las calles de San Francisco como su patio de recreo experimental, con los ciudadanos como conejillos de Indias para probar cada tecnología etiquetada como prometedora. De hecho, esto se ha convertido en un problema para los residentes, hasta el punto de que la ciudad está considerando la apertura de una oficina específicamente diseñada para regular la tecnología emergente antes de que las empresas puedan desplegarla en los espacios públicos.

En Eatsa, un restaurante automatizado de San Francisco, puedes pedir rápidamente y recoger tu comida por 7 dólares, a través de unas futuristas ventanas de recogida colocadas sobre la pared del local, según explicó en su día la periodista Melia Russell de Business Insider. En la cafetería CafeX encontrarás un brazo robótico de aspecto alegre que prepara y sirve tu pedido de café. Por otro lado en Creator, financiado por la empresa matriz de Google, un robot prepara tu hamburguesa por 6 dólares en cinco minutos.

Otros restaurantes automatizados con sede en el Área de la Bahía de San Francisco como Zume, TeaBOT, la máquina expendedora de ramen Yo-Kai Express, la compañía Blendid, cuyo robot te preparará un batido de 6 dólares, y el robot Sally de preparación de ensaladas de Chowbotics completan el grupo de restaurantes autónomos de la zona.

Visitar uno de estos sitios puede ser como entrar en una película de ciencia ficción: que un robot te dé una taza de café es una novedad.

No obstante, dejando de lado la innovación, existe preocupación de que los robots puedan suponer un desempleo masivo a medida que se desplieguen para encargarse de los trabajos que los humanos suelen desempeñar actualmente. También está en el aire la cuestión de si las personas realmente desean o no tener interacción cuando están siendo atendidas. E incluso si no tenemos estas preguntas en cuenta, resulta que algunos de estos restaurantes no están funcionando.

En julio de 2019, Eatsa cerró sus locales en San Francisco después de que se descubriera que la compañía acarreaba un impago de miles de dólares. Desde entonces, pasó a dedicarse a tecnología y software de restaurantes y cambió su nombre a Brightloom, con un nuevo acuerdo con Starbucks anunciado en 2017. Justo esta semana, CafeX ha cerrado sus establecimientos de San Francisco, aunque los del Aeropuerto Internacional de San Francisco y San José todavía están abiertos. Por su parte Zume, la startup respaldada por Softbank y conocida por los robots que preparan pizzas, cerró su negocio y se pasó al universo dela tecnología y servicios de camiones de comida en noviembre de 2019. Posteriormente, en enero de 2020, la compañía despidió a 400 empleados para reducir aún más los costes, tal y como ha escrito Megan Hernbroth en Business Insider.

A human employee at Creator.
Empleado de Creator. Katie Canales/Business Insider

Uno de los restaurantes gestionados por robots que parece estar funcionando bien es Creator, que sigue funcionando desde su apertura a mediados de 2018. Existen "asistentes de robots" y personas presentes en la mayoría de estos restaurantes, pero hay más presencia humana en la articulación del robot para hacer hamburguesas, como señala Vivian Ho de The Guardian. El robot prepara la hamburguesa Creator, pero las personas toman la comanda y realizan otras tareas. Como escribe Alix Martichoux de SF Gate, los restaurantes robot que el autor ha visitado y disfrutado más fueron los que involucraron a personas reales.

Dicho esto, podrían existir múltiples razones por las algunos de ellos han fracasado, pero quizás la explicación sea que simplemente no estamos preparados para ser atendidos por robots en lugar de humanos.

A continuación puedes ver cómo es comer en los restaurantes robotizados de San Francisco, algunos de los cuales han cerrado desde entonces.

Creator es el primer restaurante de hamburguesas hecho por robots. Este es su aspecto.

Creator is the world's first robot-made burger spot. This is what the burger bot looks like.
Robot de Creator. Creator

 

Y este es el robot tras la barra de CafeX. Los locales de la empresa de café en San Francisco están actualmente cerrados, por lo que solo puedes visitarlo en dos aeropuertos del área de la Bahía de San Francisco.

And this is CafeX's robot barista. The coffee company's San Francisco locations are now closed, so you can only check it out at two Bay Area airports.
La máquina en una de las tiendas ahora cerradas de CafeX en San Francisco. Katie Canales/Business Insider

 

Lo mismo ocurre con Eatsa: sus restaurantes en San Francisco brindaron a los clientes una experiencia gastronómica futurista antes de cerrar a mediados de 2019.

The same goes for Eatsa — its San Francisco locations gave customers a futuristic dining experience before closing in mid-2019.
Las ventanillas de recogida ahora cerradas de Eatsa en San Francisco. Jillian D'Onfro/Business Insider

 

En Creator, los "asistentes de los robots", o empleados humanos, toman las comandas de los clientes en los dispositivos. El estado del pedido de cada cliente se puede rastrear en una tablet.

Over at Creator, "robot attendants," or human employees, take customers' orders on devices. The status of each customer's order could be tracked on a counter tablet.
Katie Canales/Business Insider

 

En CafeX, los clientes piden en los quioscos digitales.

At CafeX, customers ordered at digital kiosks.
Katie Canales/Business Insider

 

El proceso era similar en Eatsa: pedías a través de una tablet. Cuando Melia Russell de Business Insider lo visitó en 2016, había ocho opciones para elegir, todas con un precio de alrededor de 7 dólares.

The process was similar at Eatsa — you ordered via a tablet. When Business Insider's Melia Russell visited in 2016, there were eight bowls to choose from, all priced around $7.

Fuente: Business Insider

En Creator, cada vez que pide un cliente, se lanza un panecillo brioche elaborado por una panadería local a través de un tubo de aire.

Once a customer orders, a brioche roll from a local bakery is pushed through an air tube into a chute at Creator.
Katie Canales/Business Insider

 

Se tuesta, se unta con mantequilla y se deja caer en un recipiente para llevar. Los ingredientes, como el alioli de ostra ahumado, la mermelada de cebolla y los "deliciosos trozos" de queso, nada de lonchas, se colocan en la hamburguesa, según el pedido concreto del cliente.

It's toasted, buttered, and is dropped into a to-go container. Ingredients, like smoked oyster aioli, charred onion jam, and "delightful shreds" — not slices — of cheese, are then placed onto the burger, according to the specific
Katie Canales/Business Insider

 

El robot de Creator puede tener tu hamburguesa lista en menos de cinco minutos.

The Creator bot can have your burger built in under five minutes.
Melia Russell comiéndose una hamburguesa Creator. Katie Canales/Business Insider

 

El sistema era el mismo en CafeX. Se entregaba un capuchino de 3 dólares a través de una pequeña compuerta en muy poco tiempo.

It was the same deal at CafeX. A $3 cappuccino was delivered via a tiny hatch in no time at all.
Katie Canales/Business Insider

 

Recibías tu bol Eatsa de manera similar, a través de una pequeña ventana. El nombre del cliente aparecía en la ventana, lo que significaba que el pedido estaba listo para ser recogido.

You received your Eatsa bowl in a similar fashion, via a small locker. The customer's name appeared on the front of the window, which meant the order was ready for pick-up.

 

Eatsa se promocionó como el "futuro de los restaurantes". Puede haber sido una experiencia futurista única, pero, tal y como escribió Melia Russell, no parecía que un robot preparara tu comida. Había empleados humanos trabajando tras las ventanas y depositando los pedidos mientras éstas se opacaban.

Eatsa marketed itself as the "future of restaurants." It may have been a unique, futuristic experience, but as Melia Russell reported, it wasn't as though a robot was wheeling your order out to you. Unseen human employees worked
Jillian D'Onfro/Business Insider

Fuente: Business Insider

Russell dijo que su "Balsamic Beets Bowl" era un plato abundante y refrescante cuando lo probó en 2016.

Russell said her Balsamic Beets Bowl was hearty and refreshing when she gave it a try in 2016.
Melia Robinson/Tech Insider

 

Eatsa, según Russell, era perfecto para personas con prisa que valoran más una comida sana a un precio asequible que la interacción humana.

Eatsa, Russell wrote, was perfect for people in a rush who value a wholesome meal at an affordable price more than human interaction.
Melia Robinson/Tech Insider

Fuente: Business Insider

No obstante, por desgracia, los restaurantes de la compañía ya no existen. Eatsa anunció en 2019 que cerraría sus ubicaciones en San Francisco para enfocarse en vender su tecnología a otras marcas. También se reveló que la compañía debía mucho dinero.

But, alas, the company's restaurants are no more. Eatsa announced in 2019 that it was closing its San Francisco locations to focus on selling its technology to other restaurant brands. It was also revealed that the company owed
Justin Sullivan/Getty

Fuente: SF Eater

Con CafeX, Zume Pizza, teaBOT y Eatsa ahora cerrados, Creator es uno de los últimos restaurantes automatizados que quedan en pie en la ciudad.

With CafeX, Zume Pizza, teaBOT, and Eatsa now closed, Creator is one of the last automated restaurants left standing in the city.
Katie Canales/Business Insider

 

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