Inmobiliarias, criptomonedas, champán y tierras agrícolas: estas han sido algunas de las inversiones más importantes de las 5 mayores fortunas del mundo durante el último año

Dos botellas de Armand de Brignac, el champán de Jay-Z y LVMH.
Dos botellas de Armand de Brignac, el champán de Jay-Z y LVMH.

Getty Images

  • Las criptomonedas están en el punto de mira de algunos de los más ricos: Musk y Zuckerbeg han explorado invertir en este mercado.
  • Mientras que Bezos busca expandirse en Latinoamérica a través de los Uribe, los Arnault refuerzan su influencia en Francia de la mano de Brigitte Macron.
  • Los Gates se han convertido en los mayores agrícolas de EEUU para explotar el emergente mercado de las semillas.
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Han hecho sus apuestas. Mientras el estallido de la pandemia sacudía la economía mundial, las fortunas más importantes no han parado de buscar oportunidades de inversión movidos por la lógica que dice que crisis profundas ofrecen también grandes oportunidades si uno consigue ver lo que nadie más ve.

Como consecuencia, multitud de startups de todos los sectores y tamaños y proyectos de todo tipo han recibido en este último año el espaldarazo que supone que algunas de las personas más ricas del mundo apuesten por una idea. 

Inmobiliarias, escuelas de negocio, empresas dedicadas al lujo y empresas de ciberseguridad componen una pequeña muestra de los números donde los más ricos han puesto sus fichas en tablero de la economía mundial.

A continuación, estas son algunas de las inversiones más llamativas de las mayores fortunas del mundo durante el último año.

1. Jeff Bezos: $177.000 millones. Una apuesta por los hijos de Uribe.

Jeff Bezos, fundador de Amazon.
Jeff Bezos, fundador de Amazon.

John Locher/AP

A finales del pasado mes de julio, Jeff Bezos, un hombre cuya fortuna, según la revista Forbes, se eleva por encima de los 150.000 millones de euros, viajó al espacio

Lo hizo a bordo de la SpaceX, nave de Blue Origin, la empresa que fundó hace más de 20 años con el sueño de explorar cosmos una vez se convenció de que Amazon, tarde o temprano, conquistaría la Tierra. No andaba desencaminado.

No es, ni mucho menos, el único proyecto que tiene Bezos más allá de Amazon. El fundador de Amazon cuenta con Bezos Expeditions como principal vehículo de inversión en aquellas startups que el propio directivo y su nutrido grupo de analistas consideran interesantes. 

Es precisamente este fondo el ha estado detrás de inversiones tan icónicas de Bezos como la que supuso la compra del prestigioso Washington Post en 2013 o su entrada en empresas como Uber, Twitter o Airbnb.

Sus últimos movimientos tienen que ver precisamente con esta última y con un creciente interés de entender cómo la gente busca y compra en el mercado inmobiliario a través de todo tipo de portales. Y, sobre todo, con las posibilidades económicas que esto ofrece a arrendadores, arrendatarios, agencias e intermediarios.

Fruto de este interés, según informó la revista Semana, una de las últimas adquisiciones de Bezos ha sido La Haus, un portal inmobiliario detrás del que se encuentran, entre otros, los hermanos Tomás y Jerónimo Uribe, hijos del expresidente colombiano Álvaro Uribe.

La Haus es un buscador de viviendas que opera sobre todo en las ciudades colombianas de Bogotá y Medellín que ha sido ya capaz de captar 135 millones de dólares en financiación y que, según explica la propia empresa, trata de apoyarse en tecnologías como el análisis masivo de datos para acompañar a sus clientes en sus procesos de compra.

2. Elon Musk: 151.000 millones de dólares. Trampas al solitario jugando con bitcoin.

Elon Musk, consejero delegado de Tesla.
Elon Musk, consejero delegado de Tesla.

Mike Blake/Reuters

Si algo ha demostrado Elon Musk en los últimos meses es su capacidad de influir en el mercado a golpe de tuit. También su habilidad para contradecirse.

En febrero de este año, con el argumento de maximizar la rentabilidad de todo el capital que no se estaba moviendo en Tesla, el fabricante de coches eléctricos que ha convertido a Musk en el segundo hombre más rico del mundo, anunció una inversión cercana a los 1.500 millones de dólares en bitcoin.

El movimiento vino acompañado del anuncio por parte de Tesla de que la empresa admitiría esta criptodivisa como pago y un cambio en la bio de la cuenta de Twitter del propio Musk, que incluyó en ella el mensaje #bitcoin. El espaldarazo supuso en aquellos días un incremento del 17% del valor del volátil de la criptomoneda.

Pero el romance duró menos de un mes. No había terminado febrero cuando, como contó entonces Business Insider, Elon Musk perdió en un solo día más de 12.000 millones de euros debido a la caída de esta volátil cripto en un profundo pozo que ha hundido su valor durante los últimos meses.

Aquello hizo escarmentar al dueño de Tesla, que pasó de defender con firmeza públicamente el futuro de las mismas, cuyo fundamento, a ojos de Musk, no difería mucho del de las monedas y billetes convencionales, a recomendar invertir en ellas con cautela.

En junio, Musk anunció su divorcio del bitcoin también a través de Twitter. Fue un mensaje sencillo: un corazón roto y el hastag #bitcoin. Era el final de una de las últimas grandes inversiones del hombre que vio antes que nadie que el futuro de la automoción sería eléctrico.

3. Bernard Arnault (y familia): 150.000 millones de dólares. Escuelas de negocios y champán.

Bernard Arnault, propietario del grupo LVMH.
Bernard Arnault, propietario del grupo LVMH.
Jérémy Barande / Wikimedia Commons

Si Bezos ha buscado abrirse en el mercado latinoamericano de la mano de los Uribe, la familia Arnault ha hecho lo propio con la clase política francesa.

En su caso, es nada menos que Brigitte Macron, la esposa del actual presidente francés, Emmanuel Macron, quien acompaña a la familia dueña del conglomerado de lujo LVMH en una de sus últimas inversiones. Se trata de EDHEC, una escuela de negocios que forma parte de  L’Institut des Vocations pour l’Emploi (LIVE), que presiden Brigitte Macron y LVMH.

Las instalaciones de esta escuela, según recogió hace un mes el portal The Luxonomist, servirá tanto para estudiantes llegados de todas partes del mundo como para jóvenes emprendedores que contarán en la segunda planta con un espacio de encuentro para poner proyectos en común y sumar fuerzas.

No ha sido el último movimiento de LVMH. En febrero de este año, la destilería Moët Hennesey compró la mitad de Armand de Brignac, la empresa de champán del rapero Jay-Z. Se trata de la clásica operación en la que dos empresas esperan poder establecer una relación simbiótica en la que sus debilidades se compensen con las fortalezas de la otra.

Por un lado, Moët añade a su portfolio de opciones un champán que en los últimos años está ganando adeptos entre la jet set que conforman los jóvenes influencers de EEUU entre los que se mueven Jay-Z y su esposa, la cantante Beyoncé.

Estos, a su vez, van a aprovechar las amplísimas redes de distribución de la marca de lujo de los Arnault para hacer crecer su mercado entre públicos que, hasta ahora, quedaban fuera de su alcance. Por ahora, se desconoce la cifra en la que se ha cerrado esta operación.

Pero los intereses de los Arnault van más allá de las incubadoras de emprendimiento y el lujo. El pasado mes de junio, The Times of Israel  anunció que Aglaé Ventures, el vehículo de inversión del mismísimo Bernard Arnault, había entrado en el capital de Wiz, una jovencísima startup fundada en 2020 que promete poder proporcionar a las empresas servicios de ciberseguridad en la nube en cuestión de minutos.

Sin duda, algo deben de estar viendo los inversores en ella y, sobre todo, en el pujante mercado de la gestión de datos en la nube, una tecnología en la que confían cada vez más usuarios y empresas. Con apenas algo más de un año de vida, Wiz ha recaudado ya más de 120 millones de dólares en rondas de inversión.

4. Bill Gates: 124.000 millones de dólares. La importancia de tener tierras.

Bill Gates, fundador de Microsoft.
Bill Gates, fundador de Microsoft.
Reuters

Suena a ironía del destino, pero es la verdad. Bill Gates, el fundador de Microsoft, la empresa tecnológica por antonomasia, la responsable, entre otras muchas cosas, de que hoy la inmensa mayoría de las casas cuenten con un ordenador personal, es el mayor granjero de EEUU.

Al menos, esto es lo que reveló a principios de año The Land Report, revista especializada en cuestiones agrícolas. Según sus cálculos, los Gates cuentan, en total, con cerca de 1.100 kilómetros cuadrados de tierras distribuidos por todo el país. 

Conocida la labor filantrópica del recientemente separado matrimonio, durante meses se especuló con la posibilidad de que una inversión de un tamaño tan enorme solo podía responder a la declarada preocupación de los Gates por el cambio climático. Acumular tal cantidad de tierras de cultivo era, según estas informaciones, su manera de aportar un grano de arena en la lucha contra el cambio climático. 

Pero no se alcanza una fortuna de cerca de 124.000 millones de dólares invirtiendo en causas nobles y poco rentables. El propio Bill Gates se encargó de sacar a muchos de su ensoñación el pasado mes de abril, cuando mantuvo un encuentro virtual con usuarios de Reddit que pudieron preguntarle lo que quisieron, tal y como recogieron portales como El Economista.

En este, ante la pregunta de por qué estaba acumulando tantas tierras, la respuesta del fundador de Microsoft no pudo ser más pragmática: "Mi grupo de inversores me lo aconsejó. No está directamente relacionado con el clima, sino con la importancia que está adquiriendo el sector agrícola", explicó. 

Por supuesto, detrás de esta idea hay concienzudos análisis y predicciones. Según desveló el propio Gates, una de las claves de la economía mundial durante los próximos años estará en las semillas. Más concretamente, en la capacidad del ser humano para conseguir que estas den mejores frutos y lo hagan más rápido y en condiciones climáticas cada vez más adversas.

5. Mark Zuckerberg: 97.000 millones de dólares. Recuperar influencia.

Mark Zuckerberg, consejero delegado de Facebook, con los controles de las Oculus Quest.
Mark Zuckerberg, consejero delegado de Facebook, con los controles de las Oculus Quest.

Reuters

Hubo un tiempo en que Facebook era el rey. El portal creado por Zuckerberg cuando era universitario con la única intención de ligar introdujo a sus usuarios en las redes sociales, un concepto rompedor que mezclaba vida privada y vida pública y que democratizaba la fama a golpe de like

Pero después de Facebook llegaron otras, y muchos creadores de contenido optaron por llevarse a su legión de seguidores consigo, primero, a Instagram y Youtube, y últimamente, a Twitch y TikTok

Zuckerberg, sin embargo, ha detectado grietas en la confianza que estos depositan en plataformas que, en su lógico afán por tratar de evitar la difusión de contenido inapropiado, incurren en ocasiones en la prohibición de videos aparentemente inofensivos y en la cancelación de cuentas a las que cuesta encontrar un borrón.

Por ello, el fundador de Facebook quiere aprovechar la oportunidad, y está dispuesto a gastar dinero en ello. En concreto su idea es invertir durante 2021 y 2022 cerca de 1.000 millones de dólares en atraer el talento de creadores de contenido descontentos con las plataformas donde vuelcan ahora mismo su creatividad. 

"Si ayudamos a los creadores a ganar más dinero con su contenido, eso ayudará a que surja una economía de creadores más amplia, lo que hará que haya más contenido en los servicios, más formas de conectarse, y eso será increíble", contó Zuckerberg en un directo de Instagram recogido por Business Insider.

Todo ello, por supuesto, sin olvidar el interés expresado por el fundador de Facebook en 2019 en lanzar su propia criptomoneda. Presentada hace años con el nombre de Libra, la idea ha sufrido infinidad de alteraciones, de idas y venidas que han venido acompañadas de amenazas de todo tipo por parte de los gobiernos y bancos centrales que veían en Facebook una empresa con capacidad para desestabilizar la economía.

Finalmente, la sangre no llegará al río. Según reveló la CNBC, una versión beta de Libra finalmente saldrá al mercado a finales de este año bajo el nombre de Diem. No será una criptomoneda al uso como bitcoin, sino que saldrá en forma de stablecoin, una moneda cuyo valor queda ligado al que tenga en un determinado momento la moneda de curso legal que circule por un país en concreto. Así, libra valdrá lo mismo que los euros en los países europeos que los adoptan y lo mismo que los dólares en EEUU.

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