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Estas son las claves y diferencias que tienes que saber antes de invertir en fondos indexado o un ETFs

Joven con alto poder adquisitivo
Getty Images

Dejar de intentar vencer al mercado para replicar lo que hace. Así podría resumirse la gestión pasiva, que aporta al inversor una mayor facilidad para crear su propia cartera y equilibrarla junto con menores comisiones. Los ETF y los fondos indexados son las dos herramientas de inversión con las que trabaja y aunque son dos caras de una misma moneda, no son exactamente iguales.

Los dos productos se dedican a replicar índices bursátiles, pero con ligeras diferencias en su funcionamiento, gestión e incluso en las estrategias que puedes seguir con cada uno.

Qué es un fondo indexado

Como su propia denominación indica, un fondo indexado es un fondo de inversión y funciona como tal en términos de compra y venta de participaciones e incluso mínimos de entrada. Lo que lo diferencia del resto de fondos es su forma de trabajar y su objetivo. Y es que un fondo indexado se busca replicar el comportamiento de un índice bursátil que suele ser el que le da nombre.

Un fondo indexado no tiene una gestión activa ni sigue estrategias concretas que busquen superar al mercado. Su objetivo es hacer lo mismo que el índice de referencia. Si la réplica está lograda, subirá cuando lo haga el índice y bajará cuando este caiga, así de fácil. Del mismo modo, si cambia la composición del índice porque entra o sale una empresa, también lo reflejará.

Ahí termina la labor del equipo gestor del fondo indexado. Por eso mismo es un producto de gestión pasiva. Como el papel del gestor es limitado, también lo son las comisiones que cobran en relación a los fondos de gestión activa, donde sí hay un equipo que debe seguir diferentes estrategias y técnicas para lograr sus objetivos de rentabilidad.

Gestión pasiva con ETFs y fondos indexados
dawnfu / pixabay

Qué es un ETF

Por su parte un ETF o Exchange Trade Fund es un fondo cotizado. En otras palabras, se trata de un fondo de inversión que se negocia en bolsa y funciona más como una acción que como un fondo —aquí puedes ver las ventajas de los ETF frente a las acciones—.

Los ETF pueden replicar un índice bursátil o ir más allá. Desde este punto de vista son más versátiles que un fondo indexado, ya que se pueden usar para reflejar el comportamiento de sectores (tecnología, videojuegos, minería, retail…), materias primas (el oro y el petróleo son las más habituales), bonos e incluso de la economía mundial.

Al igual que los fondos cotizados, las comisiones de gestión de los ETF son mínimas, ya que el equipo gestor es todavía más limitado. Sin embargo, al funcionar como acciones, con un ETF te encontrarás con las comisiones propias de un título bursátil al comprar y vender.

Diferencias entre fondos Indexados y ETFS

Ahora que ya sabes en qué consiste cada producto será más difícil que vuelvas a confundir ETFs y fondos indexados. Sin embargo, una cosa es saber cómo funcionan estas herramientas de gestión pasiva y otra distinta tener claras sus diferencias o las ventajas de los ETF o los fondos indexados para determinadas estrategias y objetivos.

  • Más versatilidad con ETFs. Este tipo de productos no se limita a replicar índices y, por lo tanto, son más versátiles y se adaptan a un mayor número de estrategias de inversión y momentos de mercado.
  • Más oferta de ETFs. El número de estos supera al de fondos indexados, en buena medida porque no se limitan a replicar índices bursátiles. Pero incluso en esa área también los superan.
  • Más agilidad en los ETFs. Estos funcionan como acciones y pueden comprarse y venderse en cualquier momento del día por su valor en ese instante. Con un fondo de inversión habrá que esperar hasta el final del día para conocer su valor liquidativo y el valor de cada participación.
  • Gestora frente a bróker. Detrás de un fondo indexado siempre habrá una gestora, que es con quien se contrata. Los ETFs se compra y venden normalmente a través de brokers.
  • Costes de contratación. Como norma general, el TER (total expense ratio) de un fondo indexado será menor, pero los costes de compraventa suelen ser mayores, mientras que un ETF tendrá un TER mayor y un coste de compraventa menor.
  • Clases, retrocesiones e importes mínimos. Los fondos indexados funcionan como fondos, lo que implica que puede existir más de una clase para el mismo fondo con diferentes comisiones o capital mínimo de entrada, así como cobrar retrocesiones la entidad comercializadora. Todo esto no ocurre con los ETF, que no tienen clases, se pueden contratar desde una participación y no permiten las retrocesiones.
  • Diferente fiscalidad. La fiscalidad de un fondo indexado es la propia de un fondo con su diferimiento fiscal. En otras palabras, puedes aplicar la exención por traspaso de un fondo a otro. Con los ETFs esta ventaja sólo puede aplicarse en los ETF extranjeros según la última interpretación de la Dirección General de Tributos (DGT) al respecto.

¿Cómo puedes saber si es mejor un ETF o un fondo indexado para tu estrategia de inversión?

La clave para elegir entre uno y otro está la estrategia de inversión que pienses seguir y el horizonte de inversión. Como norma general los ETF te van a permitir tomar posiciones más tácticas, ejecutar movimientos más rápidos a corto plazo, mientras que los fondos indexados pueden servir para invertir más a largo plazo.

Sin embargo, en este punto también dependerá de tu nivel de operativa, es decir, del número de cambios que pienses hacer en cartera y de cómo inviertas. Si te vas a limitar a replicar índices, con un ETF te ahorrarás muchas de las comisiones de gestión de un fondo indexado pudiendo mantener, por lo menos ahora mismo, sus ventajas fiscales.

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