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Estas son las consecuencias de un Brexit sin acuerdo para la UE

Theresa May
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Theresa May anunciaba la semana pasada que Reino Unido está preparado para un Brexit sin acuerdo con la UE. Más allá de que las negociaciones políticas requieran de ciertas estrategias agresivas, la amenaza de la primera ministra supone un reto no sólo diplomático, sino también comercial e, incluso, jurídico para el conjunto comunitario.

Desde hace un año, May y la UE llevan negociando los términos de la salida de Reino Unido, con dos puntos como principales escollos: el pago del divorcio por parte del país británico ─que asciende a 44,33 millones de euros─ y las relaciones comerciales con el resto de países comunitarios.

En este sentido, al margen de los posibles aranceles amistosos que puedan derivarse de un acuerdo entre las partes, la salida de Reino Unido sin un acuerdo con la UE implicaría también la eliminación del Tratado de Schengen, que ha permitido hasta ahora a los ciudadanos europeos circular y trabajar libremente en el país británico, y viceversa.

Qué pasará con los que ya viven Reino Unido 

Una de las grandes incógnitas es qué sucederá con los ciudadanos europeos que ya viven en Reino Unido. En los puntos preacordados el pasado mes de diciembre, tras el Brexit no sólo tendrían derecho a quedarse, sino también a llevarse consigo a sus familiares en primer grado. Sin un acuerdo, este punto dejaría en el limbo a los millones de europeos emigrados y que sólo en 2017 sumaron 578.000 personas.

Otro aspecto importante es la jurisdicción aplicable en Reino Unido: un Brexit sin acuerdo supondría la desadhesión del Tribunal de Estrasburgo y, por tanto, la ausencia de legislación comunitaria en el país, tanto para británicos como para extranjeros.

Un desamparo jurídico al que, además, se vería sometida Irlanda del Norte, que con el acuerdo de diciembre se aseguraba la ausencia de fronteras físicas con el resto de Reino Unido, pero que podría convertirse en un país completamente aislado si no hay acuerdo.

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Quién paga el Brexit

Por último, el pago de los 44,33 millones de euros por el Brexit es el mayor escollo. Sin un acuerdo, Reino Unido teóricamente dejaría de pagar esta cantidad ─así como su aportación anual a los Presupuestos comunitarios en 2019 y 2020, como estaba previsto─.

Algo que dejaría al gobierno de May en una situación precaria para negociar acuerdos comerciales incluso con sus socios más estrechos, como Alemania, Francia, Países Bajos o Suiza.

La amenaza de May no debe tomarse a broma: Liam Fox, secretaria de comercio internacional de Reino Unido, ha refrendado la idea asegurando que el gobierno británico está convencido de que "ningún acuerdo es mejor que un mal negocio", instando a la UE a que reconsidere aspectos como el pago del Brexit.

Esa salida con o sin acuerdo es algo que ya se baraja en un gabinete de ministros dividido entre quienes consideran clave negociar y quienes no creen que el Brexit deba ser consensuado.

Las diferentes posturas políticas

Una postura que ha ido ganando adeptos progresivamente entre ministros y comunes y que, de hecho, la semana pasada salvó in extremis la autonomía del gobierno al frenar una iniciativa de algunos conservadores rebeldes en la Cámara de los Comunes para dar al Parlamento la posibilidad de vetar un Brexit sin acuerdo con la UE.

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May no quiere cerrar ninguna posibilidad, ni siquiera la salida unilateral. Algo que ha aprovechado en los últimos días Boris Johnson, ministro de Exteriores, adalid del euroescepticismo en Reino Unido y principal impulsor del Brexit en su momento, para reclamar una salida "completa" de la UE.

"En todo el país encuentro gente que, más allá de cómo haya votado, quiere que nosotros continuemos y llevemos acabo [lo prometido]. No quieren una especie de compromiso sin esperanza, un acuerdo de tira y afloja perpetuo en el que estemos la mitad dentro y la mitad fuera", argumentaba este fin de semana en The Sun.

Pero Johnson es sólo una de las voces críticas con la salida negociada dentro del gabinete: el mes que viene, los ministros y May se reunirán para decidir cómo gestionar el Brexit.

De hecho, como consecuencia de la postura del gobierno, decenas de miles de personas se manifestaron en Londres el pasado sábado para exigir una salida "completa" de la UE. Una idea que cobra cada vez más fuerza entre la población, a pesar de sus terribles consecuencias para todos.

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