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Este adolescente ha inventado un robot que ayuda a mantener los árboles y bosques sanos

Left to right: Maksim Mikhailov and his team: Daniil Nechaev, Igor Lositsky and Gleb Zagarskikh, as they accept the gold medal at the 2017 World Robot Olympiad.
Left to right: Maksim Mikhailov and his team: Daniil Nechaev, Igor Lositsky and Gleb Zagarskikh, as they accept the gold medal at the 2017 World Robot Olympiad. ITMO University

Tras escuchar un programa de radio que describía el trabajo intensivo de los patólogos forestales — básicamente, los médicos de los árboles — Maksim Mikhailov tuvo una idea: ¿qué pasaría si un robot ayudara a recolectar sus datos?

Mikhailov es un estudiante de 16 años de la Universidad ITMO, la reconocida institución de ciencia y tecnología de San Petersburgo, Rusia. Como miembro del Laboratorio de Robótica Juvenil de la escuela, estaba perfectamente posicionado para dar vida a su idea. Con un equipo completo trabajando en el proyecto, el robot ganó la medalla de oro en la Olimpiada Mundial de Robots del año pasado: puede registrar las ubicaciones de los árboles dentro de un bosque, identificar sus especies, medir el ancho de sus troncos e incluso identificar si un árbol está sano o no.

Su nombre es Forester. La mayor parte de su trabajo es explorar bosques y golpear árboles con su mazo. Es una adaptación robótica de una técnica que los expertos en árboles humanos utilizan a menudo, llamada "sondeo", para ayudarles a evaluar la salud de un árbol.

"El robot golpea un árbol y su micrófono graba el sonido", explicó Mikhailov. "Como los árboles enfermos tienen cavidades o baja densidad de madera en su tronco, hacen un sonido con una frecuencia menor que la de un árbol sano". El robot utiliza un algoritmo que analiza el sonido grabado para determinar si procede de un árbol sano.
 

A closer look at the Forrester robot.
A closer look at the Forrester robot. ITMO University

Forester también toma una fotografía del árbol y alimenta la imagen a una red neuronal, identificando 12 especies diferentes de árboles con una precisión superior al 90 por ciento.

Esta invención estudiantil es "una gran idea", dice Lee Dean, arborista principal de la Universidad de Cornell, advirtiendo al mismo tiempo que "los árboles son sistemas vivos y dinámicos". Identifica el robot como una herramienta para el arborista humano, no como una solución automatizada que inutilizará su trabajo.

"La evaluación del riesgo de los árboles es calificable, no cuantificable. Esto puede dar indicadores sobre la salud de un árbol, pero no puede hacer el diagnóstico".

Esto concuerda con la percepción de Mikhailov de la creación de su equipo. "Aunque el robot puede recopilar datos sobre los árboles, no puede analizarlos para decidir lo que hay que hacer para preservar los bosques", dijo. Esa tarea recae en los expertos humanos, cuyos trabajos se simplifican gracias a un robot de recogida de datos.

El trabajo de un arbolista parece estar a salvo de la automatización. Al menos, por ahora.

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