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Este informe señala 4 consecuencias imprevistas de salvar al mundo de la gran crisis

Crisis Financiera
GettyImages
  • El rescate por parte de los bancos centrales ha traído consecuencias para diferentes agentes del mercado, según apunta en un último informe Allianz GI.
  • Entre otros factores que se han desencadenado se encuentra la dificultad para encontrar rentabilidades sin asumir riesgos.
  • Los inversores además están más expuestos a tener pérdidas en sus carteras.

La respuesta de los bancos centrales a la crisis financiera de hace 10 años pudo haber salvado al mundo de una depresión devastadora, pero también creó una serie de efectos imprevistos, desde un mayor endeudamiento a una mayor desigualdad económica

Eso es lo que analiza en un último informe Allianz GI. Mirando en retrospectiva lo que se puedo hacer bien y lo que salió mal, ¿qué lecciones podemos sacar para el futuro? La gestora desgrana las consecuencias que se han provocado para diferentes áreas.

1. Para los ahorradores: pérdida de capacidad de obtener rentabilidad sin tomar riesgos

Tras la crisis financiera, los bancos centrales aplicaron una política de represión financiera a nivel mundial: una serie de acciones diseñadas para estimular la economía y reducir la deuda mientras se mantiene la inflación

Sin embargo, tal y como explica la gestora, debido a que los tipos de interés se redujeron a niveles ultra bajos o incluso inferiores a cero, los ahorradores perdieron la capacidad de obtener una rentabilidad sin tomar riesgos, mientras que los se endeudaron en exceso o gastaron demasiado escaparon casi sin sufrir daños. 

2. Para los inversores: mayor exposición a tener pérdidas en sus carteras

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Wikimedia Commons

Las políticas de QE y de tipos de interés a cero condujeron a los inversores a tomar más riesgos para obtener mayores rentabilidades. Los bancos centrales, al impulsar los rendimientos de los bonos cada vez a niveles más bajos, interfirieron con las asignaciones de capital y fomentaron el uso del apalancamiento.

Con el tiempo, las acciones y los sectores se correlacionaron cada vez más a medida que su recorrido se movía casi al mismo ritmo. De hecho, según Bloomberg, 10 acciones representaron el 50% del peso del S&P 500 en el primer semestre de 2018, incluidas las "FANGs" (Facebook, Amazon, Netflix y Google).

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3. Para las compañías: recompras de acciones y flujo de inversión

La gestora apunta que con la deuda disponible en los mercados crediticios, algunas empresas han creado nuevos modelos de negocios disruptivos que no ensalzan ganancias reales. En cambio, comenzaron a centrarse en hacer ajustar sus saldos de deuda a capital, minando a los competidores.

Los bajos tipos de interés también llevaron a muchas compañías a asumir niveles crecientes de deuda que usaban para recomprar acciones. Algunas estimaciones muestran que las recompras anuales de acciones en Estados Unidos alcanzaron el 3%-5% del PIB del país. Un porcentaje realmente cuantioso.

4. Para los gobiernos: más deuda e inversiones poco rentables

Las políticas monetarias han elevado el coste de financiación de las pensiones y otros pasivos a largo plazo. Muchos fondos de pensiones y compañías de seguros se han visto obligadas por la regulación a tener bonos soberanos en cartera poco atractivos que perderán valor a medida que aumenten los tipos de interés

Debido a que la mayoría de los gobiernos no utilizaron el tiempo para reestructurar y reactivar sus economías, podrían llegar la próxima crisis, explican desde Allianz GI, “en un estado más débil y sin nuevas reformas implementadas”
 

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