Esto es lo que ha fallado en Europa con el lanzamiento de las vacunas: lentas negociaciones, escasez de suministro y mensajes confusos de las administraciones

Un hombre al que le están tomando la temperatura en Hospital Universitario de Cracovia el primer día del programa de vacunación Covid-19 de los profesores

Beata Zawrzel/NurPhoto via Getty Images

En octubre de 2020, Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea dijo que el continente tenía "acceso a las vacunas más prometedoras en desarrollo" y lo declaró como una "historia de éxito en Europa". 

Seis meses más tarde, Europa no está cumpliendo con los objetivos propuestos.

La UE tiene en mente vacunar al 70% de su población en verano, pero los resultados hasta el momento no son muy esperanzadores. Menos del 10% de las personas de Alemania, Francia e Italia han recibido su primera dosis contra el COVID-19, según Our World in Data, un sitio web de datos con sede en la Universidad de Oxford. En comparación, el 41% de los británicos, el 23% de los estadounidenses y el 40% de los israelíes ha recibido la primera dosis. 

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Además, los casos de coronavirus en Europa han aumentado. En Francia, los nuevos casos por millón han aumentado desde 260 en enero hasta los 430 el pasado martes 23 de marzo, de acuerdo a Our World in Data. Francia, Italia y Alemania se están viendo obligadas a imponer nuevas restricciones. La gente está atrapada en casa y millones de puestos de trabajo, especialmente los relacionados con el turismo, están en riesgo. 

¿Qué ha llevado a este fracaso en Europa? Hay tres puntos clave a tener en cuenta: las lentas negociaciones, el problema de suministro de vacunas y los confusos mensajes de salud pública. 

Menos dinero, más dificultad y lentitud para llegar a acuerdos

La eficiencia en los lanzamientos de las vacunas llegan en primer lugar con asegurar un suministro. La Unión Europea ha sido más lenta que Reino Unido, Estados Unidos e Israel en este paso crucial. 

La Comisión Europea estaba decidida a obtener vacunas a bajo precio y, para ser justos, logró pagar menos de 15 dólares por dosis de la vacuna de Pfizer, por ejemplo. Reino Unido y Estados Unidos pagan alrededor de 13 dólares por todas las vacunas. Israel pagó más y también ofreció dosis de Pfizer a sus ciudadanos. 

Pero las prolongadas negociaciones de la Unión Europa  han provocado un retraso significativo en la obtención de una gran cantidad de dosis. 

Las negociaciones también se ralentizaron por el hecho de que los 27 países miembros tienen leyes diferentes sobre lo que debería suceder si las vacunas fallan.

Esto ha supuesto que la Unión Europea haya empezado a lanzar sus vacunas mucho más tarde que en otros lugares. Para ser exactos, empezaron el despliegue el pasado 27 de diciembre, casi tres semanas de Reino Unido, caso dos semanas más tarde que Estados Unidos y una semana después que Israel. 

Decepción con los proveedores

Al final, la Comisión Europea logró alcanzar acuerdos por miles de millones de dosis con las compañías farmacéuticas, suficientes para que los países miembros cubriesen más del doble de su población, según Bloomberg

Sin embargo, en enero de 2021 vieron como las vacunas que se supone que iban a llegar iban con retraso y no cumplían con las cifras acordadas. Pfizer ralentizó temporalmente la producción mientras mejoraba sus fábricas y Francia, por ejemplo, solo recibió una cuarta parte del suministro acordado con Moderna.

En cuanto a AstraZeneca, la farmacéutica recortó el suministro inicial en un 60% —de 80 millones a 30 millones— debido a problemas de producción. 

Los retrasos en las vacunas llevaron a Hungría a obtener 2 millones de dosis de Sputnik V, la vacuna rusa, y 1 millón de Sinopharm, la china, para tratar de vacunar a su población más rápido. 

Hungría ha logrado inmunizar a un porcentaje de su población más alto que cualquier otro país europeo: más del 24% ha recibido una dosis, según Our World in Data. Estas dos vacunas aún no están aprobadas para su uso en la Unión Europea en general, pero los países pueden autorizar otras vacunas.

Y para empeorar las cosas, el bloque continuó exportando vacunas a pesar de la escasez. 

En enero, la Comisión autorizó exportaciones de vacunas hasta finales de marzo, una medida temporal que desde entonces se ha prorrogado hasta junio. 

Maroš Šefčovič, vicepresidente de la Comisión Europea, explicó el pasado martes que desde finales de enero hasta el 16 de marzo, la UE había aprobado exportaciones por un total de 41,5 millones de dosis a 33 países, en comparación con 70 millones de dosis entregadas dentro de la UE, de las cuales 52 millones han sido administradas. La Comisión bloqueó solo un envío de 250.000 dosis de la vacuna COVID-19 de AstraZeneca de Italia a Australia.

Europa ha amenazado con bloquear cualquier tipo de exportación a paises que no comparten su producción propia. Von de Leyen aseguró el pasado jueves que se han exportado más de 10 millones de vacunas de Pfizer al Reino Unido, pero no ha sido una entrega de doble vía. 

Vacunas no utilizadas

Más de 14,2 millones de dosis no han llegado a la Unión Europea, según el Centro Europeo para el Control y la Prevención de Enfermedades

Es probable, eso sí, que la razón de este problema se deba a cuestiones propias de países individuales más que de la propia Comisión. 

Algunos europeos se muestran reacios a recibir una inyección, en parte por los mensajes contradictorios de las vacunas, en particular la de AstraZeneca, que está autorizada en la Unión Europea. 

A pesar de que la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) dio luz verde a la vacuna para todas las edades, algunos países europeos, incluídos en Francia y Alemania, no la administraron a personas mayores de 65 años. Angela Merkel, la cancillera alemana, dijo que no recibiría la dosis porque tenía 66 años. Desde entonces, ambos países han revocado su decisión. 

La reputación de AstraZeneca se vio todavía más dañada por una investigación sobre los coágulos de sangre como un posible efecto secundario. La EMA dijo que la vacuna era segura y efectiva, pero una encuesta de YouGov realizada el pasado lunes, sugirió que solo el 23% de las personas en Francia piensan que la vacuna es segura, frente al 33% de enero. 

Una "nueva pandemia"

Los líderes europeos aseguraron en una declaración conjunta el pasado viernes que priorizarán la producción y distribución de vacunas urgente, e instaron a las compañías farmacéuticas a cumplir con los compromisos de suministro de vacunas. 

"Subrayamos la importancia de la transparencia", apuntan.

El problema debe solucionarse con urgencia. Merkel dijo el martes que la situación era "grave" y que el país estaba entrando en "una nueva pandemia".

"El número de casos está aumentando exponencialmente y las camas de cuidados intensivos se están llenando de nuevo", afirmó.

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