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Estos son los padres más sacrificados del reino animal, como los caballitos de mar que son capaces de dar a luz a hasta 2.000 crías

  • Son padres que tienen un importante rol a la hora de criar a sus hijos, y son de especies muy distintas.
  • Algunos padres del reino animal no comen mientras están criando a sus hijos, mientras otros utilizan su cuerpo como defensa ante cualquier peligro.
  • Esto es lo que están dispuestos a hacer algunos padres del reino animal para asegurar la supervivencia de su descendencia.

Esta es la transcripción del vídeo.

Imagina que estás a punto de ser un padre primerizo orgulloso. Pero primero, tienes que dar la luz a 2.000 bebés. Suena doloroso, ¿verdad?

Bueno, si eres un caballito de mar macho, ese es parte del trabajo. Resulta que hay muchos padres en el reino animal que hacen todo el trabajo duro. El ariospis felis lleva el sacrificio de los padres al extremo. Para proteger los huevos, se los guarda en la boca, y no son solo uno o dos huevos, pueden ser hasta 65. Los huevos ocupan tanto espacio que no puede comer porque podría tragarse uno. Así que ayunará durante más de dos meses, mientras que se desarrollan los huevos.

Lo creas o no, la chinche acuática gigante macho asume una carga aún más pesada. Las hembras ponen hasta 100 huevos en la espalda del macho. Llevará los huevos durante las siguientes 2 o 3 semanas a medida que se van desarrollando. Pero durante ese tiempo, los huevos y la mucosa se pegan a sus alas para que ya no pueda volar, lo que lo hace muy vulnerable a los depredadores. Además, los huevos le pesan tanto que tiene que depender de presas más lentas y fáciles como los caracoles. O simplemente no comer nada, Pero vale la pena para asegurarte de que tus futuros hijos estén a salvo. Por suerte, para la chinche de agua, a pesar de todo, puede regresar a su vida normal una vez que los huevos eclosionan y los bebés tienen que arreglárselas solos.

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Ese no es el caso del ñandú macho. No se queda a cuidar únicamente de sus propias crías. Él cría a varias familias a la vez. Durante la temporada de reproducción, el ñandú macho construirá un nido para atraer a tanta s hembras como le sea posible. Formará un grupo de 5 a 7 hembras y se apareará con ellas toda la temporada. Las hembras confían los huevos a los machos.

Pero, al igual que los pingüinos que no tienen nido, los machos deben hacer un delicado acto de equilibrio. Mantienen el huevo caliente sobre sus pies, y lejos de la tierra congelada en la que están asentados. No pueden cazar ni buscar comida. Tienen que quedarse en su sitio y proteger el huevo. Pero el trabajo duro no termina ahí. Cuando los polluelos eclosionan, los padres pasan hambre tras haber ayunado durante semanas y semanas. Pero los pequeños necesitan ser alimentados, así que papá se las arregla para regurgitar algo de comida de su esófago para alimentar el polluelo hasta que la mamá regrese.

¡Qué rico! Gracias, papá.

Parece que hay muchos papás animales que merecen un precio al padre del año.

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