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Estos son los retos de Caixabank ante la presentación de su nuevo plan estratégico

Logo de Caixabank, banca, La Caixa
CaixaBank

Caixabank está de moda. Hace pocos días fue noticia por ser el único gran banco español en salvarse de las iras de Jefferies, que rebajó la recomendación de inversión en todo el sector excepto del banco catalán. Los inversores apuestan por Caixabank al calor de su crecimiento de los últimos años, pero ahora le toca saciar sus expectativas con un plan realista para el próximo trienio.

El banco que preside Jordi Gual y dirige Gonzalo Gortázar presenta este martes 27 su plan estratégico para el periodo 2019-2021. Ambos estarán presentes en la puesta en escena en el corazón europeo de las finanzas: la City de Londres. Analistas e inversores escucharán atentos, con el botón verde de comprar preparado y una cifra en la cabeza: 2.500 millones de euros.

Gortázar ya avanzó que será un plan continuista, en el sentido de que se centrará en seguir la senda de lo iniciado en 2016 y que tanto crecimiento le ha proporcionado: más márgenes, el nuevo modelo de oficinas, digitalización y crecimiento orgánico. “Tenemos una senda muy clara de crecimiento orgánico. En el nuevo plan estratégico esta cuestión no se va a poner en duda, seguiremos esa senda”, dijo el consejero delegado de la entidad en abril.

El mercado compra esa continuidad. Ese camino es el que ha llevado Caixabank a duplicar beneficios en dos años: de ganar 815 millones de euros en 2015 a 1.684 en 2017. La previsión para este año es que se acerque a los 2.000 millones. Hasta septiembre ya ha llegado a los 1.768 millones. Además, el banco ha superado con nota los exámenes del BCE.

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Esta buena salud se ha reflejado en bolsa: Caixabank cae un 8% desde enero, pero es con diferencia la entidad española que mejor ha aguantado un año marcado por las crisis en España –política y de sentencias como las de las hipotecas–, Turquía e Italia. El resto de grandes bancos presentan caídas de dos cifras.

Caixabank, a dos años de los 2.500 millones

Por tanto, Caixabank tiene sentadas las bases para rematar el trabajo ya hecho en el próximo trienio. Pero ha generado unas expectativas tan altas que ahora tiene que estar a la altura. Los analistas prevén que siga con crecimientos del beneficio de dos dígitos en los próximos años, lo que le situaría por encima de los 2.500 millones de ganancias netas ya en 2021.

Según el consenso de 21 analistas que siguen la evolución de Caixabank, este año lo cerrará con unos beneficios de 1.930 millones. La subida de los márgenes la llevarán a ganar 2.370 millones en 2019 y 2.565 millones en 2020, según unas primeras estimaciones muy aventuradas. Citi, Morgan Stanley, Credit Suisse, JP Morgan, Goldman Sachs, Keppler y Jefferies son algunos de los bancos de inversión optimistas con Caixabank.

También le ven recorrido en bolsa: tres de cada cuatro recomienda comprar y le ven un potencial de crecer un euro a medio plazo. El precio medio objetivo se sitúa por encima de los 4,50 euros por acción, mientras que el pasado viernes cerró en los 3,65 euros en la bolsa española.

El futuro de Caixabank con Telefónica

Con la previsión de resultados, Caixabank se la juega, pero también tendrá que aclarar qué pasa con su cartera industrial. El BCE es partidario de que los bancos se centren en su negocio. Por ello, y porque eran un lastre, toda la banca española ha ido liquidando sus grandes carteras de ladrillo. Caixabank ha vendido hasta Servihabitat.

Pero volviendo a las inversiones industriales, el grupo La Caixa ya ordenó su porfolio. Criteria, propietaria del 40% de Caixabank, se quedó la mayoría de participaciones, mientras que el banco mantuvo las filiales financieras y de seguros. No obstante, se hizo una excepción con dos participaciones importantes: Repsol (mayoritaria) y Telefónica.

El banco catalán ya ha marcado el camino, guiño al BCE incluido, con el anuncio de su salida de Repsol con la venta del 9,4%, de la que ya ha ejecutado aproximadamente la mitad. Pero le queda Telefónica, y las señales que dan Caixabank y su matriz son confusas.

Caixabank controla algo más del 5% de Telefónica, con el que es uno de sus principales accionistas junto con BBVA y Blackrock, aunque el fondo de inversión no participa del consejo, solo es un inversor financiero. Isidro Fainé, presidente de La Caixa, es vicepresidente de Telefónica.

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En los últimos meses, tras la venta de Abertis, Criteria –la cartera de participadas de La Caixa, presidida también por Fainé–, ha ido comprando acciones de la teleco que preside José María Álvarez-Pallete, hasta el 1,12%. Por tanto, el grupo La Caixa tiene participaciones de Telefónica a través de Caixabank y de Criteria.

Estas compras y el mandato del BCE de vender las participadas dispararon los rumores que apuntaban a la salida de Caixabank de Telefónica, aunque fuera para vender las acciones a Criteria. Sin embargo, ni se ha producido ni parece que vaya a suceder a corto plazo.

Fuentes financieras explican que, a diferencia de la participación en Repsol, la de Telefónica tiene sentido para Caixabank porque genera sinergias a nivel tecnológico y de telecomunicaciones. Tiene beneficios para el banco, apuntan. Además, vender ahora generaría minusvalías. Eso sí, advierten que probablemente a largo plazo sí que tendría sentido que Criteria terminara aunando todas las participaciones.

En cualquier caso, además de las previsiones de beneficios y de dividendos, la política de participaciones es una duda que sobrevuela a Caixabank en los mercados y que deberá aclarar cuando presente su hoja de ruta hasta 2021. Los inversores lo esperan.

 

Artículo Original de Economía Digital

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