No hay monstruo bajo la cama, pero sí miles de bacterias: estas son las más comunes que se acumulan entre tus sábanas

Monstruo bajo la cama

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  • Tu cama alberga tantos gérmenes que te asustarías si pudieses mirarlos a través de un microscopio. Y no solo por la cantidad, sino también por la gran variedad de especies bacterianas que conviven en el lugar donde duermes. 
  • La presencia de sudor, saliva, caspa, células muertas de la piel e incluso partículas de alimentos hacen que la cama sea un entorno óptimo para el crecimiento de una elevada cantidad de gérmenes como bacterias, hongos, virus e incluso pequeños insectos.
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Tu cama no es muy distinta a una placa de Petri, nombre que denomina a los contenedores para el cultivo de células, bacterias, mohos y otros tipos de microorganismos. 

Entre tus sábanas se hallan células muertas, restos de piel, partículas de alimentos, fluidos corporales como el sudor y la saliva o caspa y pelos, haciendo que este lugar sea un nido idóneo para el caldo de cultivo de hongos, gérmenes, virus y hasta insectos. 

En The Conversation un microbiólogo explica qué puedes encontrarte atendiendo a varias investigaciones centradas en el amplio abanico de bacterias, algunas de ellas inofensivas y otras no tanto, que hay en tu cama

Por ejemplo, un estudio llevado a cabo en hospitales detectó que en la ropa de cama era muy común el Staphylococcus, habitualmente inocuo, pero que puede desatar problemas graves si ingresa en el organismo a través de una herida abierta. Existen variedades más peligrosas como el aureus, relacionado con neumonía, empeoramiento del acné e infecciones cutáneas. Suele vivir en las almohads y algunas cepas son resistentes a los antibióticos. 

Por otro lado, la ciencia ha hallado en múltiples investigaciones la presencia en camas de hospital de E. coli y otras bacterias similares, conocidas como bacterias gramnegativas, las cuales pueden causar infecciones humanas graves, incluidas infecciones del tracto urinario, neumonía, diarrea, meningitis y sepsis en los peores casos. 

Lo esencial para evitar que la E.coli se transfiera a otras partes de tu hogar y multiplique su riesgo de exposición es lavarte las manos después de utilizar el baño. Aunque las bacterias son más comunes en camas de hospital que en hogares, se calcula que un tercio de las personas portan Staphylococcus aureus en sus cuerpos, lo que hace sencillo que acaben en la cama. 

Otro de los problemas atrae a los insectos: los 500 millones de células muertas de la piel que pierdes al día son devoradas por ácaros microscópicos del polvo. A tu cama también pueden llegar las chinches, transportadas a través de superficies blandas como ropa o mochilas, o directamente por personas.

La solución para los bichos es lavar y secar sábanas, edredones y fundas de almohada a alta temperatura, superior a 55 ° C. De esta manera matarás a los ácaros del polvo, mientras que para las chinches hace falta un servicio profesional.

Otros gérmenes de otras estancias de tu casa, mascotas, inodoro, lavabo o friegaplatos pueden llegar a tu cama. Sin ir más lejos, paños de baño y cocina albergan especies bacterianas, incluyendo la E. coli. La especie microbiana antes mencionada, S. aureus, por ejemplo, sobrevive una semana entera en el algodón y dos en la felpa.

Otros compañeros resistentes son los hongos, causantes de aftas, infecciones genitales o cistitis. Algunas especies, como la Candida albicans, siguen vives en la tela hasta un mes después. Los virus duran menos tiempo: entre 8 y 12 horas en los tejidos si hablamos del virus de la influenza, aunque hay honrosas excepciones: el virus vaccinia sobrevive en la lana y el algodón durante unas 14 semanas.

Para minimizar el problema, no olvides tener tu habitación limpia, cambiar la ropa de cama cada semana y ventilar todos los días, sacudiendo las sábanas antes de hacer la cama. Para reducir la cantidad de microbios, lava y cambia un par de veces al mes la funda del colchón y aspira la base de la cama. 

Tampoco debes meterte sudado en la cama o con lociones y aceites. Evita comer y beber en la cama, dormir sin calcetines o con calcetines limpios, no echarte la siesta con la ropa de calle puesta y ducharte antes de acostarte. Lava todo siempre a temperaturas altas y deja que seque bien al sol, impidiendo todo rastro de humedad. 

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