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El estratega jefe de Bank of America prevé que el mercado alcista en Wall Street está muerto

Traders sobre el parqué de Wall Street siguen con preocupación la sesión
Reuters
  • Michael Hartnett, estratega jefe de Bank of America Merrill Lynch, cree que la desaceleración del crecimiento económico puede afectar al comportamiento de Wall Street.
  • El experto considera que el masivo aumento de la deuda pública a nivel global puede desencadenar en caídas en la renta variable norteamericana.
  • Aunque a corto plazo deberían aplanarse las rentabilidades, Hartnett piensa que el aumento de tipos de interés por parte de la Reserva Federal puede generar volatilidad enlos mercados si se aceleran los plazos y las cuantías porcentuales previstas.

Desde lo otro lado del Atlántico empieza a haber una constante. Los analistas que siguen de cerca la evolución de la bolsa estadounidense están cambiando el sesgo sobre la visión que esta puede tener a futuro.

Muchos han sido ya los expertos o casas de análisis que se han posicionado sobre los riesgos que existen en Wall Street por las amplias valoraciones que ha alcanzado. Desde uno de los gurús de JP Morgan, pasando por Goldman Sachs y sus indicadores con un margen de éxito del 70% que señalan que la euforia inversora está en cotas extremadamente altas, hasta el mismísimo Warren Buffett, han lanzado un aviso sobre la precaución que hay que tener en estos momentos.

Esta tónica, que se está convirtiendo en habitual, ahora también es compartida por Michael Hartnett, estratega jefe de Bank of America Merrill Lynch. En su opinión, el gran mercado alcista que se inició una vez superada la recesión del 2008 estaría ya “muerto”, debido a la desaceleración del crecimiento económico, al aumento de los tipos de interés y al exceso de deuda.

Hartnett explica que se acabó la época de las fuertes rentabilidades en la bolsa estadounidense y que a partir de ahora llegará un impás en el que se observarán rendimientos más bajos. La mayor parte de ellos, apunta, se concentrarían en activos que sufrieron durante la recuperación tras la quiebra de Lehman Brothers.

En esta línea, a medida que la Reserva Federal y otros bancos centrales terminan las compras de activos y elevan gradualmente el precio del dinero, los inversores tendrán que prepararse para cambios significativos, escribe el estratega del banco estadounidense.

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Según analiza, la Fed se encuentra ahora en medio de un ciclo de ajuste, ignorando la deflación estructural, centrándose en la inflación cíclica. Por eso, hasta que este ciclo de normalización se mantenga, sospecha que los rendimientos absolutos de los activos financieros “seguirán siendo bajos y volátiles".

Los bajos tipos de interés y los agresivos programas de flexibilización cuantitativa impulsaron al aumento indiscriminado de la deuda global: de 172 billones de dólares antes de la crisis a  247 billones de dólares en la actualidad. La deuda china subió un 460% hasta 40 billones de dólares, y la deuda total del gobierno de Estados Unidos se ha disparado un 82% desde la explosión de la crisis, el 15 de septiembre de 2008. 

El impacto de la Reserva Federal

Los inversores, acostumbrados a la generosidad del banco central, ahora están subestimando la determinación de la Reserva Federal para normalizar la política, expone el analista de Bank of America Merrill Lynch. Y es que la institución monetaria ha subido los tipos de interés siete veces desde diciembre de 2015 y está en camino de ejecutar dos alzas más antes de final de año.

Haciéndose eco de las inquietudes que se escuchan en Wall Street, Hartnett señala que unos aumentos adicionales de tipos podrían provocar que los rendimientos de los bonos del gobierno a corto plazo “eclipsen las tasas de largo plazo”, una condición conocida como curva de rendimiento invertida que “ha precedido cada una de las últimas siete recesiones”.

Por consiguiente, una Fed mucho más agresiva de lo esperado sería el catalizador más probable para “nuevas pérdidas en los mercados”.

El enfriamiento de las ganancias corporativas

El último tramo del mercado alcista se ha visto impulsado por los recortes de impuestos del año pasado que también contribuyeron a las crecientes ganancias corporativas junto con una nueva ronda de recompras de acciones.

Sin embargo, a Harnett le preocupa que la flexibilización fiscal haya contribuido a la “polarización” en los mercados y se desacople del debilitamiento de los mercados globales. Las últimas respuestas al cambio de la política fiscal terminaron con “sobrevaloración en el dólar, sobrecalentamiento doméstico y volatilidad en las bolsas”.

En última instancia, el experto aconseja a los inversores que observen el comportamiento de las acciones de los bancos, que han aumentado paralelamente su cotización a medida que se han aumentado los tipos de interés. La correlación es clara. Si esta se pierde, termina, supondría “un gran impacto negativo el endurecimiento de la Fed”.
 

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