Azotar o dar una bofetada a tu hijo hará que con el tiempo se comporte peor, según un nuevo estudio

Padre castigando hijo, azotes
Getty Images
  • El castigo físico no mejora el comportamiento de los niños sino que lo empeora a la larga, según ha encontrado un reciente estudio.
  • La investigación detectó que los azotes y otras formas de castigo corporal a la larga generan más conductas problemáticas, como "aumento de la agresión, aumento del comportamiento antisocial y del comportamiento problemático en el colegio".
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Hay quien piensa aún que "una buena torta a tiempo" es la mejor forma de educar a lo niños. Ahora un nuevo estudio viene a quitarles la razón.

Según las conclusiones que ha obtenido una revisión de estudios el castigo físico no parece mejorar el comportamiento ni la competencia social de un niño a la larga. 

En concreto, la investigación, publicada el pasado lunes en la revista Lancet, encontró que el castigo físico como el clásico azote en el culo es "dañino para el desarrollo y el bienestar de los niños", tal y como remarca la autora principal Elizabeth Gershoff, profesora de desarrollo humano y ciencias familiares en la Universidad de Texas en Austin (EEUU).

"Los padres pegan a sus hijos porque creen que hacerlo mejorará su comportamiento. Desafortunadamente para los padres que  lo hacen nuestra investigación encontró evidencia clara y convincente de que el castigo físico no mejora el comportamiento de los niños sino que lo empeora", explicó Gershoff.

Los azotes y otros castigos físicos incrementaron los problemas de conducta infantil a la larga

La revisión analizó 69 estudios centrados en Estados Unidos, Canadá, China, Colombia, Grecia, Japón, Suiza, Turquía y Reino Unido. Para poder medir el impacto de los castigos físicos más habituales que los padres suelen utilizar para educar y castigar a los niños, la revisión excluyó sanciones severas, tanto físicas como verbales, que se caracterizarían como violencia infantil.

 Los investigadores encontraron que el castigo físico no se asoció con ningún resultado positivo para los niños mientras que aumentaba el riesgo de que los menores sufrieran violencia severa a la larga.  

En concreto, los azotes y otras sanciones físicas podían vincularse con un incremento de los problemas de conducta infantil con el tiempo, que incluyen "aumento de la agresión, aumento del comportamiento antisocial y del comportamiento perjudicial en el colegio", enumera Gershoff en CNN.

El equipo de investigadores también analizó la relación entre la frecuencia de este tipo de reprimendas y el comportamiento negativo a la larga, encontrado un "efecto dosis-respuesta". Es decir, "a medida que el castigo físico aumentó en frecuencia, también lo hizo su probabilidad de predecir peores resultados con el tiempo".

Las malas acciones detectadas en los menores que fueron castigados físicamente ocurrieron independientemente del sexo, la raza o el origen étnico del menor. 

También del estilo de crianza. Como evidenciaron 4 de cada 5 estudios, adoptar un estilo positivo y cálido de educación "no compensó el efecto del castigo físico sobre el aumento de los problemas de conducta".

"Toda la evidencia indica que el castigo físico es perjudicial para el desarrollo y el bienestar de los niños", concluye la investigadora

Solo 62 países en todo el mundo han prohibido el castigo corporal a niños

A pesar de estos hallazgos, este tipo de reprimendas siguen siendo utilizado como una herramienta  para modificar una conducta negativa en los menores. 

Hasta el 3% de los niños de entre 2 y 4 años, experimentan de manera habitual castigos físicos por parte de sus cuidadores, en cifras de UNICEF relativas a 2017. Y de acuerdo a la Alianza Mundial para Poner Fin a la Violencia contra los Niños, tan solo el 13% de los menores de todo el mundo está completamente protegidos por la ley de todo castigo corportal".

Siguiendo con los datos de este organismo, actualmente solo 62 países han prohibido el castigo corporal en menores en todos los entornos, aunque otros 27 se han comprometido a hacerlo.

En nuestro país el castigo físico en los hogares está prohibido desde 2007, cuando el Congreso  eliminó del artículo 154 del Código Civil el derecho de los padres o tutores a utilizar formas "razonables y moderadas" de "corrección". Desde entonces la ley establece que su autoridad debe hacerse respetando "la integridad física y psicológica del niño.

A pesar de ello, los menores españoles no están libres de violencia.

En España el maltrato infantil se ha cuadruplicado desde 2009, según recoge el estudio De La Violencia A La Infancia En España Según Las Víctimas (2018) de la fundación ANAR. 

En el periodo de 2009 a 2016, la fundación detectó un total de 25.312 casos de violencia ejercida hacia un menor de edad en nuestro país. Hasta 6 de cada 10 agresiones son diarias y se prolongan durante más de un año, ejerciéndose además sobre niños cada vez más pequeños, alerta el informe.

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