Los últimos datos apuntan nuevamente a la hipótesis inicial de un salto del coronavirus a los humanos a través de un animal vivo infectado 

El mercado de animales vivos de Wuhan está ahora cerrado.
El mercado de animales vivos de Wuhan está ahora cerrado.
Reuters
  • Un estudio publicado en junio en Scientific Reports documenta detalladamente la venta de animales vivos en el mercado de Wuhan.
  • La investigación, que permaneció durante un año perdida en un limbo de papeleo, supone una pieza clave en la teoría de que el virus causante del COVID-19 pudo surgir de animales salvajes infectados.
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El origen del virus responsable de la enfermedad COVID-19, causante de más de 4,3 millones de fallecidos y más de 207 millones de personas infectadas en todo el planeta aún sigue siendo un misterio.

Y aunque lograr entender el inicio es fundamental para evitar futuros brotes, el mundo parece haber  sumergido en una batalla geopolítica sobre la posibilidad de que el nuevo coronavirus SARS-CoV-2 surgiera de un laboratorio Chino.

Ahora un nuevo estudio parece dar un nuevo impulso a la hipótesis inicial de un salto del virus a los humanos a través de un animal vivo infectado. 

Lo más sorprendente, es que a pesar de que la investigación podría ser una pieza clave en el avance hacia entender cómo surgió la pandemia, esta se ha mantenido más de un año en la sombra sin ser publicada a causa de un limbo de papeleo y direcciones erróneas de correo.

Publicado en junio en la revista Scientific Reports, el estudio supone una documentación detallada de animales salvajes vivos en los mercados de Wuhan, zona cero de la pandemia. 

Como explica un detallado artículo en Bloomberg, los datos fueron recopilados durante 30 meses por Xiao Xiao, un virólogo que trabajaba en investigación con animales en el Laboratorio Clave de Conservación de Recursos de Vida Silvestre del Suroeste de China y en la Universidad de Medicina Tradicional China de Hubei.

Según el informe, visones, civetas, perros mapaches y otros mamíferos conocidos por albergar coronavirus fueron vendidos durante años en tiendas de toda la ciudad, incluido el mercado de mariscos de Huanan , en el que se rastrearon algunos de los primeros casos de COVID-19.

"Aquí documentamos 47.381 individuos de 38 especies, incluidas 31 especies protegidas vendidas entre mayo de 2017 y noviembre de 2019 en los mercados de Wuhan. Observamos que no se intercambiaron pangolines (o murciélagos), lo que respalda la opinión de que los pangolines no eran probablemente el huésped de contagio en la fuente de la actual pandemia de coronavirus (COVID-19)", afirma el documento.

Xiao comenzó en mayo de 2017 a inspeccionar las tiendas de hasta 4 mercados de Wuhan en las que se vendían animales salvajes vivos. Su objetivo era buscar la fuente de una enfermedad transmitida por garrapatas extendida hace años en la provincia de Hubei (China). La búsqueda se mantuvo hasta finales de 2019, cuando surgieron los primeros casos de una extraña neumonía, inicio de la pandemia.

En enero de 2020 Xiao comenzó a colaborar con Zhou Zhaomin, investigador de vida silvestre asociado al Ministerio de Educación de China, y 3 científicos de la Universidad de Oxford sobre sus datos recopilados. El borrador de la investigación fue enviado a una revista científica que lo rechazó.

“Habíamos imaginado que la revista a la que lo enviamos diría: '¡Fantástico! Por supuesto, queremos que estos datos salgan lo más rápido posible. La Organización Mundial de la Salud estaría absolutamente encantada de recibir esta información ”, comenta a Bloomberg Chris Newman, uno de los coautores del artículo. “No pensaron [los editores] que fuera a tener un atractivo generalizado”.

Antes del rechazo el manuscrito fue revisado 2 veces tras recibir comentarios de un editor. Los autores volvieron a revisar el estudio, incluyendo en la nueva versión  datos sobre las redes de comercio de pangolines de China. En octubre de 2020 lo enviaron a Scientific Reports. Aunque ahí no acabaron los problemas.

Según explica el artículo de Bloomberg, Springer Nature, editor de Scientific Reports, mandó una copia rápidamente a la Organización Mundial de la Salud (OMS) como parte de un acuerdo con el organismo. Pero, bajo el titulo Comercio de pangolines en China: la coartada de Wuhan en el origen del Covid-19, el documento fue enviado por correo electrónico a una dirección genérica en la OMS donde quedó flotando en un mar de decenas de miles de investigaciones.

Springer Nature también envió una copia a Maria Van Kerkhove,jefa técnico de la OMS para Covid-19.  Pero en aquellos momentos hubo tantos informes relacionados con la pandemia que no accedió a este de inmediato.  "Es una pena que esta importante información no se haya compartido directamente con el equipo de la misión mientras el equipo estaba en Wuhan y visitó los mercados. Este documento sin duda habría añadido un gran valor", afirma Van Kerkhove a Bloomberg vía correo electrónico.

El estudio refuerza la hipótesis de que el virus pudo saltar a los humanos por un animal salvaje infectado

Tras detectarse los primeros casos de la nueva enfermedad, el mercado de Huanan se cerró en las 1 de enero de 2020. En este sus 678 puestos se vaciaron y todo el espacio fue desinfectado. 

En un primer momento se sospechó que los contagios podrían haber surgido allí.

"Descubrimos qué puestos en el mercado de mariscos en Wuhan tenían el virus. Es un descubrimiento importante, e investigaremos qué animal fue la fuente", aseguró Tan Wenjie, investigador del instituto de prevención y control de enfermedades virales de China, al periódico China Daily días después.

China prohibió temporalmente el comercio de animales salvajes. Decisión que después se convirtió en permanente. Y con el tiempo, los investigadores y oficiales del país comenzaron a descartar la hipótesis del mercado. 

"El SARS-CoV-2 no podría haber evolucionado en un mercado de animales en una gran ciudad e incluso menos aún en un laboratorio", asegura un documento publicado en julio, y recogido en el artículo, elaborado por 22 investigadores de laboratorios en su mayoría financiados por el gobierno y adscritos a la Academia China. de Ciencias.

Pero ahora la investigación liderada por Xiao, supone una muestra clara de que estos mercados albergaban animales salvajes vivos para la venta. 7 de las tiendas examinadas estaban en el mercado de Huanan. En cada visita, Xiao preguntó a los proveedores qué especies habían vendido durante el mes anterior, documentando tanto su número como sus precios.

Xiao estimó que se vendieron 47.381 animales salvajes en Wuhan durante el período de la encuesta. Con un precio de hasta 25 dólares el kilogramo.

Sus registros de animales incluyen civetas de palma y perros mapache, ambos involucrados en el brote de SARS de 2003. También otras como ratas bambú, visones y tejones porcinos. De las 38 especies que Xiao documentó, 31 estaban protegidas.

El epidemiólogo señaló que casi un tercio de los animales analizados tenían heridas por trampas y disparos consistentes con haber sido capturados en la naturaleza, y que ninguna de las tiendas mostraba un certificado de origen o cuarentena, lo que hace que el comercio sea "fundamentalmente ilegal", según recoge el artículo con datos extraídos del informe.

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