Europa debate si las hamburguesas de carne cultivada en el laboratorio son realmente hamburguesas: por qué los agricultores están en pie de guerra

Hamburguesa vegana Lidl

Lidl

  • La nueva legislación planteada en el Parlamento Europeo estudia prohibir el uso de términos relacionados con la carne en productos vegetales que, efectivamente, estén hechos sólo con plantas.
  • Lo mismo ocurre en la industria de los lácteos, donde la medida se ha extendido hacia el uso de términos como "cremoso" o "estilo yogurt" sin contener ningún alimento procedente del animal.
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El Parlamento Europeo está considerando dos enmiendas que prohibirían el uso de nombres relacionados con la carne y los productos lácteos para alimentos de origen vegetal, como las hamburguesas veganas o la leche de soja.

La enmienda, enmarcada en uno de los 3 expedientes que componen la gigantesca reforma de la Política Agrícola Común, estudiaría regular precisamente la forma en que se pueden comercializar y anunciar este tipo de artículos sin caer en la competencia desleal.

A la cabeza, diversas startups y empresas que van ganando terreno en un incipiente mercado de productos hechos a base de proteínas vegetales, conocidos como carne falsa; en contra, los colectivos de ganaderos europeos.

Productos cárnicos

Carne supermercado
Benjamin ashton/Unsplash

A ojos de la industria cárnica, el uso de estos términos es engañoso para los clientes, que podrían estar consumiendo un producto que no quieren, sólo que esta histórica propuesta —que lleva décadas revoloteando por el mundillo— coincide precisamente con una apuesta europea en favor del mercado alternativo a la carne, cada vez más demandada.

El contexto, para más inri, se encuadra en la llamada estrategia De la granja al tenedor, una iniciativa de la Comisión Europea para promover la comida sana tras la amenaza que vive el sector cárnico a causa del coronavirus.

Por su parte, la industria alimentaria basada en vegetales argumenta que las enmiendas que están sobre la mesa no ayudarán a la transición de la UE hacia un sistema alimentario más saludable y sostenible. En contra, una de las proposiciones de "los carnívoros" es resaltar que "los términos y nombres relacionados con la carne que se utilizan actualmente para la carne y los cortes de carne se reservarán exclusivamente para las partes comestibles de los animales", incluyendo designaciones como "bistec", "salchicha", "escalope" y "hamburguesa".

Por el momento, los diputados parecen estar divididos, sin una clara mayoría a favor o en contra de las restricciones de términos, pero el historial de los propios países parece marcar una clara tendencia, con Francia a la cabeza. La oposición, sin embargo, sigue siendo dura, sobre todo bajo la batuta de las empresas de alimentos vegetales y los grupos de consumidores vegetarianos.

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"Prohibir términos comunes como 'hamburguesa vegetariana' es una medida condescendiente que amenaza con causar confusión donde no la hay, ya que las empresas se verían obligadas a utilizar términos desconocidos para describir sus productos", precisa Elena Walden, gerente de políticas del Good Food Institute Europe, un grupo de presión que representa al sector de la carne falsa. "Este drástico cambio en la legislación existente es innecesario. La gente no está comprando hamburguesas vegetarianas por error: las compran porque reconocen los beneficios de estos productos para su salud, el medio ambiente y el bienestar de los animales", añadió.

Según una encuesta realizada por la organización de consumidores BEUC en 2019 a encuestados de 11 países de la UE, a la mayoría de los europeos no les preocupan las denominaciones "cárnicas" que utilizan los productos vegetales, con el 42,4% a favor de que estos nombres deberían estar permitidos siempre que los productos estén claramente etiquetados como vegetarianos. En contraste, el 26,2% no ve ningún problema en utilizar dichas denominaciones, mientras que alrededor del 20% sí tiene confusiones con ellos.

"El uso de nombres culinarios cárnicos en los alimentos de origen vegetal facilita a los consumidores saber cómo integrar estos productos en una comida, y como tal no debería estar prohibido", concretó BEUC en una carta a la Comisión.

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Pero esta no es la opinión de muchos agricultores europeos. La semana pasada, varias asociaciones de agricultores lanzaron la campaña Ceci n'est pas un steak ("esto no es un filete"), una referencia a la famosa pintura de una pipa del artista surrealista belga René Magritte

"Creemos que a los consumidores les interesa saber si ciertas denominaciones contienen carne", explica Pekka Pesonen, jefe del grupo de presión agrícola del Copa-Cogeca, con sede en Bruselas. "Sería una competencia desleal traer nuevos productos [siendo exclusivamente de origen vegetal] a las denominaciones específicas de la carne: i el propósito es promover los productos de base vegetal, ¿por qué debería hacerse a expensas de la tradición y el trabajo de otras categorías de productos?", resume.

Lácteos

Lácteos.
fcafotodigital

Getty Images

En lo que respecta a la leche, la legislación de la UE ya prohíbe el uso de términos lácteos como "leche", "queso" o "mantequilla" para los productos veganos que no proceden del animal. Eso significa que la "leche de almendra" no está permitida, pero la "bebida de almendra" sí lo estaría.

Pero la enmienda en cuestión va más allá, buscando prohibir nombres como "estilo yogur" o "sustituto de queso", así como términos más descriptivos como "cremoso", por confundir al consumidor con supuestos términos y referencias a las texturas, consistencia, función, sabor u origen de los alimentos, como 'mantequilla de maní' o 'galletas de crema'. "Sería más que ridículo si todos estos productos y preparaciones alimenticias tuvieran que ser rebautizados sólo para proteger la leche de vaca", concreta Jasmijn de Boo, vicepresidente del grupo de campaña ProVeg.

En este caso, la nueva ley podría incluso evitar que las empresas declaren que sus productos "contienen la mitad de la cantidad de grasa de un producto lácteo", o que causan "menos emisiones de carbono que el queso", ya que estaría cayendo de nuevo en una competencia ilegal contra la misma industria.

Por su parte Pesonen, del grupo de presión de los agricultores del Copa-Cogeca, asume que gracias a la normativa actual, "los consumidores saben exactamente qué mantequilla, leche o nata representarían". "Todos sabemos lo que la margarina representa. Y no es mantequilla o mantequilla de grasa vegetal", alude. "Y este requerimiento no ha detenido a los productos vegetales de desarrollar sus cuotas de mercado".

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