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Europa debate la posibilidad de otorgar derechos legales a los robots

Robots derechos legales
Pixabay

La automatización del trabajo se está acelerando en todo el mundo. La venta de robots industriales o destinados al ámbito del Fintech crece año tras año, y cada vez es más patente, que en el futuro serán las máquinas las encargadas de asistir a la tercera edad.

Pero aunque todos estos sistemas autónomos aún quedan lejos de parecerse a los "robots humanos" que abundan en películas y novelas de la ciencia ficción capaces de pensar por sí mismos y revelarse contra el hombre, el debate sobre la autonomía y los derechos que otorgar a estos "individuos"  ya ha comenzado a darse.

A nivel europeo, el pasado año, parecía darse un importante paso en cuestión de legislación robótica con la presentación de un informe del comité de asuntos legales del Parlamento Europeo en el que se aboga por otorgar derechos legales a los robots.

El texto, aprobado el pasado febrero de 2017, pretende hacer un llamamiento a las instituciones para que estas comiencen a pensar dentro del marco de la Robótica y la Inteligencia Artificial, más allá de los meros aspectos económicos y legales, entrando a considerar aspectos éticos, sociales y psicológicos que las nuevas máquinas puedan conllevar en su interacción con la sociedad.

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En este contexto la Resolución del Parlamento Europeo, enviada ahora a la Comisión Europea, recoge la idea de  "Crear un estado legal específico para los robots a largo plazo, de modo que al menos los robots autónomos más sofisticados puedan establecerse como personas electrónicas responsables de reparar cualquier daño que puedan causar, y posiblemente aplicar personalidad electrónica a casos donde los robots toman decisiones autónomas o interactúan con terceros de forma independiente; ".

En este sentido se trata de crear una personalidad jurídica para las máquinas automatizadas, de manera que puedan ser responsabilizadas en el caso de accidentes ocasionados por estas. Algo parecido a lo que ocurre con las empresas que también gozan de este derecho, y por lo cuales pueden ser demandas de la misma manera que si fuesen personas, por sus acciones.

Frente a esta resolución, aún en espera de ser aprobada por la Comisión Europea, ya son muchas las voces de expertos de distintos ámbitos que se han levantado en contra de permitir derechos legales a los robots. Desde la plataforma Robotics-OpenLetter especialistas europeos en materia de robótica, IA, o legalidad entre otras materias han elaborado una carta destinada al Parlamento europeo oponiéndose a la aprobación de dicha norma.

Firmada hasta el momento por más de 160 expertos de 14 países europeos, los científicos informáticos, profesores de derecho y directores de distintas universidades y centros de estudios que participan de ella, advierten que otorgarles personalidad jurídica a los robots sería "inapropiado bajo una perspectiva legal y ética ".

"Nosotros, expertos en inteligencia artificial y robótica, líderes de la industria, abogados expertos en medicina y ética, confirmamos que establecer normas a nivel de la UE para robótica e inteligencia artificial es pertinente para garantizar un alto nivel de seguridad para los ciudadanos de la Unión Europea y fomentar la innovación", recoge el documento, aún abierto para todos aquellos especialistas europeos que quieran firmarlo.

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En su opinión, la nueva norma que pretende recoger la Comisión Europea, se sustenta en la noción de robot que la ciencia ficción ha generado con los años, imaginando máquinas capaces de discernir y comportarse como seres humanos. Pero lejos de darse este caso, aceptar una persona jurídica para las máquinas autónomas borraría las responsabilidades por los daños que pueda ocasionar la actuación de los robots que deben asumir las empresas y fabricantes.

"La creación de un Estatus Legal de una "persona electrónica" para robots "autónomos", "impredecibles" y "autoaprendizaje" se justifica por la afirmación incorrecta de que la responsabilidad por daños sería imposible de probar, afirma el colectivo firmante del documento.

La autonomía de un robot queda definida como la capacidad de tomar decisiones y aplicarlas en el mundo exterior, con independencia de todo control externo humano. La resolución europea asume que llegará un futuro en el que las máquinas serán tan sofisticadas que resultara difícil determinar la responsabilidad en caso de accidente. Los expertos firmantes del documento en contra, advierten que esa autonomía será puramente tecnológica y que otorgar derechos civiles a las máquinas tan solo permitirán a los verdaderos responsables eximirse de sus obligaciones.

Los robots del mundo en cifras

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Mientras que crece el debate sobre si son los dispositivos inteligentes o los seres humanos quienes deben asumir la responsabilidad final de su comportamiento, lo que no puede ponerse en duda es que la industria robótica no deja de crecer.

A lo largo del último decenio las solicitudes anuales de patentes en el sector de la tecnología robótica se han triplicado, y se espera que por ejemplo el mercado de los robots de consumo, casi se triplique en los próximos cinco años, pasando de los 5.4 mil millones de dólares en 2018 a 14.9 mil millones de dólares para 2023.

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Con una población cada vez más envejecida en buena parte del mundo, en 2025 más de un 20 % de los europeos habrá cumplido los sesenta y cinco años, no sorprende que una de las principales demandas del futuro sea el cuidado y la atención de esta parte de la sociedad, y que esta labor recaiga cada vez más en las máquinas autómatizadas. Las compañías e inversores lo saben bien, y en EE. UU. la IA de startups relacionados con los cuidados médicos y la salud ya experimenta un crecimeinto anual del 40%.

Pero no es el cuidado de la tercera edad y los enfermos, el único campo en el que los robots parecen haber entrado en masa. Según los analistas, la automatización de partes de los servicios financieros parece encaminada a desencadenar una agitación en el marco de la industria y sus empleados. De acuerdo con las estimaciones elaboradas, los bancos estadounidenses y europeos podrían acabar con casi dos millones de empleos en la próxima década,debido a la irrupción de las nuevas tecnologías en el sector.

De igual manera en el sector industria, la velocidad a la que la producción está siendo automatizada no deja de acelerar. Según las estadísticas mundiales de robots de 2017 emitidas por la Federación Internacional de Robótica (IFR), la densidad promedio de robots en la industria manufacturera se coloca en 74 unidades de robots por cada 10.000 empleados, siendo, Corea del Sur, Singapur, Alemania, Japón, Suecia, Dinamarca, EE. UU., Italia, Bélgica y Taiwán los 10 países más automatizados del mundo.

A nivel europeo Alemania se erige como el país más automatizado con una densidad de 309 unidades al que le siguen Suecia (223 unidades), Dinamarca (211 unidades), Italia (185 unidades) y España con 160 unidades, superando a países como Francia que alcanza una densidad de robots de 132 unidades.

International Federation of Robotics

 

¿La IA superará a los humanos?

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Pero aunque la sociedad se encamina hacia una automatización que muchos expertos ya advierten que conllevará mayor desigualdad social, por el momento ninguna de estas máquinas ha conseguido acercarse a la idea de robot capaz de aproximarse a la noción de ser humano.

A pesar de ello ya son muchas las voces que sí ven posible no solo que las máquinas lleguen a parecerse a las personas, sino que incluso las superen. En este sentido nombres como Justin Rattner, director tecnológico del fabricante de microprocesadores Intel, ya alertaba en 2008 sobre cómo era de esperar que las máquinas alcanzarían este poder en 2025.

"No hay duda de que una de las cosas que ocurrirán en los próximos 40 años es que lograremos acortar la distancia entre las máquinas y la inteligencia humana. Y en un futuro no muy distante, las máquinas podrían incluso superar a los humanos en su capacidad de razonamiento".  declaraba Rattner.

Elon Musk es una de las caras más conocidas en liderar la batalla contra los supuestos robots capaces de protagonizar una revolución contra la raza humana. "Las máquinas podrían comenzar una guerra publicando noticias falsas, robando cuentas de correo electrónico y enviando notas de prensa falsas, solo con manipular información", afirmaba el fundador de Tesla en una convención con los gobernadores de Estados Unidos el pasado año.

Pero más allá de si existirán robots que conscientemente se revelarán contra el hombre, el debate actual pasa por asumir, quién será el responsable de asumir los errores, incluso fatales, ocasionados por estas inteligencias artificiales.

Hemos protagonizado ya el fallecimiento de la primera persona a manos de un coche autónomo, y ya son muchas las voces que se han levantado en contra de las armas automáticas y softwares de uso militar capaz de matar.

En estos sucesos y la demanda de posibles responsabilidades por accidentes ¿la culpa recaería sobre el propio algoritmo o sobre su creador y diseñador? El debate parece ya estar abierto y el paso que de la Comisión europea en torno a otorgar o no derechos legales a los robots marcará el futuro de esta respuesta.

 

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