Este gráfico ilustra cómo la afiliación a sindicatos cae en España y EEUU desde hace años, pero el hartazgo a las tecnológicas vaticina un cambio de tendencia

La cabecera de una manifestación contra la reforma laboral en Málaga

Los sindicatos se están abriendo paso en las grandes tecnológicas. Sobre todo en Estados Unidos, donde la afiliación de los trabajadores a este tipo de organizaciones es todavía más escasa que en la de España. Han sido años en los que estas multinacionales han crecido sin parangón y en las que la voz de los trabajadores quedaba en un segundo plano.

La aprobación de constituir el primer sindicato de Amazon en EEUU en uno de sus almacenes en Nueva York, las intenciones de trabajadores de las tiendas de Apple en la misma ciudad, o las advertencias que Tesla ya está recibiendo de algunas de las principales organizaciones sindicales en Alemania son buena prueba de que los trabajadores quieren replicar a sus directivos.

Pero estas circunstancias no se ciñen ni a las grandes tecnológicas (Google alegó el pasado verano que no era ilegal despedir a trabajadores que protestan contra la elección de sus clientes) ni a EEUU. Aunque en España y en Europa organizarse en comités de empresa y secciones sindicales es algo mucho más normalizado, la afiliación aquí no vive sus mejores momentos.

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De hecho, el secretario confederal de Transformaciones Estratégicas de CCOO, Vicente Sánchez, o el responsable de Digitalización de UGT, José Varela, han explicado a Business Insider España que las multinacionales tecnológicas que desembarcan en el mercado de trabajo español lo hacen también importando su cultura antisindical.

Esto sumado a que la reforma laboral de 2012 desgastó las competencias de los sindicatos en algunas negociaciones colectivas, más una cuestión generacional, ha generado una tormenta perfecta para que en España y en EEUU la afiliación a estas organizaciones no haya hecho otra cosa que caer desde hace más de 10 años.

Pero precisamente el hartazgo en el sector tecnológico en EEUU, un cambio de cultura, y los blindajes que sí ofrece la legislación española (algo que no sucede en el país norteamericano) están haciendo cambiar la tendencia.

Así lo revela este gráfico en el que puedes comparar las tasas de asalariados afiliados a sindicatos en Francia, Alemania, Italia, Japón, México, Países Bajos, Noruega, Polonia, España, Suecia, Reino Unido y EEUU.

Como se puede apreciar en el mismo, el mayor porcentaje de trabajadores afiliados a sindicatos en España desde hace 22 años se alcanzó en el 2009, cuando la tasa alcanzó el 18,3%. Desde 2009 ha ido bajando ese dato hasta el 12,5% de 2019, según cifras que aporta la Organización por la Cooperación y el Desarrollo (OCDE).

Algo similar sucede en EEUU. Solo que allí la caída sí fue interrumpida. El mayor dato de afiliación en las últimas dos décadas se reflejó en los años 2000 y 2001, cuando el 12,9% de los trabajadores estadounidenses estaban afiliados a alguna central sindical. Desde entonces no paró de caer hasta el año 2008.

En ese año el porcentaje de asalariados estadounidenses que se afiliaron a un sindicato creció tres décimas, hasta el 11,9 de 2008. Al igual que en España en 2009, la cifra de afiliados en EEUU no paró de caer hasta 2019, cuando el dato se quedó por debajo del 10%: solo un 9,9% de los trabajadores allí estaban afiliados a una organización sindical.

La OCDE no ofrece todavía los datos de afiliación en España en 2020, pero sí lo hacen de EEUU. Y lo novedoso es que por primera vez en 12 años, el número de trabajadores sindicados allí ha vuelto a crecer otras cuatro décimas, hasta un 10,3%.

Es pronto para vaticinar si en España se registrará un incremento similar. Lo único constatable es que en EEUU por primera vez en más de una década el número de afiliados vuelve a subir y lo hace en el año de la pandemia, y tras una serie de controversias que ha involucrado directamente a las tecnológicas norteamericanas.

Esta realidad, sumada a que los jóvenes están volviendo a los sindicatos, podría hacer que ese cambio de tendencia también se reflejase en España.

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