Existe un riesgo alto de trastorno mental en los sanitarios que trabajaban durante la primera ola de la pandemia, según un estudio

Sanitarios al frente de la pandemia.

REUTERS/Yves Herman

Casi la mitad de los profesionales sanitarios españoles tiene un alto riesgo de sufrir un trastorno mental después de la primera ola de la pandemia. Además, un 3,5 % presenta ideación suicida activa (presencia de deseos de muerte y de pensamientos persistentes de quererse matar). Así concluyen dos estudios realizados en 18 centros hospitalarios de Andalucía, País Vasco, Castilla y León, Cataluña, Madrid y Comunidad Valenciana.

A través de encuestas a 9.138 profesionales sobre su trabajo durante la primera ola de la pandemia, relaciones familiares, impacto personal o al entorno de la covid-19, los investigadores del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM), del Centro en Red de Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP) y del de Salud Mental (CIBERSAM), han llevado a cabo el estudio MINDCOVID, cuyos resultados se han publicado en la revista Depression & Anxiety.

“Los datos de la primera ola indican una prevalencia de problemas de salud mentales discapacitantes en los sanitarios españoles mucho más alta que la esperada. Habrá que monitorizar el riesgo de que estos problemas persistan y, a la vez, tener en cuenta los factores identificados para tratar de minimizarlo”, explica Jordi Alonso, autor principal del estudio, director del Programa de Epidemiología del IMIM-Hospital del Mar y codirector científico del CIBERESP.

El 80 % de los encuestados estuvieron involucrados directamente en el cuidado de pacientes covid-19, a pesar de que solo el 43 % estuvieron en contacto durante casi todo el tiempo. El 17,4 % contrajo la enfermedad y 112 necesitaron ingreso hospitalario. En el 13,4 % de los casos algún miembro de la familia directa resultó infectado y en 1 de cada 4, el profesional tuvo que confinarse o quedar en cuarentena. Además, 4 de cada 10 reportaron haber sufrido algún tipo de desorden mental antes de la pandemia.

Impacto de la pandemia en la salud mental

Del total de participantes, el 45,7 % presentan riesgo alto por algún tipo de trastorno mental, es decir, necesitan una evaluación profesional para confirmar la presencia de un trastorno mental. A la vez, 1 de cada 7, el 14,5 %, tienen un trastorno mental discapacitante, con repercusiones negativas claras en su vida profesional y social.

Por patologías, el 28,1 % sufre depresión, el 22,5 % trastorno por ansiedad, casi 1 de cada 4, pánico, el 22,2 % estrés postraumático y un poco más del 6 %, abuso de substancias. Además, haber presentado un trastorno mental antes de la pandemia dobla el riesgo de volverlo a sufrir a consecuencia de la pandemia.

“Los resultados no nos sorprenden, son muy consistentes con nuestra experiencia clínica, pero nos preocupan. Atendimos a muchos sanitarios con estrés agudo, agotamiento y ansiedad. Especialmente, aquellos que ya habían experimentado anteriormente problemas de salud mental”, explica Víctor Pérez, último firmante del trabajo.

La prevalencia de los trastornos mentales es más elevada en el caso de las mujeres jóvenes, no nacidas en España y no casadas. El colectivo de las auxiliares de enfermería es el que muestra un impacto más grande. Así, 2 de cada 3 auxiliares sufren riesgo alto por trastornos mentales y la mitad de las enfermeras. A la vez, hay una prevalencia más elevada en aquellos profesionales expuestos a pacientes covid-19, y entre aquellos que han sufrido la enfermedad o que han tenido familiares infectados.

Gab: así es la red social alternativa a Twitter que triunfa tras el boicot virtual a Parler

Ante estos resultados, los autores recomiendan una monitorización a los profesionales sanitarios con trastornos mentales previos, así como aquellos con una exposición elevada a enfermos, que hayan sufrido la infección o hayan estado en confinamiento, con especial atención a las auxiliares de enfermería.

Ideación suicida activa

El estudio MINDCOVID también documenta una prevalencia alta de ideación suicida activa, del 3,5 %, y de intentos de suicidio, del 0,1 %, durante la primera ola de la pandemia. Esta cifra contrasta con el 0,7-0,9 % estimado para la población general antes de la pandemia.

“Esto es alarmante, sobre todo debido al riesgo ya aumentado de suicidio entre los profesionales sanitarios antes de la covid-19. El estudio demuestra que este aumento del riesgo de ideación suicida se explica en parte por la presión sufrida por los centros sanitarios en términos de coordinación y personal durante la primera ola”, apunta Philippe Mortier, firmante de los dos trabajos.

Los datos ponen de manifiesto la necesidad de esfuerzos sociales para evitar contagios y evitar que los sistemas sanitarios se vean desbordados. Por último, otro factor de estrés importante para la ideación suicida que el estudio identificó es el estrés financiero, como el miedo a la pérdida de ingresos u ocupación a causa de la pandemia.

Un experto en ergonomía comparte la mejor manera de trabajar de forma cómoda y segura desde casa sin gastar un euro

Para los autores, una serie de simulaciones demostraron que las intervenciones que incrementan la preparación hospitalaria y disminuyen la inseguridad financiera entre los trabajadores sanitarios pueden provocar reducciones de la ideación suicida substanciales, de incluso el 75 %.

 

Logo agencia Sinc

 

Este artículo ha sido publicado originalmente por Agencia Sinc

LEER TAMBIÉN: Los gemelos idénticos no son 100% idénticos genéticamente, según un estudio

LEER TAMBIÉN: Los robots se vuelven más humanos: un estudio demuestra que tienen una "empatía" primitiva

LEER TAMBIÉN: Cómo dormir mejor, según la ciencia

VER AHORA: Así es como los científicos intentan crear 'telarañas sintéticas' en el laboratorio mientras investigan sus aplicaciones en la medicina moderna