Las farmacéuticas están actualizando sus vacunas contra el COVID-19, ya que las mutaciones amenazan los esfuerzos para frenar la pandemia

Un enfermero recibe la vacuna contra el coronavirus

Mark Felix/AFP via Getty Images

  • La aparición de variantes del coronavirus amenaza con reducir la eficacia de las vacunas contra el COVID-19 y prolongar la trayectoria de la pandemia.
  • Un aluvión de datos publicados en enero mostró que una variante que circula ampliamente en Sudáfrica es especialmente preocupante.
  • Los expertos aseguran a Business Insider que las vacunas siguen funcionando contra estas variantes, aunque la eficacia sea ligeramente inferior a la de la cepa original.
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Ha aparecido una preocupante cepa del coronavirus, primero en Sudáfrica. Ahora se está extendiendo por todo el mundo, incluyendo España. Hace unos días, El Servicio Gallego de Salud detectó el primer contagio confirmado de la variante sudafricana en nuestro país. 

Y lo que es más preocupante: una avalancha de datos publicados esta semana muestra que el virus ha cambiado de forma que probablemente disminuya la eficacia de las principales vacunas. 

Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos y cara visible de la lucha contra la pandemia en el país, declaró el viernes que los últimos hallazgos son "una llamada de atención para que seamos ágiles y podamos adaptarnos".

Las farmacéuticas confían relativamente en que las vacunas actuales seguirán combatiendo la pandemia, incluidas las variantes problemáticas. Pero los últimos resultados muestran que el mundo ha entrado en una nueva fase de la pandemia, que puede poner en duda las expectativas de la gente de volver a la normalidad sin problemas una vez que la mayoría de la gente esté vacunada.

"El vaso está medio lleno, pero tengamos cuidado", advierte a Business Insider John Wherry, inmunólogo de la Universidad de Pensilvania. "Hay cosas que intentan agujerear el fondo del vaso".

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En particular, una cepa que circula ampliamente en Sudáfrica está golpeando el vaso. Esta variante parece capaz de reinfectar a algunas personas que se han recuperado del COVID. Y un puñado de investigaciones sugiere que algunas de las mutaciones de esta variante, compartidas por otra variación destacada identificada en Brasil, disminuyen la eficacia de las principales vacunas. 

"Estos nuevos virus, más adaptados, se van a propagar por la población, y eso va a ocurrir en Estados Unidos", asegura a Business Insider Geoffrey Porges, analista de biotecnología de SVB Leerink. "No hay nada que podamos hacer, realmente no tenemos el control sobre nuestra pandemia".

Los fabricantes de vacunas Pfizer, Moderna, Johnson & Johnson y Novavax están desarrollando vacunas adaptadas para combatir determinadas cepas. Ese trabajo se ha realizado en silencio durante varias semanas, ya que los líderes se están preparando para los problemas que puedan surgir, ya sea por una variante en circulación o por una futura mutación. 

"Aparecerá una nueva variante y la vacuna no será tan eficaz. Este no es el caso todavía", explicó el director general de Pfizer, Albert Bourla, en el Foro Económico Mundial de Davos. "Es muy probable que un día eso ocurra".

Para estar preparados para esa posibilidad, Pfizer pretende ser capaz de elaborar una nueva versión de su vacuna en 100 días o menos, añadió Bourla.

Preparando la primera vacuna en Escocia

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En una lucha por sobrevivir, el coronavirus está mutando

Todas las principales vacunas tienen como objetivo la proteína S, que permite a los coronavirus aferrarse a las células humanas e infectar nuestros cuerpos.

El enfoque ha tenido un éxito inequívoco. Las primeras vacunas, desarrolladas por Moderna y Pfizer, fueron asombrosamente efectivas, con un 94% y un 95% de efectividad en la prevención de la enfermedad sintomática, respectivamente.

Las vacunas fueron más eficaces de lo que la mayoría de los científicos esperaban. La mayoría de los virólogos y desarrolladores de vacunas esperaban que las primeras inyecciones tuvieran una eficacia de entre el 70% y el 80%. 

Pero en su lucha por sobrevivir, el coronavirus ha hecho lo que hacen todos los virus: mutar. Y ha mantenido ocupados a los desarrolladores de vacunas.

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Algunas variantes han acumulado varias mutaciones en la importantísima proteína S. En particular, una cepa encontrada por primera vez en Sudáfrica, llamada B.1.351, ha acumulado 10 mutaciones en la proteína S. Otra variante, llamada P.1, está surgiendo en Brasil con muchas de las mismas mutaciones que la B.1.351.

Otra versión, llamada B.1.1.7 y vista por primera vez en el Reino Unido, ha hecho saltar las alarmas con investigaciones que sugieren que es más contagiosa.

Ensayo clínico de Novavax

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Nuevos datos muestran que las principales vacunas se ven afectadas por la variante surgida en Sudáfrica

Aunque aún está por ver si la variante se convertirá en dominante en España, los datos de los cuatro principales programas de vacunación publicados esta semana muestran el riesgo potencial de esta cepa que ahora circula ampliamente en Sudáfrica. 

Novavax ha anunciado recientemente que su vacuna tuvo una eficacia de aproximadamente el 49% en la prevención de la COVID-19 sintomática en un ensayo realizado en Sudáfrica con unos 4.000 voluntarios, en comparación con el 89% de eficacia en un estudio realizado en el Reino Unido. 

El jueves, la empresa con sede en Maryland compartió sus planes de empezar a desarrollar inmediatamente una versión de su vacuna adaptada a la B.1.351, reconociendo que la disminución de la eficacia es un verdadero desafío.

Menos de 12 horas después, Johnson & Johnson hizo públicos los resultados de un ensayo en el que participaron 44.000 personas de Estados Unidos, América Latina y Sudáfrica. J&J estaba probando una vacuna de una sola dosis, que simplificaría la distribución y la administración.

La vacuna de J&J tuvo una eficacia del 72% en EE.UU., pero del 57% en Sudáfrica. En Sudáfrica, la variante B.1.351 era responsable del 95% de los casos notificados.

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Al darse cuenta de la amenaza de la variante, J&J ha estado investigando en silencio en el laboratorio durante semanas y preparándose para la posibilidad de desarrollar una nueva versión de su vacuna para esa cepa, señala a Business Insider Mathai Mammen, jefe global de I+D de J&J. 

Sin embargo, Mammen subraya que la inyección de una sola dosis tuvo una eficacia de aproximadamente el 85% en Sudáfrica para prevenir el COVID-19 grave. Nadie en Sudáfrica que recibiera la vacuna de J&J murió o fue hospitalizado por COVID-19, añade. No especifica cuántos receptores del placebo tuvieron esos resultados.

"Éste no parece justificar en absoluto la aparición de una nueva vacuna, pero nos enseña lo que debemos buscar", dice Mammen, refiriéndose a B.1.351. 

Incluso si las variantes hacen que las vacunas den menos protección contra la enfermedad sintomática de cualquier gravedad, la protección parcial sigue siendo bastante valiosa en la pandemia, aseguran los expertos. 

Moderna está desarrollando una versión mejorada de su vacuna para combatir la cepa sudafricana

"Una eficacia del 60% sigue siendo bastante buena", asegura a Business Insider Deborah Fuller, microbióloga y desarrolladora de vacunas en la Universidad de Washington. Fuller también ha ayudado a desarrollar un candidato a vacuna contra el coronavirus con licencia de HDT Bio, que ahora está en las primeras fases de investigación. "Recordemos que, cuando empezamos todo este esfuerzo, esperábamos tener vacunas de al menos el 50%. Así que el 60% todavía no es algo que se pueda descartar aquí".

El docotr Larry Corey, virólogo del Centro de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson que dirige la Red de Prevención de COVID-19, dice que tanto los resultados de Novavax como los de J&J deberían considerarse como noticias buenas y tranquilizadoras "con respecto a la cuestión de que las vacunas reducirán la crisis sanitaria y la crisis epidémica que estamos teniendo con el COVID-19".

"Tenemos que llevarlas a los brazos de la gente", añade.

Moderna y Pfizer han realizado pruebas de laboratorio utilizando muestras de sangre de personas vacunadas y exponiéndolas a una versión del virus fabricada artificialmente. El estudio de Moderna descubrió un descenso de seis veces en los anticuerpos neutralizantes, las proteínas que combaten el virus y que desempeñan un papel fundamental en nuestra respuesta inmunitaria. 

La vacuna de Pfizer también disminuyó, aunque no tan drásticamente, los niveles de anticuerpos. Sin embargo, ese estudio solo se ha probado contra tres de las mutaciones encontradas en la variante B.1.351. 

Ambas empresas están desarrollando ahora nuevas versiones de sus vacunas específicas para la variante, aunque Moderna parece estar más decidida a pasar a las pruebas en humanos lo antes posible. Un responsable de investigación de Pfizer señala que el objetivo es estar más preparados para responder a futuras cepas en general. 

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"El hecho de que la gente y las empresas estén haciendo este trabajo no significa que pensemos que estos virus van a eludir nuestras vacunas actuales, pero creemos que si esperamos hasta que tengamos pruebas definitivas, habremos esperado demasiado", subraya Philip Dormitzer, director científico de vacunas víricas de Pfizer. "No queremos alarmar a la gente por estar haciendo esto. Solo queremos estar preparados".

Un transeúnte con mascarilla

SetsukoN/Getty Images

El aumento de las variantes hace más incierto el futuro de la pandemia

Aunque los expertos difieren en cuanto a la magnitud de las variantes actuales, todos coinciden en que el coronavirus estará presente a largo plazo. 

El virus será endémico durante años, dice Fuller, de la Universidad de Washington, y el objetivo realista a corto plazo es poder reducir la devastación causada por este virus más en línea con la gripe, o incluso mejor.

La falta de vigilancia genómica, de pruebas generalizadas y de un rastreo agresivo de los contactos también socavará los esfuerzos de vacunación, advierte el experto.  

"Todavía no tenemos capacidad de análisis y rastreo en los Estados Unidos. Es un fallo monumental en la respuesta a la pandemia", lamenta Wherry, inmunólogo de Penn. "Si supiéramos a quién vacunar para detener la propagación, podríamos vacunar a una pequeña fracción de la población y limitar la propagación por un factor enorme. Pero ni siquiera sabemos dónde ir para hacerlo". 

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Y una incógnita crítica de cara al futuro será si hay una variante más peligrosa acechando a la vuelta de la esquina o si ya está ahí fuera. En general, el riesgo de variantes no hace sino aumentar la necesidad de inmunizar y proteger a la gente lo antes posible. 

"Cuantas menos replicaciones haya en el mundo, menos posibilidades habrá de que esto ocurra", asegura Mammen, de J&J. "Así que cuanto más rápido se vacune todo el mundo, menos posibilidades tendremos de que haya una variante de la que preocuparnos".

Allison DeAngelis, Patricia Kelly Yeo y Aylin Woodward contribuyeron a elaborar esta información. 

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