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La fascinante historia del físico que logró encender un cigarrillo con una bomba nuclear durante la Guerra Fría

Una explosión nuclear de la Operación Tetera (Operation Teapot) llevada a cabo 1955 en el emplazamiento de pruebas de Nevada, en Estados Unidos.
  • Un hilo en Reddit sugiere que un científico estadounidense llegó a encenderse un cigarrillo con una explosión nuclear.
  • La historia parece ser cierta: el físico teórico Ted Taylor encendió un cigarrillo con energía térmica liberada de una explosión de prueba el 1 de junio de 1952, según un libro publicado en 1986.
  • Taylor utilizó un espejo en forma de taza para enfocar la luz de la detonación a la punta de su cigarrillo.
  • Un vídeo de 1955 del Departamento de Defensa de los Estados Unidos sugiere que el truco de Taylor se habría extendido a otros científicos dedicados al desarrollo de armas nucleares.
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Existen todo tipo de formas extrañas de encender un cigarrillo, incluyendo sopletes o lupas. Pero pocas personas en la Tierra han usado un método tan extraño o exagerado como el ideado por un físico de la Guerra Fría: la explosión de una bomba nuclear.

El domingo, en un hilo del popular subforo "r/TodayILearned" ("Hoy he aprendido") de Reddit se habló de cómo el físico teórico Ted Taylor utilizó el destello cegador de una explosión atómica para encender un cigarrillo en 1952.

Aunque los registros sobre los acontecimientos del "mechero atómico" no son precisamente sólidos, parece que Taylor fue el primero en tener la idea. Así lo afirma Richard L. Miller, autor de "Under the Cloud: The Decades of Nuclear Testing", un libro publicado en 1986 que incluye un relato detallado del evento.

Por lo visto, Taylor encendió su cigarrillo durante la Operación Tumbler-Snapper, que fue una serie de explosiones de prueba organizadas por el ejército de los Estados Unidos en el Sitio de Pruebas de Nevada, una reserva militar destinada a las pruebas de armas atómicas situada en el condado de Nye a unos 100 kilómetros de la ciudad de Las Vegas. La operación se llevó a cabo en plena Guerra de Corea, un conflicto en el que el presidente estadounidense Harry S. Truman consideró la posibilidad de lanzar la bomba nuclear (otra vez).

Los representantes del gobierno llamaron a la explosión de prueba "George" porque era la séptima de una serie (y "G" es la séptima letra del alfabeto). Su propósito no era encender un cigarrillo, por supuesto: investigadores militares colocaron una bomba nuclear de aproximadamente 1.300 kilos, conocida como Mark 5, sobre una torre de unos 10 metros de altura para probar una nueva tecnología de detonación de explosiones, según el Archivo de Armas Nucleares.

El día antes de la prueba, Taylor supuestamente encontró un espejo parabólico (en forma de taza) de repuesto, según el libro de Miller, y lo instaló en el edificio de control de la instalación antes de que se produjera la prueba. Taylor sabía exactamente dónde colocar el espejo para que recogiera la luz de la explosión, que liberaría una gran cantidad de energía térmica, enfocándola en un punto en particular.

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Luego, Taylor colgó un cigarrillo de Pall Mall sobre un alambre para que su punta quedara flotando directamente delante del rayo de luz. El diseño no era muy distinto, en principio, a sostener una lupa para concentrar la luz del sol en un trozo de papel y prenderle fuego.

El 1 de junio de 1952, Taylor y otros expertos en armas se juntaron en el edificio de control con aspecto de búnker en medio del desierto de Nevada. A continuación detonaron la bomba.

En aproximadamente un segundo, la luz concentrada y enfocada del arma encendió la punta del cigarrillo. Había realizado el primer mechero atómico del mundo", escribió Miller sobre el sistema de Taylor.

'Es una forma de dar una palmadita a la bomba nuclear'

Las excentricidades nucleares no acabaron con el experimento de Taylor.

Martin Pfeiffer, un antropólogo que investiga la relación de la humanidad con las armas nucleares (y que con frecuencia obliga a la publicación de documentos relacionados con la bomba), tuiteó que un documental del Departamento de Defensa de los Estados Unidos de 1955 parece mostrar el concepto en acción.

A los 19 minutos de la cinta llamada "Operation Teapot Military Effects Studies", un narrador describe cómo se utilizaron espejos parabólicos para concentrar la energía lumínica de las explosiones nucleares en muestras de cerámica.

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Durante el vídeo, la mano de una persona sostiene la punta de un cigarrillo en un haz de luz focalizado, provocando que se encienda y comience a humear:

via Gfycat

Aunque esto pueda parecer otro cigarrillo siendo encendido por un arma nuclear, resulta improbable que efectivamente lo sea.

No existe ningún destello cegador —lo que es un indicio claro de explosión nuclear— y el tiempo que el rayo de luz permanece en la pantalla también es demasiado prolongado. La persona que está siendo filmada probablemente se limitó a mostrarle su cigarrillo al cámara para demostrar la idea de que un espejo parabólico pudiera focalizar la energía de una bomba.

Aún así, no es difícil imaginar que la historia de la hazaña de Taylor se haya extendido entre sus colegas a lo largo de los años y los cientos de pruebas nucleares que se han llevado a cabo en los Estados Unidos.

Seguramente más de un científico haya intentado emular la idea de Taylor.

En cualquier caso, Pfeiffer no está fascinado por este tipo de maniobras.

"Encender un cigarrillo con un arma nuclear... es como mínimo un intento de domesticación de las armas nucleares mediante una representación que las convierte en una actividad tan cotidiana como el encendido de un cigarrillo", afirmó en Twitter. "Es una forma de dar una palmadita a la bomba nuclear".

Es decir: El invento corre el riesgo de trivializar las armas nucleares, que pueden y han causado muerte y destrucción en masa. Los bombardeos nucleares estadounidenses de Hiroshima y Nagasaki en 1945 en Japón, por ejemplo, causaron aproximadamente 150.000 víctimas y décadas de sufrimiento para muchos de los que sobrevivieron a los ataques.

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Hoy en día, las pruebas nucleares en superficie están prohibidas en todo el mundo, ya que pueden propagar la lluvia radioactiva, interferir con los aparatos electrónicos, ser confundidas con un acto de guerra, y otros problemas. Pero las relaciones entre Estados Unidos y Rusia se han deteriorado hasta el punto de que cada país se apresura a desarrollar y probar nuevo armamento nuclear.

El Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares, o CTBT, se empeña en prohibir las explosiones nucleares " para todos, en todas partes: en la superficie de la Tierra, en la atmósfera, bajo el agua y en el subsuelo". Rusia ha firmado y ratificado el tratado, pero otras ocho naciones todavía tienen que completar ambos pasos y ponerlo en vigor.

Estados Unidos firmó el CTBT en 1996, pero el Congreso aún no ha ratificado la participación de la nación en el acuerdo. En la actualidad existen además casi 15.000 armas nucleares, lo que significa que el truco del mechero atómico de cigarrillos podría, casi con toda seguridad, volver a intentarse.

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