Los fondos de inversión de los grandes bancos obtienen peores resultados y hay 4 motivos que lo explican

La rentabilidad de los fondos de inversión de los grandes bancos
Reuters
  • La rentabilidad media de los fondos operados por entidades bancarias se quedó en el 2,8% durante la última década, frente al 4,3% que alcanzaron las gestoras, según datos de la CNMV.
  • Comisiones más altas, mayor rotación de la cartera con uno u otro bróker y las tasas de intermediación, tres claves para que los bancos sean menos competitivos en este mercado.
  • Te desvelamos los costes 'ocultos' en los fondos: corretaje, impuestos y otros cargos asociados, los one-off charges o costes de entrada y salida, trading, cambio de divisas, el bid-ask spread y los derivados del impacto de mercado.
  • Al actuar como distribuidoras casi exclusivas respecto al cliente de a pie, las entidades financieras disponen de bastante margen para vender vehículos de inversión más caros para el cliente, pero más convenientes para sus intereses.
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"El análisis de la rentabilidad neta de las instituciones de inversión colectiva revela que los resultados obtenidos por las gestoras independientes han sido de media superiores a los de las gestoras bancarias: 4,3 frente al 2,8%".

Se trata de una de las conclusiones incluidas en el 'Análisis de la rentabilidad y los gastos de las IIC domiciliadas en España entre 2009 y 2019' realizado por los técnicos de la Comisión Nacional del Mercado de Valores María Isabel Cambón, Gema Pedrón y Juan Ángel Gordillo.

La banca también sale perdiendo en fondos de renta variable

Pero aún hay más.

Si, en vez de tener en cuenta el espectro de estos vehículos de inversión, se efectúa un cotejo específico para lograr una comparativa entre iguales, tal y como defienden los bancos que debe hacerse, éstos tampoco salen bien parados: sólo en los fondos de bolsa o renta variable la diferencia en rentabilidad se encuentra en el entorno del 10% en favor de las gestoras.

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En las vocaciones de renta fija -apuesta no exenta de riesgos-, sin embargo, estas diferencias no son tan acusadas y, como promedio, son muy cercanas a cero a lo largo de la última década, señalan los expertos de la CNMV.

¿Por qué los fondos gestionados por bancos logran menores beneficios?

La realidad numérica, en resultados puros y duros, es la que indican esas estadísticas. ¿Pero por qué los fondos de las gestoras son más competitivos que los que manejan las entidades de crédito?

En parte, esa distancia se justifica por el mayor peso en fondos de renta variable, lo cual lleva a que los rendimientos de las gestoras especializadas sean más elevados a largo plazo, tal y como argumentan desde la institución supervisora.

Las comisiones, un filón para el sector bancario

A ello hay que agregar las comisiones más elevadas que soportan los fondos de inversión manejados por bancos.

Desde la CNMV aportan una cifra en ese sentido: las comisiones que afrontan los inversores institucionales llegan, como promedio, al 0,75%. Por su parte, en los fondos para minoristas las tasas aparejadas se incrementan hasta el 1,19%.

¿Tipos de interés bajos? Las entidades financieras aumentan las comisiones

"Tradicionalmente, la principal fuente de ingresos de los bancos procedía del negocio de captar y prestar capital: captar dinero de ahorradores y prestárselo a quien lo necesita a cambio de asumir por ello un interés.

Pero, actualmente, los tipos de interés son tan bajos que este negocio apenas les ofrece rentabilidad, lo que les ha obligado a buscar otras fuentes de ingresos. Y haciendo ese ejercicio han llegado a las comisiones", razona Miguel Camiña, cofundador de Micappital.

Considerando las estadísticas del Banco de España, resulta complicado negar la opinión de este experto. Así, mientras las tasas de las gestoras independientes llevan prácticamente congeladas desde 2015,  las entidades de crédito ingresaron 15.176 millones de euros en comisiones durante 2019.

El 45% de ese montante vino de la venta de productos y prestación de servicios financieros: fondos, seguros y planes de pensiones (4.083 millones); asesoramiento inversor (577 millones) y gestión de carteras (474 millones).

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"Tiene sentido -prosigue- que los bancos cobren unos honorarios por los servicios que prestan, pero el problema surge cuando las comisiones se convierten en su única vía para ganar dinero.

Por ello, si analizamos la situación actual que atraviesan los bancos, entendemos que nos recomienden comprar los productos que les interesan a ellos, y no los que nos interesan a nosotros", proclama.

"No digo -continúa- que los bancos no tengan buenos productos, pero en estos momentos para ellos es más importante vender algo fácil, rápido y con una comisión interesante que 'perder el tiempo' haciendo un análisis más en profundidad de lo que realmente necesita su cliente".

¿Qué quieren colocar los bancos?

En ese sentido, según defiende Miguel Camiña, "los grandes bancos tradicionales históricamente han vendido a sus clientes sus productos de inversión sin alinearse con ellos, sin hacer el ejercicio de plantearse cuáles son los que mejor encajarían con su perfil. Antes de que el cliente entre por la puerta, antes de preguntarle siquiera su nombre, ellos ya saben qué producto le van a ofrecer: el que más les interesa a ellos como entidad", asegura.

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"Es más, con los canales de Internet, ni siquiera es necesario que el cliente vaya a la sucursal para que le lleguen sus ofertas de productos financieros, fondos, préstamos, cuentas especiales o seguros", expone.

Los sobrecostes 'ocultos' en los fondos

Martín Huete, fundador de Programa en Espiral, lo tiene claro: uno de los aspectos fundamentales son los costes adicionales e inherentes a cada operación vía fondos, "que todos los inversores deben pagar para poder acceder al mercado y que, sin embargo, son desconocidos en mayor o menor medida por estos, bien por falta de cultura financiera bien por la opacidad del banco o la gestora de turno. Este hecho es ciertamente preocupante, puesto que aquellos disminuyen el valor liquidativo del fondo de una forma muy significativa, mermando en consecuencia la rentabilidad de la inversión", agrega.

Costes de transacción e implícitos

Se trata de ciertos gastos 'ocultos' en los fondos. Huete distingue, por un lado, entre los llamados costes de transacción: corretaje (servicios de tramitación y ejecución de órdenes de compraventa de acciones), impuestos y otros cargos asociados, así como los one-off charges o costes de entrada y salida.

También las comisiones de trading y los costes de cambio de divisas. "Directa o indirectamente, quedan recogidos en el precio que un gestor tiene que pagar por realizar cambios en su cartera y reducen el importe de los activos subyacentes cuando se venden y aumentan el coste cuando se compran, lo que hace que sean pagados por todos los partícipes", desentraña el experto.

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Por otra parte, según destaca Huete, está la vertiente implícita, fundamentalmente el bid-ask spread y el coste de impacto de mercado.

"El síndrome de Estocolmo bancario"

"Los costes de intermediación están ahí, dado que también venden fondos de otras gestoras. Aunque disponen de 'una red cautiva': pueden colocar sus propios fondos a las personas corrientes, a los clientes de toda la vida que acuden a su sucursal, que suelen estar menos informados que el inversor avezado. Así que, en cierto sentido, las gestoras de los bancos tienen al cliente 'cautivo'. Es lo que yo llamo el síndrome de Estocolmo bancario", puntualiza el especialista.

La rotación de la cartera en las entidades financieras

A ese factor, afirma Martín Huete, hay que añadir "la mayor rotación de la cartera de fondos en los bancos para proporcionar comisiones a los brókeres, tanto en tasas de entrada como de salida. En cambio, las gestoras, hablando en términos generales, rotan menos las carteras", desarrolla.

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Con todo, los resultados de unos y otros deberían marcar la diferencia para que un inversor se decantase por el fondo que más le conviene, pero en la práctica no es así. "El asunto en las gestoras independientes es tan sencillo que como que, si no alcanzan buenas rentabilidades, no consiguen clientes. No hay más recorrido", asevera.

"Mientras que en las gestoras de bancos también les aprietan, aunque no tanto. En su caso, no se trata de situarse entre los más rentables, sino de hacer un papel aceptable. El cliente no va a acudir a otro lugar ni se suele fijar tanto en las comisiones ni va a hacer la comparativa con los fondos de inversión que ofrezcan otros. Por ese motivo, el banco tiene mayor margen de maniobra; por esa razón hablamos de un cliente cautivo. Al tener el poder de distribución, les resulta más sencillo vender fondos más caros", finaliza.

La banca controla el mercado de fondos

A pesar de todo lo expuesto, según datos de las dos instituciones supervisoras mencionadas, los bancos arrasan en comercialización de fondos, gestión de carteras y asesoramiento financiero: su cuota de mercado es del 93%.

Las gestoras independientes, las agencias y sociedades de valores, así como las empresas de asesoramiento financiero (EAF), se reparten el exiguo 7% restante.

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