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Francia quiere prohibir los móviles en los colegios con la Ley Detox

Niños con teléfonos móviles

Los estudiantes de los institutos franceses tendrán prohibido el uso de los teléfonos móviles en los centros educativos a partir del próximo curso. La llamada Ley Detox, aprobada por la Asamblea Nacional francesa, quiere llegar a las generaciones más jóvenes, cada vez más adictas a las pantallas. 

Durante la campaña electoral, el presidente galo Emmanuel Macron prometió que prohibiría los teléfonos en guarderías, escuelas de primaria y secundaria hasta los 15 años. La nueva ley, pendiente de ser validada por el Senado en una fecha todavía sin definir, veta el uso de los dispositivos móviles en los patios escolares, según informó The Guardian.

Han quedado, sin embargo, todavía por fijar, la forma en que se aplicará el veto o las multas. Y es que, parece que con tener los teléfonos apagados o fuera de la vista de los profesores bastaría. 

Durante el debate parlamentario, el partido de Macron defendió que con esta medida todos los niños tienen “derecho a desconectarse” legalmente de las presiones digitales durante el día escolar.

Además, argumentan que su uso “provoca numerosas disyunciones incompatibles con la mejora del clima escolar” y en el recreo “puede ser nefasto al reducir la actividad física y limitar las interacciones sociales”. 

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Algunos representantes del partido sugirieron que la prohibición se extendiera a todo el personal en las escuelas, de tal forma que los profesores también entreguen sus smartphones por la mañana.

La medida fue rechaza directamente por el ministro de educación Jean-Michel Blanquer, que añadió que la prohibición “haría reflexionar sobre el uso del teléfono en la sociedad, incluido los adultos”. 

Ya en 2010 se aprobó una legislación que establece que los niños no deben hacer uso de los teléfonos en clase. En el debate, el diputado izquierdista Hervé Saulignac señaló que la adicción de los jóvenes al móvil les impide centrarse en sus estudios. 

Se estima que más del 90% de los niños franceses entre 12 y 17 años tienen teléfono. La medida quiere dotar de un marco jurídico adaptado a una práctica ya extendida en algunos de los 51.000 colegios y 71.000 institutos del país.

Por su parte, el partido en la oposición puso en tela de juicio la viabilidad de hacer cumplir la prohibición, a lo que Blanquer sugirió que podrían colocar sus teléfonos en casilleros en individuales al llegar al centro. Sin embargo, la medida no ha sido del todo bien recibida por las escuelas que apuntan a los elevados costes de implementación. 

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