El inversor que destapó en 2016 las trampas contables de Wirecard, uno de los mayores fraudes corporativos de la historia, señala ahora que Tesla está sobrestimada en bolsa

Elon Musk, en la alfombra roja de los premios de Axel Springer en Berlín.
Elon Musk, en la alfombra roja de los premios de Axel Springer en Berlín.

Reuters

  • Fraser Perring, inversor en corto e investigador de la firma de análisis de mercado Viceroy Research, ha señalado este miércoles en un tuit que el valor de las acciones de Tesla en bolsa están sobrestimadas.
  • Su principal argumento es que Tesla vale más que Volkswagen y Toyota juntas, dos empresas que han vendido 10 veces más coches que la empresa de Musk.
  • Perring es un reputado analista de mercado que salió a la palestra en 2016 denunciando las trampas contables del procesador de pagos Wirecard, empresa que 4 años después reconoció que había contado 1.900 millones de euros que nunca tuvo para ocultar su insolvencia.
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Fraser Perring, el célebre inversor activista y vendedor en corto que en 2016 acusó de fraude contable a Wirecard en el que años después ha terminado convirtiéndose en uno de los mayores escándalos corporativos que se recuerdan, apuesta por la caída en bolsa de Tesla.

Cofundador de la firma de análisis financiero Viceroy Research (que no guarda relación con la marca suiza de relojes y joyas), Perring ha explicado este miércoles en un tuit que existe un desajuste de precios entre las acciones de Tesla y las de los fabricantes de automóviles Toyota y Volkswagen. 

Cada uno de los dos mayores fabricantes de vehículos, ha recordado este miércoles Bloomberg, ha vendido en el último año aproximadamente 10 u 11 vehículos por cada uno que Tesla.

La empresa dirigida por Elon Musk, sin embargo, cuenta con una capitalización bursátil de 1,15 billones de dólares, más del doble de las valoraciones combinadas de Toyota y Volkswagen

Aunque para los seguidores de Musk la diferencia responde a la superioridad tecnológica de Tesla, la primera gran empresa automovilística que supo ver que el futuro de la industria pasaba por la electrificación, para economistas como Perring esta se antoja excesiva.

Por ello, tal y como ha anunciado este miércoles en Twitter, el inversor se ha decidido a apostar en corto contra Tesla.

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La suya es una voz autorizada. Muchos han recordado este miércoles que Perring formó parte del grupo de investigadores que redactó en 2016 un informe en el que acusaba a la dirección y a los miembros del consejo de administración de la empresa de pagos Wirecard de blanqueo de dinero.

Además, también acusó a la empresa de facilitar la evasión de las restricciones que el Gobierno de EEUU ha impuesto sobre el juego en Internet. 

Tras 4 años de tira y afloja en que la reputación de Perring fue puesta en entredicho más de una vez, en 2020 Wirecard se vio obligada a reconocer que 1.900 millones de euros de activos que figuraban en su balance contable nunca existieron.

En otras palabras, Wirecard se había inventado en sus cuentas anuales casi 2.000 millones de euros para tapar su insolvencia. 

Así, Wirecard finalmente pasó a la historia como la empresa responsable de uno de los mayores fraudes corporativos de la las últimas décadas mientras que Perring se coronó como uno de los investigadores no solo supo ver antes que nadie que las cosas no cuadraban, sino que además fue capaz de mantener su versión durante años a pesar de recibir presiones de todo tipo.

Pero la de Perring no es una historia de héroes y villanos. Al fin y al cabo, el investigador de Viceroy Research es lo que se conoce en el argot financiero como un inversor en corto, es decir, apuesta contra las empresas especulando con su valor. Cuando estas pierden, él gana.

Simplificando mucho, lo que hacen los inversores en corto como Perring es tomar prestadas acciones de empresas que creen que van a bajar en bolsa. Una vez se hacen con ellas, las revenden de inmediato. 

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Si sus predicciones se cumplen, cuando las acciones de la empresa en cuestión bajan ellos recompran las acciones de las que se deshicieron, pero a un precio menor. 

La diferencia entre el valor con el que las vendieron y el valor al que las devuelven a su primer dueño es su beneficio.

Se trata de una práctica especulativa controvertida y arriesgada. Mientras que la bolsa tiene mecanismos que impiden que el valor de una empresa baje ilimitadamente (algunos, como el cierre súbito de los mercados, se han podido ver durante la pandemia), no los hay para que no puedan subir hasta el infinito.

Muchos entienden, además, que la venta de acciones en corto atenta contra el espíritu del mercado bursátil, que debería centrarse más en premiar a quienes llevan bien sus negocios que en castigar a quienes no triunfan con ellos.

Por ello, de cuando en cuando se dan casos como el de GameStop, una empresa estadounidense de compraventa videojuegos cuyas perspectivas financieras no eran nada halagüeñas a finales de 2020. 

Los tiburones en corto de Wall Street olieron la sangre y se lanzaron en masa a apostar contra el valor de la empresa. La maniobra, sin embargo, llegó a una comunidad de foreros de Reddit que decidieron castigar la codicia de los inversores en corto.

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De forma coordinada, cada uno de los miles de usuarios del foro empezó a comprar acciones de GameStop. Tanto se extendió el movimiento, que en cuestión de días el valor de la empresa empezó a subir como la espuma: una pesadilla hecha realidad para quienes habían apostado contra ella.

Durante años, Tesla ha sido también objeto de este tipo de especulación.

Al igual que sucede estos días, el hecho de que el valor de Tesla resida esencialmente en su carácter innovador más que en su cifra de ventas (el propio Musk ha reconocido en alguna ocasión que la empresa tiene más problemas para abastecer la demanda que para generarla) ha llevado en más de una ocasión a muchos a pensar que Tesla es un globo a punto de estallar.

El mismísimo Elon Musk protestó en 2018 contra los inversores en corto aduciendo que esta práctica debería ser ilegal y calificando a quienes buscan beneficios con ella de ser unos "destructores de valor". 

Tras dispararse en bolsa en los últimos años, Tesla ha infligido a quienes han apostado contra ella el peor castigo que los inversores pueden imaginar: les ha hecho perder miles de millones de euros. 

Ahora, Perring, el hombre que supo ver la caída de Wirecard antes que nadie, vuelve a apostar contra Musk. 

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