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David Slotnick fue uno de las 40 pasajeros del vuelo comercial más largo de la historia: esta fue su experiencia

  • La aerolínea australiana Qantas Airways realizó dos vuelos de prueba que cubrían las siguientes rutas: Nueva York - Sídney y Londres - Sídney. Ambas rutas batieron todos los récords. 
  • David Slotnick fue uno de los afortunados 50 pasajeros que vivieron en primera persona un vuelo de casi 19 horas y media de duración.  Se trataba de una prueba para ver cómo los vuelos “ultra largos” afectan a los pasajeros y a la tripulación. 
  • Los pasajeros tuvieron que adaptar sus horarios al de Sídney y seguir en todo momento las instrucciones de la tripulación con el fin de reducir al máximo el efecto del jet lag.
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Esta es la transcripción del vídeo.

David Slotnick: nunca había estado en un vuelo con gente con tantas ganas de vivir el despegue. Solo nos quedan 19 horas por delante.

En octubre, cogí un vuelo de casi 20 horas desde Nueva York hasta Sídney en Qantas Airways. Pero este no era un viaje de larga distancia como otro cualquiera. Solo había 50 personas a bordo porque era un vuelo de prueba para ver cómo los vuelos ultra largos afectan a los pasajeros ya los pilotos. Pero, ¿es posible llevar un vuelo como este al servicio comercial? ¿Querrían los clientes volar durante tanto tiempo sin ninguna pausa?

Normalmente, si vuelas desde Nueva York hasta Sídney, hay que hacer una escala, lo que suele aumentar el desfase horario y lleva más tiempo que un vuelo directo. Con lo cual, las aerolíneas han estado trabajando en rutas más eficientes. Qantas Airways ha probado recientemente dos vuelos: Nueva York - Sídney, y Londres -Sídney. Con casi 19 horas y media de duración, cada uno de ellos ha establecido el récord de un vuelo con pasajeros de más duración y más largo del mundo en aquel momento. Los vuelos de prueba se realizaron a bordo de un Boeing 787-9 Dreamliner que solo tenía unos 40 pasajeros y 10 miembros de la tripulación a bordo. Porque, técnicamente, estos aviones no podrían hacer la distancia con la carga al completo. Se habrían quedado sin combustible. 

Sean Golding: tenemos dos tripulaciones, cuatro pilotos en total. Tenemos un equipo A y un equipo B, y los intercambiamos durante la noche para asegurarnos de que los pilotos tienen un descanso adecuado. 

Slotnick: los pilotos tuvieron que entregar muestras de orina cada cuatro orinas para poder comprobar los niveles de melatonina. También se les equipó con un monitor de actividad, un monitor de luz y un auricular EEG para monitorizar su estado de alerta.

Golding: hay una gran cantidad de sensores detrás de esta correa que miden la actividad de las ondas cerebrales. 

Slotnick: de modo que, obviamente, este no se trataba de un vuelo ordinario. Estábamos haciendo historia de la aviación. Nos hemos preparado para despegar. 20 horas hasta Sídney.

Piloto: Qantas 787-9, apreciamos de verdad su ayuda esta noche y esto será parte de la historia al unir estas dos grandes ciudades, Nueva York y Sídney.

Slotnick: volábamos en asientos de clase business, pero el equipo de Qantas nos pidió que fuéramos rotando por la cabina para equilibrar el peso del avión. Así que probé la cabina de clase turista, pero obviamente preferí mi asiendo en la clase ejecutiva.

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Nos quedan unas 18 horas y 17 minutos, así que será un vuelo un poco más corto que las 20 horas que se habían pronosticado. En realidad eso es debido a que los vientos están yendo a nuestro favor de forma que el capitán es capaz de planear en pleno vuelo.  No esperamos que haya mal tiempo, y eso nos ayudará a volar un poco más rápido. Si este hubiera sido un vuelo normal de larga distancia, el avión habría permanecido con la hora de Nueva York durante todo el vuelo, lo que normalmente hace más difícil el ajustarse a la nueva zona horaria cuando aterrizas. Pero en este vuelo, el avión y sus pasajeros se cambiaron a la hora de Sídney de inmediato como parte de un experimento para minimizar el desfase horario. 

Marie Carroll: todo lo relacionado con la iluminación de la cabina, todo lo relacionado con la comida, estará diseñado para mantener a la gente despierta o inducirla a dormir. Así que, esperamos que terminen bajándose del avión y que estén bastante cómodos con el tiempo de Sídney

Slotnick: durante todo el vuelo tuvimos que seguir un programa de sueño. Pero normalmente los pasajeros no tendrían porqué hace eso. En este momento, las luces de la cabina están encendida, todo el mundo camina por ahí haciéndose fotos y realmente estamos tratando de dejarlas encendidas y mantenernos despiertos. Para evitar que nos quedemos dormidos, nos animan a levantarnos y a caminar. Fui, eché un vistazo a los cuartos de la tripulación, donde los tripulantes de la cabina y los pilotos pueden echarse una siesta por turnos. 

Entonces llegó la hora de comer. Esta era la primera comida. Es un poco más picante: chocolate, chiles, pimientos. La primera comida fue ligera, picante y sabrosa, ayudándonos a mantenernos bien despiertos. Se suponía que no debíamos tomar ningún tipo de alcohol porque nos entraría sueño. Después de la comida, nos pidieron que nos mantuviéramos despiertos durante las siguientes cuatro horas hasta la cena. Algunos optaron por ver películas, y otros eligieron seguir moviéndose, estirarse, sentarse por ahí o incluso bailar. 

Al final nos empezamos a sentir un poco cansados. Son las 3 de la mañana, hora de Nueva York. Estamos a punto de cenar, y después de todo eso todos los del avión se irán a dormir. La tripulación del vuelo vino y colocó almohadas en cada uno de los asientos. Era hora de una cena pesada que nos hiciera querer dormir. Las luces de la cabina se están atenuando, y sí, estoy muy cansado. Tengo muchas ganas de irme a dormir.

Con solo pulsar un botón, los asientos de la clase ejecutiva se plegaron para formar una cama. Luego, las azafatas apagaron las luces para que coincidieran con la noche de Sídney. Caí redondo inmediatamente y dormí durante mucho tiempo. Dormí durante más de ocho horas, que es lo mejor que he dormido en un avión. Nos quedan poco menos de tres horas. 

Por la mañana, las luces se encendieron lentamente con un cálido brillo, emulando el amanecer de Sídney. Inmediatamente, desayunamos. Y antes de que me diera cuenta estábamos llegando a Sídney. Aterrizamos a las 7:43 a.m., 19 horas y 16 minutos después de haber despegado de Nueva York. 

Incluso después de cruzar 15 zonas horarias, no sentí ningún jet lag. Y todos los demás pasajeros con los que hablé se sentían igual. Qantas aún no ha publicado los datos biométricos de los pilotos, pero los pilotos me dijeron que se sentían muy bien después del vuelo. 20 horas en el aire no fueron tan duras para mi cuerpo como pensé que serían. 

El nuevo flujo de servicio realmente me ayudó a ajustarme al tiempo de Sídney mucho más rápido que si hubiera interrumpido el viaje con alguna parada. Pero, realmente creo que levantarse y moverse, ingerir la comida adecuada y dormir con el horario de Sídney es lo que hizo el vuelo mucho más fácil. Además, llegamos mucho más rápido. Aunque volvería a coger ese vuelo, tendré que esperar. Qantas afirma que no comenzará el servicio regular hasta el 2023. Lo hice en un Boeing 787-9 Dreamliner. Sin embargo, Qantas eligió el Airbus A350-1000 para las futuras rutas. 

Pero antes de que Qantas empiece a volar, tiene que convencer a los inversores de que esto hará dinero y a los pasajeros para que realmente quieran tomar este vuelo.  Luego tiene que convencer a los legisladores de que las tripulaciones pueden realizar este vuelo con total seguridad.

En estos momentos, Singapore Airlines tiene el récord del vuelo comercial más largo: un vuelo diario de 19 desde Newark, Nueva Jersey, hasta Singapur. Pero con sus vuelos de prueba a través de Project Sunrise, Qantas se está acercando a realizar esas rutas como servicio regular y ostentar el récord del vuelo más largo del mundo 

Alan Joyce: Project Sunrise es nuestro intento de superar, probablemente, la última frontera de la aviación. Y eso abre casi todos los destinos del mundo a los que podríamos volar sin limitaciones.

Poco después de mi vuelo, Qantas realizó otro exitoso vuelo de prueba de Londres a Sídney. Llegó a las 19 horas y 19 minutos, estableciendo otro récord como el vuelo más largo del mundo. Pero el director general de Qantas declaró que no se trataba solo de eso. 

Joyce: no pretendemos tener el récord del vuelo más largo del mundo. Para nosotros, se trata de tener los vuelos más confortables del mundo, para evitar escalas, y esa es nuestra intención.

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