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He ganado 50 millones de dólares antes de cumplir los 30: estos son los 3 grandes errores que marcaron mi carrera y lo que puedes aprender de ellos

He ganado 50 millones de dólares antes de los 30: esto es lo que aprendido de ello
Erik Bergman
  • Erik Bergman es cofundador de Catena Media, una compañía que ha pasado de cero a 300 empleados en cinco años. En ese trayecto Erik ha hecho más dinero del que necesitará en su vida, pero a costa de quemarse a sí mismo así como a su compañero de negocio y a su prometida, quien también trabaja en la organización. Ahora ha iniciado la empresa Great.com. Esta vez el objetivo no es el crecimiento extremo, sino el bienestar, la transparencia, la verdad y la flexibilidad en el equipo y en la que el 100% de los beneficios son donados para ayudar al medio ambiente.
  • Antes de fundar Catena Media, lanzó 6 negocios distintos, todos ellos fallidos. Por ello considera que es importante que todos los emprendedores y profesionales conozcan que los errores ocurren y no pasa nada.
  • Los 3 errores que considera que todo el mundo debería evitar son pensar demasiado las decisiones, guardarse ideas para uno mismo y no pedir ayuda.
  • "'¿Crees que es una buena idea de negocio?' es una de las preguntas más comunes que me llegan de los emprendedores", afirma. "Buscan la aprobación —alguien que les de un empujón hacia la dirección correcta. Mi respuesta a esos empresarios es siempre la misma: "no tengo ni idea de si tendrás éxito, pero deberías intentarlo".
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El 11 de febrero de 2016 —mi 28 cumpleaños—  ingresamos en la Bolsa de Valores Nasdaq de Estocolmo con una empresa de marketing afiliado, Catena Media, valorada en aproximadamente 200 millones de dólares. Ese día hice más dinero que el que jamás necesitaría y estaba increíblemente agradecido por ello. 

Si la historia terminara ahí, podrías pensar que soy un emprendedor sorprendente que lo tiene todo. Qué demonios, tengo unos 60.000 seguidores en Instagram ahora mismo que me buscan para obtener consejos empresariales.

Desgraciadamente, la realidad es esta: no di y aún no he dado con la solución.

Lancé 6 negocios distintos antes de Catena Media, y todos ellos fracasaron. Hice incontables errores que me avergonzaron y que tensaron algunas relaciones, que me costaron tiempo y dinero.

Considero que todo esto ilustra que emprender no va de ser perfecto. Vas a cometer errores. Cometí buena parte de ellos y cometeré muchos más antes de que todo esté dicho y hecho. 

Pero, si hay una cosa que debes llevarte de este artículo es que podrás cometer errores y salir exitoso por otro lado.

Sin embargo, no se trata de pretender cometer fallos. Si puedes, evitarlos, claramente deberías intentarlo. 

A continuación, te indico 3 lecciones que he aprendido de los errores cometidos en mi vida, con la esperanza de que puedas evitar incluirlos en tu viaje hacia el emprendimiento.

Error #1: Pensar demasiado, leer demasiado y sobreanalizar

Estaba vestido de rojo, frente a una puerta dos veces mi tamaño. Era el último lugar en el que quería estar, pero había dado mi palabra.

Respiré profundamente, y timbré a la puerta. A medida que los pasos al otro lado sonaban más cerca, mi corazón latía con más fuerza.

La puerta se abrió de golpe y un hombre gruñón de mediana edad me devolvió la mirada.

Reuní todo mi valor y comencé a cantar.

"Jingle bells, jingle bells, jingle all the way…"

En esta historia tengo 4 años, y mi hermano me había arrastrado a cantar villancicos por nuestro vecindario. La razón principal por la que estábamos allí no era lo que podrías pensar. Mientras que hacer sonreír a los extraños gruñones puede ser agradable, mi hermano sabía que si éramos lo suficientemente monos, estos extraños podrían darnos una pequeña propina por nuestro esfuerzo, y así fue.

Me encanta contar esta historia porque ilustra bellamente la simplicidad de los negocios y al mismo tiempo describe un sentimiento familiar para muchos emprendedores. Dudaba de la idea original de mi hermano y hubiera preferido estar jugando cómodamente en mi habitación en lugar de cantar torpemente ante desconocidos. Pero, cuando compramos dulces con las propinas que nos habíamos ganado, no podría haber estado más feliz.

No tenía idea en ese momento, pero estaba encarnando uno de los mayores errores empresariales  —dudar.

"¿Crees que es una buena idea de negocios?". Esa es una de las preguntas más comunes que recibo de los empresarios. Están buscando aprobación —que alguien los empuje en la dirección correcta.

Mi respuesta a estos emprendedores es siempre la misma: "No tengo ni idea de si tendrás éxito, pero definitivamente deberías intentarlo".

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Tenemos miedo de fracasar. Tanto en nuestra carrera como en nuestra vida personal, el miedo a fallar es un obstáculo muy familiar. Desgraciadamente, muchos emprendedores dejan que el miedo les aparte de intentarlo.

Este miedo a fracasar se manifiesta en la forma de pensar demasiado y sobreanalizar nuestras ideas. Erróneamente nos centramos en resolver asuntos antes de que aparezcan, gastar tiempo en buscar aprobación o simplemente en convencernos de no intentarlo nuca.

En su lugar, deberíamos estar dispuestos a asumir riesgos calculados —incluso cuando son incómodos. 

Estoy agradecido de haber aprendido esta lección cuando era joven porque me infundió un mayor nivel de confianza. Este valor me ayudó a comenzar mi primer negocio a los 13 años y con el tiempo me llevó a jugar al póker profesionalmente. También ha sido el catalizador para crear Catena Media cuando tenía 24 años y gastar 900.000 dólares en mi nuevo proyecto solidario (Great.com).

Si estás indeciso en torno a una idea o si estás considerando arriesgarte con una decisión, te animo a tener fe ciega e invertir en ti mismo. No importa lo que pase, aprenderás de la experiencia y evitarás el temido "qué pasaría si".

Error #2: Guardarte las ideas para ti mismo

Tengo que ser honesto: el siguiente error no es algo que haya tenido que encarar por mi mismo, pero es un aspecto que he visto hacer a muchos otros emprendedores. 

Al crecer, siempre he anhelado afecto personal y afirmación. Este deseo por ser querido me convirtió un poco en una persona sociable. Tanto que terminé por ganarme el apodo de "Radio" porque nunca dejaba de hablar. 

Aunque no era popular entre los profesores, conecté increíblemente con mis compañeros. 

Aprendí cómo hablar, y escuchar a los otros me ayudaba a convertirme en una persona con dotes para los contactos y las ventas. También me mostró el valor de las lluvias de ideas y del poder del feedback cuando se trabaja con una nueva idea.

A medida que crecía, usé esta misma actitud receptiva para trabajar en ideas de negocios con personas inteligentes e inspiradoras. Desgraciadamente, muchos emprendedores tienen miedo de compartir sus ideas con alguien más por temor a que se las roben.

Si bien existe el riesgo de que alguien robe tu idea si la compartes abiertamente, en mi experiencia, es muy poco probable. Incluso si alguien lo hace, ¿puedes superarte? Si no, de todas formas deberías centrarte en otro lado.

El inconveniente de hablar sobre tus ideas con los demás es obvia, pero también es un aspecto bastante pequeño en comparación con los beneficios que llegan de los comentarios y puntos de vista de los demás.

Cuando comenzamos a crear Catena Media, no tuve problemas en compartir nuestras ideas y estrategias con cualquiera que escuchara. Demonios, incluso discutía con nuestros competidores.

¿Sabes lo que aprendí? Cuando me abrí, ellos también lo hicieron. Compartimos ideas y trucos sobre lo que estábamos haciendo y lo que funcionaba, y comenzaron a hablar de sus propias estrategias con nosotros.

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Como resultado, en 2012, implementamos una estrategia de captura de email usando un popup basado en una conversación que tuvimos con uno de nuestros rivales. Este sencillo cambio condujo a un incremento de ingresos de más del 10%.

Las conversaciones críticas son una poderosa herramienta de negocios, pero es complicado de hacer si mantienes tus ideas en secreto. Realmente creo que es importante para emprendedores buscar feedback sobre sus ideas y animarse a compartirlas abiertamente con otros. 

Este mayor nivel de transparencia me ha ayudado a optimizar mis negocio, obtener nueva inspiración, colaborar con mentes brillantes y encontrar inversores empresariales.

Te animo a evitar el secretismo en tu empresa. Considera el compartir tus estrategias e ideas con otros y comunícate activamente con líderes de tu sector para conseguir feedback. Quién sabe, en realidad podrías conseguir un mentor o recibir notas que puedan ayudarte a llevar tu idea al siguiente nivel.

Error #3: No pedir ayuda

Tengo 19 años, estoy parado fuera de un local un viernes por la noche. Veo a un grupo de personas alejarse lentamente que, poco a poco, desaparecen.

Esa fue una de las peores noches de mi vida.

Acababa de iniciar un negocio de organización de eventos y alquilé un club nocturno en nuestra ciudad. Contraté a un DJ y les dije a todos que sabía que iba a ser una noche inolvidable—desgraciadamente, fue todo lo contrario. Fue un completo fracaso. Aparecieron algunas personas, pero se fueron poco después porque no había nadie más allí.

Después de unas horas de ver a la gente ir y venir, finalmente me fui llorando. Me sentía humillado, roto, fracasado.

Hablé con algunas personas unas semanas más tarde sobre la fiesta y muchos de ellos dijeron lo mismo —terminaron por no venir porque supieron por otros que no había nadie allí. Obviamente, este es un problema cíclico. Las personas no vienen porque escuchan que no hay nadie, por lo tanto, seguirá sin haber nadie.

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Entonces me di cuenta de que podría haber acabado con todo este problema simplemente pidiéndole a mis amigos que llegaran temprano y llenaran el club. De hecho, antes de aquella noche, quería pedirles a mis amigos que vinieran pronto, pero nunca lo hice. Fui demasiado orgulloso y no quería molestarlos.

Finalmente, hablé sobre el evento y por qué falló con varios amigos, y todos dijeron lo mismo: "¿Por qué no nos pediste que fuéramos temprano? ¡Nos hubiera encantado ayudar!"

Cuando estoy luchando contra algo tanto en mi vida personal como profesional, siempre pienso en esa noche fuera del club y en cómo las cosas podrían haber sido diferentes si hubiera estado dispuesto a pedir ayuda.

Esta lección se demostró unos años más tarde cuando Catena Media acababa de comenzar. Tuvimos una disputa con nuestro propietario que nos estaba demandando por casi 500.000 dólares — una cifra estaba muy por encima de todo lo que teníamos en aquel momento y que sin duda habría terminado con nuestra compañía.

Recuerdo estar despierto durante la noche, angustiado sobre qué hacer. Finalmente le pregunté a uno de mis amigos, que era abogado, si podía echar un vistazo a la demanda. Los honorarios legales de mi amigo eran más de lo que podíamos pagar, pero él estaba dispuesto a ayudarnos de todos modos. Nos guió durante todo el proceso y finalmente nos ayudó a conformarnos con unos 100.000 dólares. Sin su ayuda, Catena Media probablemente habría finalizado, y vete a saber dónde estaría yo hoy.

Como emprendedor, puede resultar increíblemente valioso buscar ayuda de otros. No solo puede proporcionar apoyo inmediato para cualquier evento que estés afrontando, sino que también puede ayudarte a crear relaciones con otras personas que podrían ayudarte en el futuro. Pedir ayuda a otras personas no es una señal de debilidad —es una señal de que estás dispuesto a crecer.

No hay un plan para convertirse en un emprendedor de éxito. El viaje de cada persona es diferente, y las luchas que enfrente no serán las que tu encares.

Sin embargo, al dar un paso atrás y mirar el panorama general, podemos ver el verdadero mensaje de este texto. Todos cometemos errores. No siempre se trata de evitar estos fallos, sino de su disposición a aprender de ellos y a crecer personal y profesionalmente.

¡Te deseo lo mejor en tu camino hacia crear un negocio exitoso y siempre estoy dispuesto a discutir tus ideas, dificultados o victorias en Instagram: @smilingerik!

Este artículo fue publicado originalmente en BI Prime.

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