5 'red flags' que la generación Z reconoce en un empleador al que no le importa el equilibrio entre la vida laboral y personal

Alexandra York
| Traducido por: 
Algunos miembros de la Generación Z buscan señales de alarma en las entrevistas de trabajo

Andy Ryan/Getty Images

  • No muchos jóvenes se atreven a preguntar en las entrevistas sobre cuáles son las políticas de conciliación entre la vida laboral y la personal.
  • 4 jóvenes de la generación Z que sí hicieron estas preguntas han determinado cuáles son las banderas rojas para identificar a futuros jefes a los que no les importa este equilibrio.

La generación Z está empezando a sumarse al mercado laboral y tienen muy claro qué sus trabajos tienen que tener un significado para ellos, un propósito. Sin embargo, algunos de ellos no están dispuestos a sacrificar la flexibilidad o un equilibrio saludable entre vida personal y trabajo, además de unas buenas condiciones salariales. 

Si bien este equilibrio es diferente para cada persona y puede variar según el sector, 4 jóvenes profesionales explican a Business Insider por qué le están dando prioridad a trabajos que les permiten dedicarse a sus aficiones, negocios paralelos y actividades fuera del horario de 9 a 5. 

"La generación Z está aprendiendo a sentirse cómoda cuando se trata de defender sus intereses debido a todos los ejemplos que han visto en internet", argumentaba en una entrevista para Business Insider Alexandria Ang, una especialista en comunicación de 22 años. 

Preston Jacobson, un joven de 24 años que trabaja en gestión de comercios, cuenta que presentó su carta de renuncia en su antiguo empleo en febrero porque no tenía vida más allá del trabajo. Ahora busca un nuevo puesto que le permita controlar mejor su tiempo.

"Para mí, el equilibrio entre la vida laboral y personal se define como la capacidad de determinar tu éxito basándote en la consecución de resultados dentro de un sistema laboral de crecimiento transparente, al tiempo que mantienes una vida social y familiar sana", explica Jacobson. 

Los viajes de trabajo de última hora, los fines de semana de guardia y las confusas métricas de éxito le empujaron a descuidar su vida social en aras de un mayor sueldo.

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El deseo de Jacobson de tener una existencia cotidiana que le permita pasar el mayor tiempo posible fuera del trabajo no es de extrañar, aunque hay algunas personas dentro de la generación Z que están muy preocupadas de no ser vistas como vagas o poco comprometidas con su trabajo y eso les lleva a romper ese equilibrio.

Por ello, en lugar de preguntar explícitamente en las entrevistas sobre el compromiso de una empresa con la conciliación entre la vida laboral y familiar, algunos jóvenes de la generación Z han determinado varias señales de alarma o red flags para identificar si es una prioridad para sus posibles jefes durante la entrevista. 

Estas son las 5 banderas rojas más importantes:

1. "Trabajar duro y darlo todo"

Cuando Jorge Álvarez preguntó a los responsables de contratación que le estaban haciendo la entrevista sobre sus políticas de conciliación entre vida laboral y familiar, le respondieron con una salida por la tangente diciendo que necesitaban a alguien que pudiera "trabajar duro y darlo todo". 

Esa respuesta fue más que suficiente para que Álvarez se diese cuenta de que sus propios valores y sus expectativas no coincidían con los de la empresa. 

"Realmente quiero encarnar y practicar la mentalidad de 'trabajo para vivir, no vivo para trabajar'", afirma Álvarez, un empresario de 24 años que tiene como objetivo laboral la filantropía o el impacto social. 

Esa mentalidad, que se traduce en unos límites bien dibujados respecto al peso que tiene el trabajo en la vida de una persona, "implica hacer las cosas que realmente me gustan y que no es sólo mi trabajo."

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2. Equipos pequeños con grandes responsabilidades

En las entrevistas, Álvarez pregunta por el tamaño de los equipos y el alcance de los proyectos en los que trabajan. Para ello intenta conocer más sobre las personas con las que estará más en contacto y cómo se relacionará con ellos para determinar el nivel de apoyo. 

Un equipo pequeño con grandes proyectos puede indicar una gran carga de trabajo, es decir, horas extras, quedarte hasta las tantas o abrir el portátil los fines de semana para adelantar trabajo. Son un montón de consideraciones que no figuran en la descripción del puesto, explica Álvarez.

3. Objetivos poco claros, vagos o cambiantes

Jacobson cuenta que empezó a buscar un "crecimiento estructurado y transparente" en las empresas donde se presentaba como candidato, porque en su último trabajo no existían métricas bien definidas que evaluasen su rendimiento conforme a unos objetivos.

Para determinar si el puesto tenía indicadores claros de éxito, empezó a preguntar sobre oportunidades dentro de la propia compañía y objetivos específicos de mejora.

"Alrededor del 50% de las veces, la respuesta del entrevistador era algo como 'estar dedicado al negocio' o 'hacer trabajo extra para lograr el éxito', lo que son claramente banderas rojas para mí", afirma Jacobson.

4. Empleados sin tiempo para aficiones

AJ Eckstein, un empleado de 24 años de una empresa de consultoría, en sus entrevistas intentaba averiguar cuáles eran las aficiones e intereses del resto de trabajadores anteriores y actuales —e incluso de los propios responsables de contratación— para descubrir si realmente tenían tiempo libre

"En lugar de limitarme a preguntar a la gente por el equilibrio entre trabajo y vida privada, yo preguntaría a los empleados qué hacen fuera del trabajo", afirma. 

Para él, también sería "una señal de alarma que el entrevistador comentase que no hace mucho fuera del trabajo porque su jornada completa es muy exigente", o si tiene poco tiempo para aficiones porque el trabajo le consume todo, incluso los fines de semana.

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5. "El mejor día del año es el día de la paga extra"

"Muchas de las personas con las que hablé en la banca de inversión mencionaron que el mejor día de su trabajo es la bonificación anual", asegura Eckstein.

"Aunque mucho dinero puede sonar muy bien, para mí era una red flag, ya que mi vida no gira sólo en torno al dinero, y no quiero matarme a trabajar 364 días al año por un día de paga extra".

En su proceso de búsqueda de empleo, Eckstein quería encontrar una empresa en la que desarrollar su carrera profesional y centrarse en algo que tuviese significado para él. 

Si en la empresa en la que te entrevistan los empleados solo resaltan los grandes salarios en lugar trabajo en sí mismo, explica Eckstein, es un indicativo de que la empresa podría no estar promoviendo una cultura en la que él se sintiera realizado.

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