Pasar al contenido principal

Gobiernos de todo el mundo quieren introducir nuevos impuestos a la carne roja como si fuera tabaco: quieren frenar así el cambio climático

Un operador en una planta cárnica.
Getty/IP Galanternik D.U.
  • Un nuevo informe de Fitch Solutions revela que 'impuestos al pecado' como los que existen para productos como refrescos o tabaco podrían aplicarse pronto a la carne roja a nivel mundial.
  • Como el azúcar, la carne roja se ha ligado al aumento del riesgo de cáncer, infartos cardíacos, o diabetes.
  • Esta investigación llega poco después de un informe de la ONU que advierte que el sistema alimentario humano produce el 37% de los gases invernaderos.
  • Introducir un nuevo impuesto a la carne aumentaría la tendencia de dietas vegetarianas, veganas o flexitarianas.
  • Fitch Solutions apunta que si los impuestos a la carne tienen éxito y limitan el apetito mundial por la carne, la reducción de las emisiones de carbono serían brutales.
  • Descubre más historias en Business Insider España.

Primero fueron a por tus cigarros. Ahora van a por tu bistec.

Es lo que se deduce de un nuevo informe remitido a Business Insider por la compañía de investigación, Fitch Solutions, que concluye que los 'impuestos al pecado' —gravámenes sobre productos considerados indeseables como el tabaco, alimentos azucarados o alcohol— podrían aplicarse pronto a la carne.

"Los gobiernos podrían aprovechar la demanda de un sistema más sostenible para tasar todavía más al consumidor, en lugar de implementar regulaciones más estrictas en materia medioambiental a las factorías productoras", sugirió ya esta firma hace varios meses, en mayo.

Ahora, la consultora ya predice que un nuevo impuesto a la carne podría ser mundial debido a aspectos medioambientales, sanitarios y éticos.

"El crecimiento global de las tasas al azúcar hace que sea fácil imaginar una oleada de nuevas regulaciones dirigidas a la industria cárnica", ha explicado Fitch a Business Insider.

Justo la semana pasada una coalición de varios partidos políticos alemanes propuso aumentarle el IVA a la carne del 7% al 19% con la esperanza de reducir de este modo su consumo.

Al igual que el azúcar, la carne roja se ha visto involucrada en casos en los que ha aumentado el riesgo de cancer, enfermedades cardíacas, infartos o diabetes, lo que según Fitch ya sirvió para sentar las bases de impuestos similares a otros productos. Un estudio de la Universidad de Oxford por ejemplo indicaba que estos impuestos podrían prevenir hasta 6.000 muertes al año y ahorrar casi 850 millones de dólares en costes de atención médica.

Leer más: Un grupo de científicos y economistas alertan a los gobiernos mundiales: el cambio climático va a acabar con el capitalismo que conocemos

"Un impuesto a la carne podría surgir como una política similar a los impuestos al azúcar, respaldándose sobre la base de que la carne cumple un rol en una dieta equilibrada pero su consumo excesivo puede ser un problema de salud pública", zanjaba el estudio.

Pero a diferencia que con el azúcar, la justificación con la que restringir el acceso a la carne roja a la gente no solo se queda en el ámbito sanitario: también tiene implicaciones con el cambio climático, las deforestaciones y preocupaciones éticas con reflexiones a largo plazo sobre el consumismo y nuestro planeta.

El estudio de Fitch llega en un momento en el que un documento de la ONU detectó que el sistema alimentario de los humanos supone un 37% de las emisiones de gases de efecto invernadero.

La producción de la carne —y especialmente de la carne roja— es muy responsable de ello. Un estudio de 2011 detectó que la producción de cordero, seguido de la ganadería de reses, son, con diferencia, las principales responsables.

Todas estas preocupaciones han servido para que emerja y entre en auge dietas sin carne. Las alternativas a la carne, de hecho, han comenzado a estandarizarse, con compañías como Beyond Meat disfrutando de un éxito considerable.

"Ya estamos presenciando cómo muchos consumidores reducen de su dieta la carne roja en varios mercados desarrollados, respaldados por la popularidad de dietas veganas, vegetarianas y flexitarianas. Los consumidores más jóvenes y urbanizados son los impulsores de las dietas sin carne, lo que sugiere que esta será una tendencia a largo plazo", aduce Fitch.

"Introducir un impuesto en la carne aceleraría esta tendencia, animando a los consumidores a moderar su consumo de carne roja cambiándola por carne blanca o proteínas vegetales".

Pero, ¿cómo de lejos podría llegar esta tendencia?

Leer más: Es hora de un 'better capitalism'

A pesar de que en su día se consideró que los impuestos al azúcar serían marginales, en realidad países de todo el mundo como Reino Unido, México y Dubai introdujeron en sus tasas este gravamen. En este último país el impuesto es del 50%.

Este impuesto a la carne aumentaría sus precios del mismo modo en el que se reduciría su consumo. Según la Organización Mundial de la Salud, el aumento de precios en un 20% para las bebidas azucaradas redujeron su consumo aproximadamente en la misma cantidad.

Si estos impuestos tienen éxito reduciendo el apetito mundial por carne roja, la reducción en emisiones de carbono serían enormes.

El Goldsmiths College de la Universidad de Londres anunció este lunes que dejarían de vender ternera para combatir el cambio climático. El Sindicato Nacional de Granjeros de Reino Unido dijo que la decisión de dejar de vender un solo producto para paliar el cambio climático era "exageradamente simplista".

Un estudio reciente detectó que si los Estados Unidos consumieran menos carne, sería el equivalente a eliminar 60 millones de coches de las carreteras.

Sin embargo, Fitch echa un jarro de agua fría sobre esta idea. También concluye que, a pesar de la tendencia global, es "altamente improbable" que en países como EEUU y Brasil se usen los impuestos para desterrar la carne de las dietas.

Y además