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La guerra comercial no detiene a China: su PIB creció un 6,8% en el primer trimestre

Xi Jinping, presidente de China
Flickr / Global Panorama

Es cierto que Donald Trump no hizo públicos los nuevos aranceles aplicados al acero y el aluminio importados desde China hasta el pasado 22 de marzo, pero también lo es que los mercados llevaban agitados varios meses ante la inminente guerra comercial entre las dos primeras economías mundiales. Quizás por eso, sorprende que la escalada comercial no haya afectado al país asiático, que presentó en el primer trimestre de 2018 un crecimiento interanual en su PIB del 6,8%.

Según la Oficina Nacional de Estadística de China, los datos reflejan la tendencia positiva del país, que el año pasado registró un aumento del 6,9% del PIB y que se sitúa en los márgenes del objetivo de crecimiento marcado desde Pekín del 6,5%.

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De hecho, el valor del PIB actual, de en torno a los 2,55 billones de euros, ha aumentado en estos tres primeros meses de 2018 en 114.278 millones de euros, mientras que la actividad industrial se ha situado en el billón de euros con un crecimiento del 6,3%. Por su parte, el sector servicios ha subido un 7,5%, hasta los 1,44 billones de euros, lo cual representa un 56,5% del PIB total.

En este sentido, desde la Oficina Nacional de Estadística de China destacan que la economía del país ha tenido "un buen comienzo de año en el primer trimestre", destacando que "todas las regiones y departamentos se adhirieron a la directriz de progreso y estabilidad de la nueva filosofía de desarrollo. Como resultado, la economía nacional mantuvo un impulso de desarrollo estable y sólido".

China podría notar los efectos de los aranceles en el segundo trimestre

Sin embargo, a pesar del dato positivo, China podría empezar a notar los efectos de los aranceles impuestos por EE.UU. a partir del segundo trimestre de 2018. Los analistas estiman que si el impacto anual de las nuevas tasas supone en torno a los 200.000 millones de euros, el crecimiento del PIB podría verse reducido el próximo junio en unos 50.000 millones.

La cifra, que representa aproximadamente el 45% del crecimiento trimestral del PIB de China, podría lastrar ligeramente la tendencia. Así, de cumplirse los pronósticos tras la tercera ronda de aranceles impuesta por EE.UU., el país asiático podría aumentar su PIB en los próximos tres meses en torno a un 3,5% y un 4%.

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En cualquier caso, los frentes abiertos por Donald Trump en Siria, Corea del Norte y México suponen un cierto respiro económico para China, que además ya ha impuesto sus propios aranceles a EE.UU. y que en los próximos meses podría convertirse en un aliado estratégico fundamental de Reino Unido tras el Brexit.

Además, en el marco de la disputa por usurpación de tecnología por parte de China, EE.UU. ha prohibido este martes vender productos y componentes de la fabricante de teléfonos china ZTE durante los próximos siete años, tras no cumplir el acuerdo suscrito hace dos años ante un juez estadounidense de no volver a vender estos elementos a Irán.

China abre el mercado de coches al extranjero

Por otra parte, China ha cedido a una de las demandas que EE.UU. venía realizando en los últimos meses y que es una de las causas de la guerra comercial abierta entre los dos países: abrir el mercado de automóviles a empresas extranjeras. 

La amenaza de que la guerra comercial siga aumentando aranceles por parte de EE.UU. ya llevó la semana pasada al presidente chino, Xi Jinping, a solicitar el cese de las hostilidades en un discurso conciliador. Pero este martes ha ido más allá al realizar la primera concesión palpable.

Paradójicamente, el mismo día en que se anuncia este paso definitivo en la liberalización de la industria automotriz, China ha impuesto un arancel del 178 por ciento sobre las importaciones de sorgo ─un tipo de cereal─ estadounidense.

En cualquier caso, con esta medida el gobierno chino inicia un plan a cinco años vista para reducir las restricciones a la inversión extranjera en la industria de los automóviles.

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