Qué hay dentro de las lámparas de lava, el secreto mejor guardado de la industria

¿Recuerdas las lámparas de lava que todos los adolescentes tenían en sus habitaciones? ¿Has pensado alguna vez cómo funcionaba el mecanismo en su interior?

Siempre ha sido un gran secreto guardado por la industria, aunque como explicó en su momento uno de los magnates, Bryan Katzel, de Schylling, su interior está compuesto por agua, colorante y una mezcla no revelada de químicos.

Entonces, ¿son peligrosas estas lámparas de lava en caso de romperse y liberar los químicos al exterior?

Hay que comenzar explicando que la cera utilizado en la lámpara no es de abeja, sino cera de parafina, un derivado del petróleo.

La gran diferencia entre las densidades del agua y la cera provoca que los elementos sean incapaces de mazclarse, al igual que sucede con el agua y el aceite, por ejemplo. 

De esta forma, se establecen diferentes capas. Si se enciende la lámpara, por el efecto del calor, la capa de cera sube hacia arriba, mientras que si se enfría baja al extremo inferior.

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Sin embargo, lo más curioso sobre las lámparas de lava es su secretismo, ya que la industria ha preferido no desvelar sus ingredientes. Algo parecido a la fórmula de la Coca-Cola.

Algunos de los químicos que se incluyen en dichas lámparas se utilizan para favorecer que no aparezcan hongos que crezcan dentro de la botella.

Business Insider ha desmontado una de estas lámparas tan utilizadas en la década de los 90 y se ha encontrado con una cera que no es cera, agua alimentada con aditivos secretos y un olor desagradable.

Probablemente, este olor se deba a la adición de queroseno en su interior. Si quieres conocer más sobre estos artículos retro de decoración, puedes ver el vídeo. ¡Ahí está el secreto!

El origen de las lámparas de lava

Aunque son más conocidas por estar presentes en las habitaciones de los adolescentes de los años 80 y 90, su origen se remonta a los años 60. 

El responsable de su creaciión fue Edward Craven Walker, quien creó la empresa Mathmos tras desarrollar un primer modelo realizado con agua y aceite, mientras residía en un hotel rural.

A pesar de que nadie sabía para qué se utilizaban dichas lámparas, su popularidad se incrementó gracias a la serie Doctor Who y, curiosamente, a Ringo Starr, batería de los Betales.

Sin embargo, no todo quedó en la década hippie como una revuelta contra el mundo poco colorido de la posguerra, sino que avanzó hasta los 90 en Reino Unido, momento más popular de dichas lámparas en el mundo adolescente. 

Finalmente, según cuenta la BBC, existe todo un mundo relacionado con el coleccionismo de estos objetos propios de películas de ciencia ficción antiguas.

"Los más valiosos tienden a ser series de producciones que fueron limitadas: las que no fueron tan comercialmente exitosas. También los colores raros, las lámparas astro de edición limitada, las piezas que son históricas: lámparas del 63, 64, 65", aseguró a la BBC Anthony Voz, un coleccionista.

"En eBay hay un mercado enorme", continuó. "Fui contactado por un hombre que vive en Singapur; tiene 10.000 lámparas. Es una locura, porque una vez tienes una, las quieres todas".

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