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He viajado por el mundo durante 6 meses y este es el mejor consejo que puedo darte para cualquier viaje

I traveled the world for 6 months, and here's the single best piece of advice I can give you for any trip you take
  • En marzo, dejé Nueva York para viajar por todo el mundo como corresponsal internacional de Business Insider Estados Unidos. En más de seis meses, he visitado 12 países.

  • Pasar todo este tiempo viajando ha implantado una verdad en mí: olvidarme del FOMO (las siglas en inglés de fear of missing out, que se traducirían como miedo a perderse o dejar pasar algo). Si hay una atracción, un punto de referencia o un museo que no te interesa, no temas pasar de ello.

  • A menudo hay demasiadas cosas que ver en cualquier lugar que visites para perder tu tiempo en algo que no te interesa, incluso si es algo tan monumental como el Taj Mahal o la Gran Muralla China.

Quizás conozcas el sentimiento. Estás en las vacaciones que has estado planeando todo el año, en algún lugar exótico, -digamos Tulum, México-, y solo te quedan dos días más antes de regresar a la oficina y a la rutina de nueve a cinco.

Mientras dormitas en la playa, tienes una pesadilla.

Antes de irte, tu amigo Chad en el trabajo te habló sobre lo asombrosas que son las ruinas mayas en Yucatán. Visitó Tulum el año pasado y comentó que la ciudad precolombina de Chichén Itzá era el lugar más increíble del mundo. "Tienes que ir", te dijo.

Ahora, sentado en la playa con dos días para que se acaben las vacaciones, no quieres ir. Los sitios históricos no te interesan particularmente. Viajas para relajarte y comer comida local sabrosa. Pasar un día en un autobús caluroso para que puedas escuchar la perorata del guía turístico sobre la astronomía maya suena terrible. Quieres tomar tanto sol y hacer surf como te sea humanamente posible.

Pero entonces FOMO, el miedo a perderse algo, comienza a aparecer. ¿Y si es el lugar más increíble del mundo? Y no fuiste. En tu mente, ves a Chad enfrente de la máquina de agua doblado de risa: ¿No fuiste a Chichen Itza? Es como si ni siquiera hubieras ido a México. 

Tu vida se arruinará irrevocablemente si no vas, dice una vocecita en tu cabeza. Vamooooos.

Estoy aquí para decírtelo: tu vida no se arruinará irrevocablemente, y no necesitas ir. Pasa de Chad. Haz lo que quieras.

Mientras he pasado los últimos seis meses viajando por el mundo como corresponsal internacional de Business Insider, he estado en variaciones de este escenario docenas de veces. Puede parecer que tengo mucho tiempo para visitar las atracciones turísticas: "¡Viajas para ganarte la vida!" internet me grita constantemente, pero con todo el tiempo que paso informando y escribiendo, por lo general solo tengo un par de días para ver lo que un lugar tiene para ofrecer.

A menudo tengo que tomar decisiones sobre mi tiempo: ¿Paso el día turístico en Pekín en el 798 Art Zone, un distrito de galerías de arte moderno? ¿O en la Ciudad Prohibida?

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Cuando viajaba antes de este trabajo, cogía vacaciones de una semana al estilo mochilero cada año. Durante estas, constantemente me preocupaba perder algún punto de referencia, e intentaba meter todo lo que pudiera en un viaje. Me ha llevado a perder mucho tiempo haciendo cosas que preferiría no haber hecho.

En Bogotá, Colombia, pasé medio día en el Museo del Oro, un museo que exhibe exclusivamente oro precolombino. En Europa, visité una ornamentada iglesia medieval tras otra. En Estocolmo, pasé un día recorriendo las aburridas habitaciones del Palacio Real.

Hice todas esas cosas porque temía que el proverbial Chad dijera algo como: ¿No fuiste a eso? Es como si ni siquiera hubieras ido a [insertar destino aquí].

Eso no significa necesariamente que no valga la pena ir a ninguno de esos lugares. Si te gusta la arquitectura real, el palacio de Estocolmo es un buen ejemplo de la arquitectura barroca del siglo XVIII. Pero dedicar un día a eso significaba que tenía que pasar un día menos explorando la impresionante belleza natural de Suecia, que, en retrospectiva, hubiera preferido.

Ese sentido persistente de FOMO es una de las razones por las que odio las listas de deseos. Son una presión constante para ver y hacer cosas que otras personas dicen que tienes que hacer, en lugar de lo que realmente quieres hacer tú.

En estos días, hago todo lo posible por ignorar la vocecita en mi cabeza gritando "¡FOMO! ¡FOMO!" Y en su lugar, tratar de seguir mis intereses. Esto ha hecho que el viaje sea infinitamente más satisfactorio y atractivo para mí. Te sugiero que lo intentes.

Y si te estás preguntando, pasé mi día en Pekín en el 798 Art Zone, porque sentí que era más urgente tratar de entender la escena artística floreciente de China y más atractivo que visitar una de las principales atracciones de China durante las vacaciones en el país.

La vida es demasiado corta para pasar el tiempo haciendo cosas que no quieres hacer. YOLO.

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