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Así fue cómo empecé a trabajar en 'Business Insider' desde mi dormitorio: eché de menos al típico compañero de al lado que, cuando eres nueva, se convierte en 'tu Google'

Me cambié de trabajo durante el confinamiento y...

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  • Cambiarse de trabajo siempre implica cierto estrés. Pero esta situación se vuelve todavía más excepcional si empiezas un nuevo proyecto en plena pandemia. 
  • Te cuento mis sensaciones, nervios, dudas, dificultades, alegrías y éxitos de mis primeros días en Business Insider España, que coincidieron con el confinamiento.
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Aparentemente, durante el confinamiento, no se podía hacer muchas cosas. La actividad se limitaba a 4 paredes y, encerrados en casa, las opciones se reducían. Muchos habrán tenido tiempo para aburrirse y, otros, para innovar y hacer aquello para lo que antes no encontraban tiempo. 

Yo me he cambiado de trabajo en plena pandemia. 

La búsqueda de empleo siempre implica cierto estrés, pero hacerlo durante una crisis sanitaria es simplemente una categoría distinta. La vida da muchas vueltas —como se suele decir—. Sí, nunca me hubiera imaginado algo así. 

Al principio, creí que lo razonable era dar la situación por perdida y que tendría que esperar más tiempo antes de reincorporarme al mundo laboral. Reconozco que el pesimismo fue mi primera reacción. 

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En ese momento, lo que se pasaba por la cabeza era: adiós a las entrevistas, olvida los procesos de selección y ni pensar en contrataciones... pero me equivocaba. Al poco tiempo, me hacían una oferta laboral a través de la pantalla de mi ordenador y conseguía un nuevo empleo sin salir de mi dormitorio. Ahora puedo decir que tuve la suerte de encontrar un trabajo por videoconferencia y, lo más importante, uno que me gusta. 

Un contrato siempre es motivo de celebración, pero la ilusión se multiplica si el documento a firmar llega en plena pandemia. 

La entrevista, como muchas de las cosas que han venido después, fue por videollamada. Mis nuevos compañeros se presentaron a través de una multitudinaria reunión por Hangouts y ya ahí me asomé a sus casas, desde donde me saludaban confinados. Yo hice lo propio desde mi habitación y, pese a estar detrás de la pantalla, tuve los típicos nervios de un primer día de trabajo. Fue el contacto inicial con la redacción en remoto y me permitió poner cara a quienes están detrás de Business Insider España. 

Varias reuniones después —también por videoconferencia—, mi jefa me ha asegurado que todo es real, que ellos existen y que no son un holograma. 

Además de ubicar a todos los compañeros, llegar nueva a un sitio implica unos días, o semanas, de aprendizaje: hay que acostumbrarse a la rutina y a otra forma de hacer las cosas. En esos momentos, recibes muchos estímulos porque todo lo que te rodea es nuevo. Al principio, sentía que me llegaba un torrente de información, así que entré un poco en pánico en mi habitación. Cuando tienes una duda en la oficina, la reacción natural es mirar a izquierda y derecha para preguntar: "Perdona que te moleste pero, ¿cómo se hacía esto?".

Pero tuve que apañármelas sin esa opción. Reconozco que eché de menos tener al típico compañero —o mano inocente— que, solo porque te ha tocado sentarte a su lado, va a ser tu nuevo Google

Aunque te expliquen todo muy bien, como ocurrió en mi caso, pasar de la teoría a la práctica siempre es un poco más complicado. 

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Una de las desventajas de ser la nueva en un teletrabajo es que no puedes aprender mirando a tu alrededor, algo que suelo hacer mucho —como dice el refrán: 'a donde fueres, haz lo que vieres'—. Para mí, ese es un método de aprendizaje más. Siempre se infieren ciertos detalles cuando estás en el lugar de los hechos y te limitas a ver cómo funcionan las cosas.

Para compensar, la tecnología me ha echado un cable. Me ha sido muy útil durante este tiempo la aplicación de teletrabajo que usamos en Business Insider España: Slack. Pienso que es esencial tener una herramienta que ayude a organizar el trabajo y que sirva a la vez de canal de comunicación con los demás. Por un lado, me ha servido para identificar mis tareas y para saber exactamente qué era lo que tenía que hacer. Y, por otro, me ha ayudado a tener una comunicación fluida con la redacción. Además, es muy fácil de usar. 

Si me surgía una duda, estaba a un mensaje Slack de resolverla, como me decían mis compañeros. Como ya os habréis imaginado, todas mis relaciones sociales laborales han sido virtuales. Por videollamada, correo electrónico, móvil o esta plataforma. 

Algunos consejos si vas a incorporarte a un nuevo proyecto mientras dure el teletrabajo: ten ganas de aprender y ármate de disposición para cambiar tus hábitos

Así empecé a trabajar en Business Insider desde mi dormitorio.
Mi dormitorio y lugar de trabajo. Carlota G. Velloso

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Un consejo: si vas a cambiar de empleo ahora, o mientras dure el teletrabajo, apunta todo. Es algo que yo siempre hago al empezar en un sitio nuevo, pero en esta ocasión, ha sido aún más importante. Las notas que tomé me resultaron muy valiosas cuando se me presentaba la siguiente —y típica— situación: "Recuerdo que esto me lo explicaron y, de hecho, estoy visualizando el momento, pero no me acuerdo de qué tenía que hacer".

Además, pregunta todas las dudas. Es una de las cosas que te va a ayudar a mejorar en la dirección correcta, evitando que te únicamente te guíes por tus hábitos o tu intuición. 

Pero lo que pienso que es fundamental para cualquiera en esta situación es tener la mente abierta. Un empleo es una oportunidad y una nueva etapa en la vida de una persona. Ten ganas de aprender y ármate de disposición para cambiar tus hábitos. No tengas miedo a empezar de cero, aunque a veces asuste.

Esto es lo que he aprendido durante los 2 meses de trabajo en mi dormitorio

Aunque arrancar sea lo más difícil, de repente llega el día en el que dejas de sentirte perdida. En mi caso, fue poco tiempo después de incorporarme. Cuando me quise dar cuenta, ya me veía desenvolviéndome sin el estrés del principio. Entonces, aunque consciente de que me faltaba muchísimo por aprender, me pareció increíble ver cómo las cosas funcionaban. 

Otro día, estando en mi dormitorio, también me di cuenta de me sentía integrada. ¿Cómo podía ser? Si no conocía a nadie en persona, pensaba. No lo sé. Supongo que es porque todo el mundo se ha ofrecido a echarme una mano y lo cierto es que me han puesto las cosas muy fáciles. No he percibido la barrera tecnológica, aunque realmente estuviera ahí, cuando me comunicaba con mis compañeros, todavía virtuales. 

Reconozco que a veces aún me pregunto: ¿Cuántas cosas serán diferentes a lo que yo me he imaginado? A ver si va a ser que me he creído que mis compañeros eran reales y tan solo son hologramas. 

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