Hollywood deja claro que no quiere los Globos de Oro... aunque la industria los necesite más que nunca

Ansel Elgort y Rachel Zegler en 'West Side Story', que parte con 3 nominaciones a los Globos de Oro.
Ansel Elgort y Rachel Zegler en 'West Side Story', que parte con 3 nominaciones a los Globos de Oro.

20th Century Studios

  • Los Globos de Oro cayeron en desgracia a principios de año después de que una investigación destapara la falta de diversidad en su composición. A pesar de que hay nominados, todavía no se sabe si habrá gala de entrega de premios.
  • ¿Puede permitirse Hollywood 'cancelar' los Globos de Oro? No se trata solo de poner en el mapa a "lo mejor del año": los premios contribuyen a impulsar una segunda vida comercial de los títulos, algo más importante que nunca en tiempos de pandemia.
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El 13 de diciembre la Asociación de la Prensa Extranjera (HFPA en sus siglas en inglés) anunciaba los candidatos a los Globos de Oro de 2022. Los galardones, caídos en desgracia después de que a principios de año se hiciese público la falta de diversidad en su composición, han decidido seguir adelante. 

Las nominaciones se han despachado con una escueta rueda de prensa. De la gala nada se sabe. Es muy posible que, tras la negativa del canal NBC a retransmitirla, no tenga lugar. La gravedad de las acusaciones vertidas contra la Asociación de la Prensa Extranjera ha provocado la crisis de los premios, que pelean por recuperarse en un entorno que ha demostrado abiertamente que no los quiere. 

Pero, ¿realmente puede permitirse Hollywood ‘cancelar’ los Globos de Oro y perder uno de los pedestales más lucrativos de la industria? 

La presión de los estrenos de las plataformas sobre los estrenos convencionales ha vuelto la promoción de películas en una actividad tan cara como arriesgada. Prescindir de una promoción de la calidad de una gala no parece algo que el sector pueda permitirse ahora mismo. 

El escándalo estallaba a principios de este mismo año a raíz de una investigación publicada por el periódico Los Angeles Times. En el citado artículo se denunciaban prácticas que hacían dudar de que las votaciones se guiasen por criterios objetivos. Era imposible no ver una relación causa-efecto entre la invitación de varios asociados al rodaje de Emily in Paris, costeándoles una estancia de varios días en hoteles de lujo, y la nominación de ese Original de Netflix en la categoría de mejor comedia. 

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Pero sin duda lo más escandaloso fue que trascendiese la composición de la asociación. La ausencia de pluralidad racial entre los asociados, en un momento en que la representación es un tema particularmente sensible, desató las iras de la misma industria a la que premiaban

El hecho de que los votos procediesen de un segmento demográfico muy claro (personas de raza blanca) inclinaba la balanza hacia un tipo de títulos, mientras que otras propuestas, conectadas con perfiles raciales, eran ninguneadas. Las retiradas de apoyo de la industria no tardaron en llegar. Algunos intérpretes, incluso, decidieron devolver sus premios.  

En los meses que siguieron a la gala de los Globos de 2021, la HFPA llevó a cabo una limpieza profunda de la asociación. Aseguran que se han adoptado medidas no solo para tener una representación más plural, gracias a la contratación de un experto en diversidad, sino también para mejorar su funcionamiento. 

Así, por ejemplo, sus estatutos ahora incluyen la prohibición explícita de aceptar regalos.

En EEUU las nominaciones de 2022 se han encontrado con un muro de silencio por parte de la industria, la misma que hace un año consideraba esta celebración la Super Bowl de las celebrities. Ni notas de prensa ni reacciones en redes sociales. Parece que nadie quiere arriesgarse a que se le vincule con unos galardones que han quedado completamente deslegitimados. 

Las consecuencias de esta marginación no son irrelevantes. La continuidad de estos galardones es necesaria no solo por su impacto económico, sino también por la notoriedad que confieren a los títulos que consiguen colarse en la lista de nominados. Aumento de la recaudación, aumento de espectadores en cadenas y plataformas, nuevas altas… Las galas y los premios que se otorgan en ellas tienen un impacto financiero real en las películas y series que premian.

Las nominaciones no solo permiten poner en el mapa ante los ojos de los espectadores lo que se considera “lo mejor del año”. También contribuyen a impulsar una segunda comercial de los títulos. Es promoción de primera categoría, ya que, a pesar de que las retransmisiones televisivas lleven años de capa caída, impulsan una conversación online que hace girar la máquina de la popularidad y, por extensión, sus beneficios. 

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Los premios importan hoy más que nunca. Forman parte de la danza invisible que otorga al cine influencia cultural, haciéndolo destacar dentro del actual océano de oferta de entretenimiento. Los premios, además, “elevan” las producciones dándoles más visibilidad. 

Especialmente los Globos de Oro, un galardón con tradición que resuena internacionalmente entre las personas que asisten al cine con relativa frecuencia. La industria que ahora los ha condenado al ostracismo debería alegrarse de su resistencia. Porque los necesita. 

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