Un hombre de 42 años denuncia a sus padres por destruir sin permiso su enorme colección de pornografía (1.600 DVD, 400 VHS, revistas, juguetes...)

Un montón de DVD
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  • David Werking, propietario de esta colección, podría recibir cerca de 75 millones de euros por compensación por la destrucción de sus VHS y DVD.
  • Su padre, al descubrir la colección de su hijo, se sintió decepcionado y recordó cuándo David se enriquecía en el mercado ilegal de pornografía de su instituto.
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David Werking, de 42 años, denunció a sus padres después de que estos se deshicieran de su colección de pornografía, valorada en casi 24 millones de euros. Ahora el hombre ha ganado la demanda judicial y podría conseguir el triple de dinero (cerca de 75 millones de euros) como compensación por un delito de destrucción de la propiedad.

Werking mantenía un inventario de toda la pornografía que le pertenecía desde la década de los 80. En total, tenía más de 400 cintas VHS, más de 1.600 DVD y suficientes revistas y juguetes sexuales como para llenar docenas de cajas.

En 2016, Werking, tras divorciarse, regresó durante 10 meses al hogar de sus padres, en Indiana. Cuando se mudó de nuevo, pidió a sus padres, Beth y Paul, que le enviasen todas las cajas con sus pertenencias. Dentro de esas cajas se encontraba su pornografía, colección que no estaba por ninguna parte cuando recibió los paquetes de la mudanza.

Su padre le escribió vía email la verdad, es decir, que se había deshecho de casi toda la colección. 

“Ya no tengo tu pornografía. Ya no está. O la he destruido o me he deshecho de ella. Aún quedan algunas cosas que he guardado, pero llegados a este punto ya no la tienes. Lo mismo va para los juguetes sexuales y las revistas. Sinceramente, David, te he hecho un gran valor al deshacerme de todo eso”. 

Solo había guardado algunas de las cosas (“lo peor de lo peor”) en caso de que fuera ilegal.

Durante el proceso legal, la policía revisó todo el material pornográfico. No encontraron nada ilegal y Werking no ha sido denunciado por ello.

Pese a que su contenido es legal, el padre de Werking se escandalizó al ver su contenido. En un largo correo electrónico (extraído de Daily Mail), Paul explicó a su hijo que “no es normal” su afición. Concluye así:

“Lo que he encontrado en tus DVD no debería ser promocionado, celebrado o embellecido. Toda civilización que tolere o promueva estos actos está destinado a extinguirse. Cualquier individuo que ponga esta basura en su mente, cometa o no sus actos, sufrirá. No me sorprendería que cualquiera que vea estas cosas cada día acabe sufriendo pesadillas o sueños extraños”.

Dio comienzo así una retahíla de emails con reproches de todo tipo. En su respuesta, David aprovechó para mencionar que había perdido otras cosas que se encontraban en las cajas como sus CD de música, sus anillos de boda e incluso sus juegos para PS Vita. David además insinuó que el porno era necesario para cuando tanto Beth, su madre y esposa de Paul, como Mary, la ex de David, no podían satisfacerles. Este comentario encendió aún más al padre.

“Encuentro tu aptitud hacia las mujeres muy perturbadora, David. Las mujeres no son objetos con los que te puedas masturbar. Son gente, creadas por Dios al igual que tú. Debes tratarlas con respeto y dignidad”.

Imposible no pensar en el almacén del final de Indiana Jones al leer la conversación de emails.
Imposible no pensar en el almacén del final de Indiana Jones al leer la conversación de emails.

Y a continuación, se reveló en el mail un detalle del pasado de David que aclara la postura de sus padres.

“Cuando ibas al insti, te uniste a una banda que se enriquecía distribuyendo pornografía a chicos menores de edad. Seguro que recuerdas el día en el que tu madre y yo descubrimos eso y lo detuvimos. En ese día, destruí toda tu pornografía y avisé de tus actividades al Instituto Pickerington y a otros padres”.

“También te avisé que si encontraba pornografía en mi casa de nuevo, la destruiría”.

Cuando David se casó con la que ahora es su ex, Mary, sus padres consideraron que su hijo ya no era su problema. “Decidimos que ahora eras problema de Mary, no nuestro. Por desgracia, el amor de una buena mujer como ella no fue suficiente como para alejarte de tus sendas malvadas. Después de diez años de abusos, Mary tuvo suficiente y te echó. Tras vivir en la calle durante un tiempo te dejamos vivir con nosotros de nuevo a pesar de cómo nos maltrataste”.

A continuación, Paul explica el disgusto al redescubrir la pornografía de su hijo y descubrir, según él, que este no había cambiado un ápice.

“No nos sorprendimos de que nos mintieras sobre tu pornografía porque nos has mentido cada día sobre otras cosas. Nos mentiste durante los diez meses que viviste con nosotros”.

“Ya tienes 40 años”, escribió Paul a su hijo en otro email. “¿Cómo te va la vida hasta ahora? Quizás es buen momento para cambiar tus objetivos y tu forma de vivir. No te preocupes. No voy a irte detrás. Creo que ya sabes suficiente como para encontrar las respuestas tu solito”.

Y después de todos estos emails, fue cuando David tuvo bastante y llamó a la policía.

El proceso judicial fue relativamente fluido porque los padres de Werking admitieron abiertamente haber destruido la colección de su hijo. Alegaron que tenían el derecho de ejercer como arrendatarios y que le habían avisado que no querían pornografía en casa.

No obstante, el juez dictaminó que los padres “no habían citado o presentado ningún estatuto o caso legal que apoyara la idea de que ellos, como arrendatarios, pudieran destruir propiedad que no les gustara”.

La cifra concreta que los padres deben pagar a su hijo no ha sido aclarada todavía. Werking y sus padres tienen hasta febrero para enviar peticiones sobre cuáles deben ser estos daños por destrucción de propiedad.

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