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'Human Computers', las mujeres que transformaron la NASA

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Se las conocía como "computadoras humanas" antes incluso de que existieran las calculadoras multifunción. Las mujeres de la NASA se encargaron de convertir números en datos significativos. Sus cálculos marcarían el rumbo de misiones estadounidenses pioneras en el espacio en la Luna y más allá.

Neil Armstrong fue el primer ser humano que pisó la Luna. Lo hizo en el Apolo 11 acompañado de Edwin Aldrin y Michael Collins el 20 de julio de 1969. En este momento se ponía fin a la carrera espacial que enfrentaba a Estados Unidos y a la Unión Soviética. Los dos países querían ser los primeros en llegar. Aunque Armstrong y su equipo fueron los afortunados, detrás había un gran equipo humano y mucho esfuerzo.

Los trabajadores de la NASA se involucraron en esta misión durante décadas para conseguir el objetivo. Entre los miembros del equipo había mujeres. Poco se sabía de ellas, ni siquiera salían en las fotos e incluso trabajaban en una sala apartada del resto de ingenieros. ¿Por qué sabemos tan poco de ellas?

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Ya en la década de 1950, la NASA comenzó a trabajar con lo que ahora conocemos como computadoras. La mayoría de los ingenieros y científicos varones no confiaban en las máquinas. Creían que no eran tan precisas como los cálculos humanos.

Por eso descartaron la opción de programar con computadoras y dejaron esta labor a las mujeres. Así pues, los hombres dieron las nuevas máquinas IBM a las mujeres que trabajaban en lo que más tarde sería el Jet Propulsion Laboratory (JPL) de la NASA proporcionándoles una oportunidad única para trabajar con computadoras y aprender a codificarlas.

Estas human computers eran mujeres eran afroamericanas y trabajaron sin descanso para la agencia espacial. En su momento, la mayoría de los ciudadanos no sabía de su existencia pero sin ellas ni sus cálculos la misión espacial no hubiese sido posible.

¿Quiénes eras las "mujeres calculadora"?

En aquel momento en Estados Unidos había problemas de segregación racial así como movimientos por la lucha por los derechos de las personas de color. Sin duda un momento complicado y más aún para la inserción en el mundo laboral de la mujer negra.

Algunas de las protagonistas conocidas como human computers calcularon con lápiz y papel las complicadas ecuaciones de las misiones de la NASA. Decenas de mujeres entre las que destacaron también las historias de un pequeño grupo de afroamericanas.

Todo empezó con Bárbara Canright, que se unió al Jet Propulsion Laboratory de California en 1939. Fue la primera "computadora humana" femenina. Su trabajo consistía en calcular cuántos cohetes se necesitaban para impulsar un avión. Los cálculos los hacían a mano con lápiz y papel cuadriculado.

Tardaban más de una semana en completar todas las operaciones y rellenaban de seis a ocho cuadernos con datos y fórmulas.

Después del ataque de Pearl Harbor su trabajo, junto con el de sus compañeros de equipo que mayoritariamente eran masculinos, adquirió un nuevo significado. El reto del equipo era levantar un bombardero de aproximadamente 6.350 kilos (14.000 libras) de peso al aire.

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Bárbara fue la responsable de determinar la relación empuje-peso y comparar el rendimiento de los motores en diferentes condiciones. Debido a la cantidad de trabajo tuvieron que contratar más human computers incluidas tres mujeres Melba Nea, Virginia Prettyman y Macie Roberts.

Otra de las integrantes del equipo era Macie Roberts, 20 años mayor que las otras computadoras que trabajaban en el JPL. Era meticulosa y constante y a pesar de llegar al mundo de la ingeniería más tarde que sus compañeras, en 1942 ocupó el puesto de supervisora.

Cuando a Macie se le asignó la tarea de formar equipo, tomó la decisión de contratar sólo a mujeres. Roberts sentó un precedente para futuras supervisoras que continuaron contratando a mujeres incluso recién salidas de la universidad.

Por ejemplo, Helen Ling fue una de las supervisoras que siguió los pasos de Macie Roberts. Además de contratar de forma activa a mujeres para el equipo, ofrecía a sus empleadas un permiso de maternidad sin pagar y las volvía a contratar después.

Bárbara Paulson comenzó a trabajar en JPL en 1948. Esta ‘calculadora’ jugó un papel muy importante el 31 de enero de 1958 en el lanzamiento del histórico Explorer 1 construido por el propio laboratorio. Fue el primer satélite lanzado con éxito por los Estados Unidos.

A Paulson se le asignó la tarea de trazar los datos recibidos del satélite y una estación de seguimiento de la red. El equipo formado por Bárbara Paulson y sus compañeras ‘computadoras’ fueron las que trazaron a mano la entrada de los Estados Unidos en la carrera espacial. Paulson tuvo que dejar el JPL para tener a su primera hija, y gracias a la licencia no remunerada de maternidad de Ling, regresó en 1961.

Una historia que contar

La escritora Margot Lee decidió hacerse eco de esta apasionante historia recogiendo todo lo ocurrido en una novela a la que puso por nombre Figuras Ocultas. Además del libro la historia también dio el salto a la gran pantalla de la mano del director de cine Theodore Melfi con una película con el mismo nombre y centrada en la historia de tres de sus protagonistas.

No hay duda de que estas primeras ‘computadoras humanas’ fueron las principales protagonistas del programa espacial de Estados Unidos. Sin sus cuidados y precisos cálculos no hubiese sido posible que el hombre pusiese el pie en la Luna.

Ellas fueron pioneras y luchadoras tanto a nivel laboral por integrarse en un mundo considerado de hombres como a nivel de lucha por los derechos de las personas de raza negra, las mujeres y los niños.

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