¿Y si la humanidad pudiese sobrevivir a guerras y plagas, pero no a las redes sociales? Un artículo de 17 investigadores advierte sobre cómo afectan a la conducta colectiva

Redes sociales

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  • Un paper firmado por 17 investigadores de disciplinas como biología, psicología o filosofía pone el punto de mira en los riesgos que implican las redes sociales para la supervivencia de la civilización, ya que han interrumpido el flujo confiable de información.
  •  La democratización de la información en las plataformas online ha tenido efectos profundos, tanto positivos como negativos, que pueden perturbar la sociedad a escala. 
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¿Es capaz la civilización de sobrevivir a las redes sociales? Un artículo elaborado por investigadores de diversas disciplinas y publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences advierte del peligro que implican estas plataformas, que desde su aparición han cambiado drásticamente la manera en la que nos comunicamos.

Los responsables de la investigación, de campos tan distintos como la filosofía, la psicología o la ciencia climática, alertan de la voracidad y rapidez de los algoritmos, expresando su preocupación sobre las consecuencias de las redes sociales en ámbitos tan dispares como la salud mental, la democracia o las relaciones personales. 

El paper insta a los académicos a abordar el estudio del impacto a gran escala de la tecnología en la sociedad como una "disciplina de crisis", un campo en el que científicos de diferentes campos trabajan rápidamente para abordar un problema social urgente, como la forma en que la biología de la conservación intenta proteger las especies en peligro de extinción o la investigación de la ciencia climática para detener o ralentizar el avance del calentamiento global.

No comprender los efectos conductuales colectivos de la tecnología es peligroso

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Esta es una de las principales conclusiones del documento. Si la sociedad no comprende bien las nuevas tecnologías tanto la democracia como el progreso científico están en peligro. Las redes sociales desempeñan un efecto clave en la conducta, y si la infodemia no se controla, pueden proliferar fenómenos que ya se han dado en los últimos tiempos, como "manipulación de elecciones, enfermedades, extremismo violento, hambruna, racismo y guerra".

Esta franja inusualmente diversa de académicos llama a la acción y lanza una temida pregunta: ¿y si civilización humana pudiera sobrevivir a guerras y plagas, pero no a las redes sociales? Se trata de una lectura sombría, pero también una convocatoria a gestionar los flujos de datos erróneos y la infoxicación que gobierna las redes, una tendencia que se agravó durante la pandemia

El coautor e investigador de la Universidad de Washington, Joseph Bak-Coleman, se pronunció sobre el artículo en una entrevista en la revista Vox. En ella explica la importancia de analizar desde campos como la neurociencia el comportamiento colectivo de un sistema tan complejo como la sociedad humana. 

No todo pinta negro: el equipo también señala varias áreas en las que las redes sociales son una "fuerza para el bien". "La democratización de la información ha tenido efectos profundos, especialmente para las comunidades marginadas y subrepresentadas, dándoles la capacidad de reunirse en línea, tener una plataforma y tener voz. Y eso es fantástico".

Pero no hay que perder de vista el reverso negativo, ya que recuerda cómo las nuevas tecnologías alimentaron el genocidio de los musulmanes rohingya o la insurrección en el Capitolio estadounidense. "No hay ninguna razón por la que la buena información llegue a la cima de cualquier ecosistema que hayamos diseñado", alerta Carl Bergstrom, otro de los investigadores, destacando que las personas somos particularmente vulnerables a la desinformación

Información errónea, el mal del siglo XXI

Los investigadores ponen el ejemplo de la hidroxicloroquina: cuando se especuló que podía ser un tratamiento eficaz contra el coronavirus, en cuestión de días fue promovido por líderes mundiales como Donald Trump, lo que causó desabastecimiento para el tratamiento de otras afecciones. Esta veloz fragmentación informativa se replica y puede extender de forma orgánica en comunidades vulnerables. 

"Cuando hablo con la gente sobre las redes sociales, hay mucha preocupación, pero la atención se centra a menudo en los efectos a nivel individual", destaca Bergstrom en la entrevista a Vox, poniendo el ejemplo de cómo las plataformas como Instagram inciden de forma negativa en la autoestima o salud mental de los jóvenes. 

"Pero se habla menos sobre todos los cambios estructurales a gran escala que esto está induciendo", apunta. Es importante estar alerta ante los cambios profundos que la tecnología está teniendo en la sociedad.

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