Carmen Recio trabaja para IBM en Zúrich apoyando a comunidades interesadas en la computación cuántica: así se están creando "los expertos del futuro"

Carmen Recio, del equipo europeo de Quantum Community de IBM Research.
Carmen Recio, del equipo europeo de Quantum Community de IBM Research.

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  • IBM tiene una hoja de ruta para conseguir la madurez cuántica en los próximos años, pero no todo se constriñe al desarrollo tecnológico.
  • La divulgación y el conocimiento compartido también son esenciales. Por eso Carmen Recio, una matemática española de 26 años, trabaja en el equipo de Quantum Communities de la compañía.
  • En una entrevista con Business Insider España, Recio detalla por qué es esencial apostar por las comunidades y cómo España se ha convertido en un referente en este tipo de círculos tecnológicos.
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La computación cuántica ya no es ciencia ficción.

Es una realidad, una tecnología incipiente, y en IBM están trabajando en que se despliegue todo su potencial más pronto que tarde.

Pero para ello no basta con investigar y desarrollar. También es necesario concienciar y divulgar. Ahí es donde entra la importancia de contar con las "comunidades". España es uno de los referentes globales en la proliferación de este tipo de grupos multidisciplinares. Personas de distinta formación que se unen con el simple objetivo de formarse y ayudarse las unas con las otras.

Las grandes tecnológicas como Google hacen especial hincapié en apoyar a este tipo de comunidades, como explicaba Andres Leonardo Martínez-Ortiz, ingeniero de Google y responsable del departamento que desde Zúrich consigue conectar a la multinacional del buscador con personas interesadas en aprender y saber más de las tecnologías y estándares que la marca alcanza.

También desde Zúrich trabaja la joven Carmen Recio, de 26 años, como parte del equipo de Quantum Communities para toda Europa. Llegó a la capital suiza hace cuestión de un par de meses. Matemática de formación, Recio comenzó trabajando en el mundo de las comunidades de forma voluntaria. Hoy es su medio de vida.

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"Tanto en la computación cuántica como en otras tecnologías, y en general en el mundo de la ciencia, hay una tendencia que es la de lo abierto. El open source. Alrededor de tecnologías se crean comunidades a las que una persona puede acudir para conocer profesionales que se dedican a una disciplina en concreto, o para conocer a gente como ella que también quiere aprender sobre la materia en cuestión", explica en una entrevista con Business Insider España.

"Con estas comunidades se organizan eventos de divulgación, de networking e incluso competiciones estilo hackatón. La idea es tener un lugar común en el que aprender con otros científicos y desarrolladores, o con gente simplemente interesada; y así hacer contactos y compartir el conocimiento".

Así apoyan a las comunidades

IBM tiene en Suiza el laboratorio de IBM Research, donde apuesta decididamente por la computación cuántica y tienen ya un ordenador cuántico en el que investigadores de toda Europa pueden hacer sus experimentos a través de la nube que ofrece la tecnológica. De hecho, estudiantes e investigadores del CSIC en España pueden hacer uso del mismo a través de la nube.

De hecho, ni siquiera Carmen necesita ir a la oficina porque mucha de sus labores las desempeña teletrabajando. Pero reconoce, entre risas, que va a menudo porque le hace ilusión ver de cerca la máquina.

Por eso tiene sentido que en Zúrich también esté el equipo de Quantum Communities de IBM, un conjunto de profesionales que se dedican a generar contenidos y conectar comunidades con especialistas de todo el globo para impulsar y apoyar eventos de divulgación. "Las comunidades no pertenecen a las empresas, son de personas que participan porque les gusta la ciencia".

"Nosotros nos centramos en varias actividades. Creamos contenidos educativos que se pueden ver en Qiskit.org, organizamos cursos. Ahora estamos haciendo los Quantum Fridays, 400 alumnos participan todos los viernes en sesiones en las que vamos viendo el Qiskit Textbook, donde podemos ver el estado del arte de la computación cuántica y nuestro framework", explica.

Desde el grupo de Communities de IBM también se apoya y patrocina los eventos que organicen las comunidades locales de cada ciudad, como la de Madrid, Barcelona o Berlín. "Si algún día organizan un evento y necesitan dinero para poner unas pizzas, nosotros las ponemos", sonríe Recio.

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Estas comunidades organizaban esencialmente eventos físicos. Ahora muchos son virtuales. Pero el trabajo que se hace desde IBM sigue siendo ingente. "Una de las cosas que hacen las comunidades es crear a los expertos del futuro", destaca Recio. "Se está educando a toda una generación". Con las comunidades "se puede detectar talento y crear vocación". También sirven para mantener al día y constantemente formados y actualizados a profesionales de todas las edades.

"Yo, cuando estudiaba, no sabía ni siquiera lo que era la computación cuántica. Y al final he acabado trabajando en ella gracias a una charla que vi un día".

Sí es verdad que en términos de madurez, todavía queda para que la computación cuántica cuente con una verdadera "ventaja cuántica". Pero mucha gente está "muy ilusionada" porque "es muy prometedora". "Hay varias áreas con casos de usos muy interesantes", destaca Recio. "Por ejemplo, en el área de las finanzas, en la química, en el área de materiales, de la medicina...".

Hacia la madurez cuántica

La propia IBM está dando pasos hasta conseguir esa madurez cuántica. El año pasado presentó su hoja de ruta y aunque actualmente ya han logrado procesadores de 65 cúbits, esperan conseguir para el año que viene uno que supere los 1.000. "Ya existen los ordenadores cuánticos", remacha Recio. "Pero desde el punto de vista del hardware todavía hay muchos desafíos: corrección de errores, técnicas para escalar, para hacerlos más grandes sin que generen errores".

Un procesador cuántico de IBM.
Un procesador cuántico de IBM.

IBM

Pero seguir desarrollando una tecnología no tiene sentido si nadie sabe aprovecharla. Por eso IBM ofrece a través de la nube una cola por la que investigadores y estudiantes de toda Europa pueden desarrollar experimentos con hasta 15 cúbits. Funciona como un alojamiento al uso en internet: las empresas también pueden reservarse parte de la máquina para realizar sus desarrollos y pruebas.

"Hablar de desarrolladores cuánticos...". Carmen Recio explica que la consolidación de la computación cuántica no supone un punto y aparte con los desarrollos y especializaciones previas. "Ahora mismo el equipo de ingeniería de IBM está formado por físicos e ingenieros de software. Al final hay que entender qué es lo que hay que cambiar en concreto para aprovechar este tipo de ordenadores".

En una reciente tribuna publicada en El País, Mario Piattini, catedrático de Lenguajes y Sistemas Informáticos de la Universidad de Castilla-La Mancha, resumía en qué consiste la computación cuántica. Así, destacaba:

"Igual que la informática clásica se basa en el concepto de bit (que puede tomar el valor 0 o 1), en la informática cuántica el cúbit (del inglés qubit, quantum bit), es la unidad mínima de información. A diferencia del bit, que solo puede estar en uno de esos dos estados, el cúbit puede encontrarse simultáneamente en los estados 0 y 1. Es como si pasáramos de un interruptor de la luz que la apaga o la enciende, a uno que nos deja tener muchos estados intermedios. Así con 10 cúbits tendríamos 1.024 estados simultáneos y, cada vez que añadimos un cúbit, duplicamos la potencia de cálculo".

Recio lo confirma. "Digamos que el conocimiento que tiene un informático tradicional también sirve para la cuántica".

Conocida en las comunidades de Madrid

Carmen reivindica en varias ocasiones durante la entrevista que antes de trabajar en el mundo de las comunidades, comenzó con voluntariados. "En España ya participaba en comunidades como la de PytLadies", una red de agrupaciones de mujeres organizando eventos sobre programación en Python. "Iba mucho a las reuniones que organizaban".

Entonces Recio y unos amigos, "algunos que trabajan para EEUU en remoto" o "gente" que ha ido conociendo "alrededor de los eventos que se habían organizado", detectaron "mucho interés en la computación cuántica". "Pensamos que estaría guay tener un lugar en el que juntarnos y conocer a otra gente de Madrid, en este caso, a la que también le interesara".

Así nacía la Quantum Community de Madrid. "Nos contactó gente de Barcelona para ver si allí se hacía algo parecido. Echamos una mano lanzando la Quantum Community de Barcelona". Pero "todo eso", recuerda, "no fue trabajando para IBM". "Fue a título personal", matiza. Ahora está en Zurich, pero sigue echando una mano en la organización de los eventos de la Quantum Community madrileña. Y la ventaja que tiene IBM al tenerla en su plantilla es que nadie mejor que ella puede conocer cuáles son las necesidades de una comunidad de estas características.

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"Si tengo que volver un fin de semana, al final son dos horas en avión", ríe. "Al final es como mi bebé, no lo voy a dejar abandonado", dice en referencia a las comunidades en las que se ha involucrado. "No sé si es por nuestro carácter, pero es verdad que en España las comunidades triunfan: nos gusta reunirnos y quedar. La gente se entusiasma, se involucra... está guay". Como explicaba Andrés Leonardo Martínez-Ortiz, de Google, en otra reciente entrevista para Business Insider España, las comunidades españolas pueden ser un ejemplo para las del resto de Europa.

Recio estudió Matemáticas en la Universidad de Zaragoza. Reconoce que entonces no tenía muy claro a qué dedicarse. "Decidí empezar primero a trabajar para ver qué era lo que me gustaba o interesaba del mundo de la ciencia". Así, comenzó como becaria en IBM España, en el departamento de hardware para sistemas de inteligencia artificial.

Fue en ese puesto cuando conoció el equipo de Quantum internacional, pero de forma voluntaria. Por eso, cuando crearon un equipo en Europa, la llamaron.

"Como becaria todo estuvo muy bien porque creo que viví algo muy propio de una empresa estadounidense: siempre ponen énfasis en que los trabajadores tenemos que estar en continuo aprendizaje, y en que los empleados vayamos a charlas y formaciones. Fui a una en Madrid sobre computación cuántica y me pareció interesantísimo. Hablé con mi jefe y le pregunté si podía hacer algo". Así comenzó a colaborar con el equipo de computación cuántica de la firma.

"Fue super interesante porque entras directamente en contacto con los investigadores, y son ellos los que te forman para que en Comunidades haya un mensaje uniforme y certero, que nadie diga algo que todavía no es real o cree falsas expectativas". 

Una vez dentro del equipo de Quantum, como voluntaria, le tocó descubrir cuál sería su misión: qué podría aportar ella como matemática. 

Carmen ya lo sabe desde hace un tiempo. El año que viene comenzará su doctorado en Quantum Applications.

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