India va camino de convertirse en una de las mayores armas contra el nacionalismo vacunal y su papel podría ser crucial para el fin de la pandemia

Un hombre es vacunado contra el virus del COVID-19 en India.
Un hombre es vacunado contra el virus del COVID-19 en India.

Reuters

  • La India está utilizando toda su potencia farmacéutica para convertirse en el principal exportador de vacunas. 
  • Mientras los países pelean por mantener la dosis en sus territorios, la India está adoptando una estrategia de colaboración con la que pretende también posicionarse frente a China. 
  • Sin embargo, el Gobierno también está recibiendo críticas a nivel nacional por anteponer los intereses internacionales a la vacunación de su propio país. 
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La India es una gran potencia farmacéutica reconocida a nivel mundial incluso antes de la pandemia, ya que producía casi el 60% de las vacunas del mundo, incluidas las vacunas contra la difteria, la tos ferina, el tétanos (DPT), la tuberculosis y el sarampión. 

Ahora, el país podría posicionarse como una de las potencias determinantes para acabar con la pandemia gracias a las exportaciones de sus vacunas. 

El Instituto Serum de la India —el mayor productor de vacunas del mundo por volumen— produce la vacuna Covishield (desarrollada por la Universidad de Oxford - AstraZeneca) y la empresa india Bharat Biotech produce Covaxin, una vacuna nacional.  

Otros candidatos fabricados en la India se encuentran en distintas fases de desarrollo, entre ellas una vacuna nasal y la vacuna rusa Sputnik V. 

Hasta el 22 de marzo de 2021, la India ha suministrado 60,4 millones de dosis de vacunas a 76 países a través de diferentes modalidades que incluyen subvenciones en forma de ayuda, donaciones, acuerdos comerciales y a través de la alianza COVAX de la OMS.

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Las vacunas indias se han enviado a la mayoría de los países vecinos, como Afganistán, Bangladesh, Bután, Sri Lanka, Maldivas, Myanmar y Nepal, y también más lejos, a las Seychelles, Camboya, Mongolia y países de las islas del Pacífico, el Caribe y África, según informa Japan Times. También han llegado a países occidentales como Reino Unido o Canadá. 

Así está aprovechando la India su capacidad farmacéutica para consolidarse como una potencial a nivel mundial.  

Las exportaciones se multiplican mientras los demás países pelean por mantener sus dosis

Mientras Reino Unido y la Unión Europea se pelean por las dosis de vacunas y se amenazan con el bloqueo a las exportaciones ante la escasez de los suministros, la India está exportando a países de todo el mundo. 

La estrategia choca frontalmente con la de los países occidentales que, según el Instituto de Salud Global de la Universidad de Duke se han asegurado el 60% de los suministros mundiales de vacunas para ellos mismos. 

Además de las exportaciones, India también ha ofrecido 1.100 millones de dosis de vacunas al programa COVAX de la OMS para distribuir las vacunas COVID-19 a los países más pobres. 

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Narendra Modi, primer ministro de la India tuiteó: "Estamos todos juntos en la lucha contra esta pandemia. India se compromete a compartir recursos, experiencias y conocimientos para el bien mundial". 

India está utilizando la pandemia para reforzar su posición contra China 

Todo esto se está jugando en un tablero político en el que destaca una cuestión: la rivalidad con China, con la que se han intensificado las tensiones tras los enfrentamientos en la frontera del Himalaya, según informa Japan Times.  

Aunque China ha intentado posicionarse como el principal proveedor de vacunas para países como Brasil, Camboya o Afganistán, la India ha llegado antes que su rival en todas las ocasiones. 

El caso de Brasil fue especialmente destacado cuando las encuestas revelaron que su población no estaba dispuesta a ponerse la vacuna china Sinovac y el país recurrió finalmente a las indias. 

Además, la India ha conseguido también lo que China no ha logrado: convertirse en aliado de los países occidentales. 

Reino Unido ha encargado 10 millones de dosis y Canadá ha pedido 2 millones de vacunas. Cuando llegó el primer, el primer ministro Justin Trudeau aseguró que la victoria del mundo sobre la COVID-19 sería "gracias a la tremenda capacidad farmacéutica de la India, y al liderazgo del primer ministro Modi para compartir esta capacidad con el mundo". 

Así está cambiando la pandemia el negocio de las vacunas dentro de la industria farmacéutica

Además de posicionarse contra China, el país también está usando las vacunas para la diplomacia y sus exportaciones han contribuido a enmendar las tensas relaciones con Bangladesh y a consolidar los lazos de amistad con las Maldivas.

El país está abanderando la causa para liberalizar las patentes 

Una de las mayores controversias durante esta pandemia ha sido la legitimidad de las farmacéuticas para hacer caja en medio de una crisis sanitaria mundial

En total, Moderna ha anunciado que espera ingresar 18.400 millones de dólares gracias a las ventas de su vacuna COVID-19 este año. 

Por su parte, Pfizer, que había estimado inicialmente que obtendría unos 2 millones de dólares con su vacuna, subió las estimaciones a 15.000 millones. 

Contando con que el coronavirus se convertirá en una enfermedad endémica para la que se necesiten dosis de refuerzo, las farmacéuticas podrían estar peleando por un mercado valorado en más de 10.000 millones de dólares al año (unos 8.400 euros), según un análisis de Morgan Stanley y Credit Suisse.  

En octubre, India y Sudáfrica enviaron una petición a la Organización Mundial del Comercio solicitando que renunciara temporalmente a la protección de la propiedad intelectual de los equipos, medicamentos y vacunas relacionados con la pandemia de COVID-19. 

La idea es eliminar las patentes de 20 años y permitir a empresas como el Instituto Serum fabricar versiones genéricas de forma rápida y barata.

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La OMC no se pronunció al respecto en su última reunión a principios de este mes y la siguiente está prevista para la primera semana de junio. 

La nueva directora general de la OMC, Ngozi Okonjo-Iweal, ha propuesto una solución alternativa por la que se concederían licencias solo de fabricación para garantizar el suministro, pero manteniendo la protección de la propiedad intelectual. 

Recientemente, el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio de Sanidad, Fernando Simón, se ha posicionado a favor de que se liberalicen patentes de las vacunas del coronavirus "al máximo posible". 

Sin embargo, ha advertido de que también es necesario "garantizar que las empresas que hacen estos fármacos" obtengan su beneficio. 

"Debemos garantizar que las empresas que los hacen no van a dejar de invertir en estos fármacos, hay que garantizar que tienen beneficio, y a partir de ahí estoy de acuerdo en que se liberalicen el máximo posible de patentes", ha subrayado. 

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En la misma línea que Simón ha hablado también Sarah Gilbert, investigadora a cargo de la vacuna de la Universidad de Oxford, señala que es razonable que las farmacéuticas quieran sacar beneficios de los países ricos después de haber hecho un esfuerzo tan grande. 

De las necesidades de India dependerá lo que haga el Instituto Serum de la India 

La gran capacidad productora de vacunas COVID-19 se debe en gran medida al Instituto Serum de la India. Este fabricante de vacunas decidió invertir para producir cientos de millones de dosis de vacunas contra el coronavirus que todavía no habían demostrado su eficacia en una arriesgada apuesta. 

Ahora, el Instituto ha cerrado contratos con numerosos países y con las compañías AstraZeneca y Novavax. Para abril, la empresa pretende fabricar 100 millones de dosis mensuales de la vacuna COVID-19 de AstraZeneca. 

Sin embargo, a nivel nacional no está sentando bien que India sea el mayor exportador de vacunas mientras el ritmo de vacunación dentro del país es lento. 

El Gobierno ha recibido numerosas críticas por no poner en primera línea la vacunación dentro del país y parece que eso ha influido en el fabricante. 

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El Instituto Serum de la India está sufriendo sus propias presiones internas y ya ha anunciado que su prioridad es la producción nacional. De hecho, Suresh Jadhav, director ejecutivo del Instituto Serum de la India, ya advirtió de que la mitad del suministro de vacunas de Serum se reserva para uso nacional, y el gobierno indio también supervisa las exportaciones a los países vecinos. 

El fabricante ha informado a Brasil, Arabia Saudí y Marruecos que los nuevos suministros de la vacuna COVID-19 de AstraZeneca se retrasarán debido al aumento de la demanda en el país y mientras se trabaja en la ampliación de la capacidad. 

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