Pablo Isla podría entrar en las quinielas para dirigir Nestlé en cuanto cierre su etapa en Inditex

Pablo Isla.
Pablo Isla.

Reuters

La activación acelerada del proceso sucesorio en Inditex, que implica la salida del grupo de Pablo Isla y el ascenso de Marta Ortega a presidenta no ejecutiva del gigante textil tiene todavía muchas incógnitas colgando. 

Una de las principales es el próximo destino del ex de Altadis, algo sobre lo que se comenzó a especular casi el propio 30 de noviembre, día en el que los de Amancio Ortega anunciaron ante la CNMV unos cambios de calado que han situado como CEO a Óscar García Maceiras. En las quinielas figuran pesos pesados del IBEX, de Banco Santander a Telefónica. 

También un gigante mundial de la alimentación: Nestlé, donde ocupa un puesto de consejero independiente desde 2018. El futuro del ejecutivo, en cualquier caso, se despejará el próximo abril. 

Ese mes no solo abandonará la matriz de Zara; también está previsto que se celebre la junta general del grupo suizo, que cada año renueva el mandato de su cúpula. Se despejará la incógnita de si renueva o no su cargo como “independiente”.

Los estatutos sociales de la compañía son claros: “El presidente del consejo de administración es elegido por la junta general por un periodo de un mandato hasta la finalización de la próxima junta general anual. Si queda vacante el cargo de presidente, el consejo de administración designará un nuevo presidente de entre sus miembros para el periodo restante del cargo. La mayoría de los miembros serán independientes”.

En realidad, tanto el presidente como los demás miembros de la junta directiva son elegidos individualmente por un periodo de un año.

Si bien no hay ningún dato, por el momento, que anuncie cambios de calado en la cúpula de Nestlé, sí se trata de una fecha anual clave para el grupo de cara a activar movimientos en la multinacional y ver si Isla continúa en su cargo como independiente, es decir, ajeno a la ejecutiva de la compañía. 

Para muestra de la importancia de la cita hay que tener en cuenta lo ocurrido en la junta general del 6 de abril de 2017. Fue entonces cuando el, por aquel entonces, presidente, Peter Brabeck-Letmathe, abandonó el cargo por motivos de edad, al llegar a los 72 años, y fue sustituido por Paul Bulcke, CEO de la compañía desde 2008 hasta finales de 2016. 

En ese momento, y debido precisamente a su inminente ascenso, fue relevado por Mark Schneider, actual primer ejecutivo, un alemán que procedía de la compañía del sector sanitario Fresenius Group. El fichaje se interpretó como un giro de la multinacional para afianzarse en sector de la nutrición y la salud más allá del de la alimentación. 

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La junta general de este abril se saldó con la entrada en la junta directiva de un nuevo miembro, Lindiwe Majele Sibanda, presidenta del Centro de Excelencia de Sistemas Alimentarios Sostenibles de la Alianza de Universidades de Investigación Africanas, y la salida de Ursula Burns, de Xerox. 

Isla revalidó su cargo. La gran mayoría de los miembros de la junta directiva de Nestlé son independientes, si bien la multinacional cuenta con una junta ejecutiva, en este caso formada por 12 miembros y liderada por Schneider.

Isla desembarcó en Nestlé en abril de 2018, con la celebración de su junta general. Fue propuesto unos meses antes, en enero. El presidente de Nestlé destacó su “profunda experiencia y visión de los negocios”. 

El ejecutivo se hizo consejero independiente después de que a mediados de 2017 decidiese no optar a la reelección como miembro del consejo de administración de Telefónica, tras 15 años en la corporación de José María Álvarez-Pallete.

Limitaciones por parte de Inditex

En cualquier caso, el próximo destino de Isla depende también, en buena medida, de la propia Inditex. Queda patente en el informe de remuneraciones de los consejeros. 

En base a un pacto de abstención de competencia postcontractual, “el consejero que termine su mandato o cese en el desempeño de su campo no podrá prestar servicios en otra entidad que tenga un objeto social análogo al de la sociedad durante un periodo de dos años”.

Pero, ¿encaja Isla en las necesidades de Nestlé? La respuesta se da por descontada, teniendo en cuenta que ya es consejero independiente de una compañía que, por otro lado, maneja números rotundos. Cerró los primeros nueve meses de su ejercicio fiscal creciendo un 6,5% a nivel orgánico, hasta los 63.290 millones de francos suizos (58.990 millones de euros). 

Los de Schneider esperan crecer al mayor ritmo en la última década gracias a una mayor demanda, a las menores restricciones en hostelería y a la buena marcha de los negocios de café, de Nespresso a Nescafé. El consenso de los analistas indica, no obstante, que este ejercicio aún no recuperará las cifras prepandémicas. 

Se le estima un beneficio neto al finalizar el año de 12.125 millones de marcos suizos, unos 11.646 millones de euros, por debajo de los 12.600 millones del año de la prepandemia, cuando acuñó unas ventas de 92.568 millones de marcos.

Los retos que tiene por delante el gigante dueño de Kit Kat no le son desconocidos a Isla. A finales del mes pasado, el grupo indicó que espera duplicar sus ventas por comercio electrónico al 25% del total del grupo para 2025, al intensificar las inversiones en marketing y tecnología. 

Schneider explicó que pretenden impulsar las ventas de sus productos a los consumidores directamente a través de sus propios canales online, debido al éxito de venta en estos formatos de las cápsulas de Nespresso o los productos de Purina para cuidado de animales. 

Isla lideró todo el proceso de digitalización de Inditex: las ventas online ya superan en este caso el 25% de su facturación (un objetivo, por cierto, que aún estaba marcado para 2022).

Los suizos también están inmersos en un plan verde (otro de los grandes caballos de batalla de Isla es la sostenibilidad). A principio de año, en la presentación de resultados anuales, el CEO de Nestlé destacó la creación de una “hoja de ruta detallada para lograr emisiones netas de gases de efecto invernadero cero para 2050”. 

En línea con los postulados de Inditex, el gigante de la alimentación ve en la sostenibilidad “una gran oportunidad de negocio en un mundo donde las prioridades están cambiando muy rápidamente”. “Habrá una convergencia regulatoria hacia estándares mucho más altos en lo que respecta a la neutralidad de carbono y otros asuntos de sostenibilidad. Cuando se observa la mayor conciencia del consumidor, está muy claro que quedarse atrás tendrá un costo significativo”, dijo.

Un perfil que atrae a muchas compañías

El perfil de Pablo Isla guarda ciertas similitudes con el de Schneider. Los dos desembarcaron en un gigante mundial sin proceder del sector. El español de Altadis y el alemán de la rama de la salud. Sin embargo, ambos han acometido cambios profundos en sus compañías que se han notado en su crecimiento bursátil. 

En el año 2005, el madrileño tomó las riendas de la primera textil del mundo como CEO. Desde entonces hasta ahora, su cotización ha crecido un 900%. Nestlé, por su parte, ha visto cómo su cotización se ha estirado un 75% desde la llegada del directivo germano. 

En lo que va de año las acciones se han revalorizado un 21%. Aseguran los analistas que, con su llegada, el grupo ganó en agilidad, con reducciones y adquisiciones.

Este mismo diciembre acometió la venta de un paquete de su participación en la multinacional cosmética L´Oreal por unos 9.000 millones de euros. 

Una cantidad que servirá para reforzar la estrategia de compras de la compañía, que indicó en un comunicado que “la dirección ejecutiva y el comité de dirección confirman su compromiso de invertir en sus negocios principales de alimentación, bebidas y nutrición”.

En realidad, la mayoría de las grandes empresas con las que tiene o ha tenido vinculación Isla, de Altadis a Inditex o Nestlé, aún a pesar de estar radicadas en distintos sectores, tienen en común la necesidad imperiosa de una logística y control de inventario minuciosa, otro de los puntos fuertes del ejecutivo.

No obstante, al margen de Nestlé, a Isla se le imputan muchos más pretendientes. No son pocas las voces que lo sitúan en el IBEX, en el Santander de Ana Patricia Botín (que digiere su crisis derivada del fichaje fallido de Andrea Orcel) o en Telefónica, debido a que ya fue consejero y a que su nombre sonó en su momento como relevo de César Alierta. 

Ofertas no le faltarán, teniendo en cuenta las distinciones recibidas en años pasados que lo erigieron en «mejor CEO del mundo».

Lo que está claro es que la ecuación comenzará a despejarse en tres meses. El 31 de marzo abandonará de forma efectiva Inditex (si bien mantendrá su cargo dentro del patronato de la Fundación Amancio Ortega). A partir de ahí, arranca una nueva etapa.

Artículo en Economía Digital.

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