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La industria manufacturera china se hunde a niveles de 2016 y agrava el frenazo económico del gigante asiático

Un polígono industrial en China
Un polígono industrial en China. Reuters
  • La industria manufacturera de China cae a niveles de febrero de 2016, situándose en 48,3 puntos, según refleja el índice de gerentes de compras (PMI) elaborado por Caixin.
  • El dato alienta la especulación sobre nuevas intervenciones de Pekín para estimular la economía del gigante asiático.
  • La economía china creció al 6,6% en 2018, el ritmo más bajo desde 1990.

La actividad de las fábricas chinas agravó su caída durante el arranque de 2019, según refleja el índice de gerentes de compras (PMI) elaborado por Caixin, que se ha situado en 48,3 puntos, frente a los 49,7 del mes anterior, lo que supone la peor lectura de este indicador adelantado desde febrero de 2016 y alienta la especulación sobre nuevas intervenciones de Pekín para estimular la economía del gigante asiático.

El dato elaborado por Caixin corrobora la tendencia recesiva en el sector manufacturero de China, después de que la lectura oficial del PMI se haya situado en enero en 49,5 puntos, frente a los 49,4 del mes de diciembre.

"En conjunto, las políticas económicas contracíclicas no han tenido un efecto significativo", declaró Zhengsheng Zhong, director de Análisis Macroeconómico de CEBM Group. "China probablemente lanzará más medidas fiscales y monetarias y acelerará su puesta en marcha", añadió el experto, advirtiendo de que la postura sobre la estabilización del apalancamiento y su estricta regulación no han cambiado, por lo que anticipó que "la tendencia al debilitamiento de la economía de China continuará".

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Una lectura del índice PMI superior a 50 puntos implica expansión de la actividad en el sector, mientras que un resultado inferior a este umbral supone una contracción.

La economía china alcanzó en 2018 un volumen de 90,03 billones de yuanes (11,65 billones de euros), registrando un crecimiento anual del 6,6% para la segunda mayor economía mundial, frente al 6,8% del dato revisado de 2017, su ritmo de expansión más débil en los últimos 28 años, aunque en línea con el objetivo previsto por Pekín, que esperaba un aumento de la actividad cercano al 6,5%.

En el cuarto trimestre, el PIB de China experimentó un crecimiento del 6,4%, su peor tasa de expansión desde antes de la crisis financiera, registrando así una sensible desaceleración respecto del 6,8% del primer trimestre y del 6,7% del segundo trimestre, mientras que en el tercer trimestre del año el crecimiento había sido del 6,5%.

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