La inflación se descontrola en la OCDE: sube un 7,2%, su mayor tasa desde 1991, y el impacto de Ucrania está por venir

Inflación en Europa.

Reuters

La inflación lleva meses desatada. Ni está siendo un fenómeno transitorio, ni parece tener techo. Es más, la guerra de Ucrania podría ser la puntilla para la escalada de precios.

El precio de los productos volvió a dispararse en enero en el área de la OCDE: subió un 7,2% interanual, frente al 6,6% de diciembre, según los últimos datos publicados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). 

No se veía algo igual desde febrero de 1991.

Para entender la magnitud de la escalada, en enero de 2021, la inflación de las economías avanzadas estaba en el 1,6%. Un año después, alcanza su tasa más alta en 30 años.

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La escalada sin fin de la cesta de la compra tiene una causa clara: el encarecimiento de la energía y las materias primas, que llevan más de medio año elevando los costes de la cesta de la compra en productos como el aceite, la carne o la luz y la gasolina.

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"Los precios de la energía y, en menor medida, los precios de los alimentos, continuaron impulsando la inflación en todos los países de la OCDE", señala el documento del organismo.

De hecho, si se excluye el precio de los alimentos y la energía, la inflación interanual de la OCDE aumentó al 5,1%, más de dos puntos porcentuales por debajo. Aún así, sigue siendo la tasa más alta desde 1992.

España es una de las economías, junto con EEUU, que más está sufriendo las presiones inflacionarias. En febrero, la inflación se disparó al 7,4%, algo nunca visto desde 1989, después de haber subido un 6,1% en enero. En EEUU subió un 7,5% en enero.

Pero si en EEUU, la escalada de la inflación es resultado de la política fiscal expansionista de Joe Biden, en España el efecto sobre los precios tiene que ver con una enorme dependencia energética: España compra a otros países el 73% de la energía que consume. De ese porcentaje, el 45% es petróleo, que ahora mismo está en máximos.

Prueba de ello, en Alemania la inflación fue del 4,9%, en Italia del 4,8% y en Francia del 2,9%.

El horizonte es sombrío, y preludia una primavera descontrolada por la guerra en Ucrania. El conflicto armado, que dura ya más de una semana, está tensando la cuerda de precios de la energía todavía más, lo que podría llevar a una inflación desbocada durante los próximos meses.

El efecto Turquía dispara todavía más precios

Sin embargo, en enero se suman varios efectos más. El primero de todos, el efecto Turquía: la fuerte subida de la inflación en Turquía, donde la inflación se disparó nada menos que un 48,7% en enero. 

Excluyendo a Turquía, la inflación en el área de la OCDE aumentó un 5,8%, una diferencia de 1,4 puntos porcentuales.

Una segunda causa es Estados Unidos, la economía avanzada que más está notando la presión inflacionaria. Cuando parecía que iba a tocar techo, la inflación apretó un punto más en enero, disparándose al 7,5% y marcando un máximo histórico en 40 años. No se veía una subida de precios igual en EEUU desde febrero de 1982.

Si EEUU sufre más que otros países la subida de precios es, en gran parte, reflejo de una economía dopada por el estímulo fiscal de billones de dólares lanzado por el Gobierno de Joe Biden para hacer frente a la pandemia.

Fuera de la OCDE, en cambio, los patrones de inflación varían ampliamente: siguió aumentando en India e Indonesia, pero disminuyó marcadamente en China (al 0,9%, desde un 1,5%) y, en menor medida, en Argentina.

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