¿Ha tocado techo la inflación? Los precios se moderan al 8,4% en abril, pero siguen subiendo, y la inflación subyacente alcanza niveles no vistos desde 1995

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Albert Gea / Reuters

La inflación podría haber tocado techo, al fin, después de meses de subidas ininterrumpidas. Pero sigue en niveles históricamente altos.

El precio de los productos aumentó un 8,4% interanual en abril, según el avance del IPC publicado hoy por el INE. El dato podría ser el más elevado desde finales de los años 80...si no llega a ser porque en marzo los precios ya escalaron todavía más, disparándose un 9,8%. 

Según el INE, la rebaja se debe principalmente al abaratamiento de la electricidad y los carburantes. En cambio, los precios de los alimentos registraron en abril un mayor repunte que en igual mes de 2021.

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Se trata del primer descenso que experimenta la inflación tras 2 meses de fuertes ascensos. Sin embargo, ahora la alerta está en la inflación subyacente, que sigue aumentando, a pesar de que esta tasa no tiene en cuenta las subidas de la energía y los alimentos.

A pesar de que la tasa general se modera, la inflación subyacente sigue subiendo, y esto sí es un signo de alerta, porque indica que las subidas de precio podrían estar contagiándose a otros sectores de la economía: la cesta de la compra (excluyendo energía y alimentos) se disparó un 4,4% en abril, la mayor subida registrada desde 1995.

Cabe recordar que la inflación subyacente en enero, hace sólo tres meses, era casi la mitad, del 2,4%. La escasa diferencia entre la tasa general y subyacente es peligrosa, porque si la inflación no se modera ni siquiera excluyendo los productos que más suben, significa que el descontrol de precios ya podría haber contagiado a otros segmentos de la economía. 

¿Ha tocado techo la inflación?

"La inflación habría tocado techo en marzo y se espera que comience a descender en abril, si bien se mantendrá en niveles muy elevados a lo largo de todo el año", predijo Funcas hace dos semanas, y pronostica que 2022 cerrará con una inflación media del 6,8% anual, lo que indica todavía algunos meses de tensión.

Marzo fue el primer mes en notar el impacto de la guerra en Ucrania en precios. Si la inflación ya estaba en niveles descontrolados (en enero la subida fue del 6,1% y del 7,6% en febrero), el conflicto bélico todavía ha echado más leña al fuego: en marzo la inflación escaló al 9,8%, la mayor subida vista desde 1985.

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Según el INE, la subida de la cesta de la compra se debe al encarecimiento de los alimentos y de la energía. Precisamente productos de primera necesidad que afectan a todos los hogares y, especialmente, a las rentas bajas, por pesar más en su cesta de consumo.

Aceite, pescado, cereales y leche, pero también electricidad, calefacción o incluso los hoteles son algunos de los productos cuyo precio se ha disparado en los últimos meses a tasas de doble dígito.

En marzo, por ejemplo, el precio de la luz aumentó un 107%, la calefacción un 68,3% y los combustibles un 83%. En cuanto a los alimentos, el aceite es un 33% más caro que hace un año, pero también suben el pescado, la leche y los huevos (un 11%) o la carne de cordero (10,1%).

Según estimaciones del Ministerio de Economía, "un 73% del alza se debe al impacto de la invasión de Ucrania sobre los precios de la energía y los alimentos".

Es cierto que la guerra ha tensado la cuerda de precios, pero la inflación ya estaba desbocada antes. Lo que ocurre es que a mediados de 2021 la demanda despertó en torrente, después de meses confinada y limitada por restricciones, y cuando esto ocurrió, la oferta no logró dar abasto, lo que ha disparado precios.

En febrero, por ejemplo, la luz llegó a dispararse un 80,5% y los combustibles un 52,3%, y eso que entonces todavía no habían empezado a notarse los efectos de la guerra.

"Los desajustes entre la oferta y la rápida recuperación de la demanda a medida que se reabrió la economía tras la crisis del COVID-19 llevan intensificando las presiones inflacionarias desde el verano de 2021", apuntó el gobernador del Banco de España, Pablo Herhández de Cos, esta semana.

En septiembre la inflación subió un 4%, en octubre un 5,4%, en noviembre llegó al 5,5% y en diciembre se disparó al 6,5%. El alza de enero fue del 6,1%, algo inferior, pero de nuevo en febrero repuntó alcanzando el 7,6%. En marzo, los efectos de la guerra se hicieron notar, y la inflación rozó el doble dígito con un 9,8%, el mayor avance registrado desde 1985.

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Con el estallido de la guerra, las presiones inflacionarias han empeorado: "La guerra y el aumento de los precios mundiales de las materias primas son los principales factores impulsores del alza de precios. Pero los precios de los alimentos también han aumentado considerablemente debido a la escalada de costes de transporte y producción, y en particular por el aumento del precio de los fertilizantes, también como resultado de la guerra en Ucrania", añade el Banco de España.

En los próximos meses, todo dependerá de la evolución del conflicto y de los precios energéticos. Por ejemplo, si el precio del petróleo sube hasta 120 dólares, la tasa media anual sería del 7,8%, pronostica Funcas, mientras que si desciende hasta 90 dólares, la tasa media anual sería del 5,9%. La tasa subyacente, sin embargo, subirá hasta el final del verano, situando su media anual en el 3,5%

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