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Un informe marca el camino para cambiar el curso del cambio climático: 3 años y 3 billones de inversión para reducir drásticamente las emisiones, crear 9 millones de empleos y aumentar el PIB mundial

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Reuters
  • Invertir 3 billones de dólares en transición energética a lo largo de los tres próximos años podría reducir las emisiones de CO2 en 4.500 millones de toneladas hasta 2023.
  • Este camino alberga el potencial para crear hasta 9 millones de empleos en sectores intensivos en energía e impulsaría el PIB mundial un 3,5% hasta 2023, según un estudio elaborado por la Agencia Internacional de la Energía y el Fondo Monetario Internacional. 
  • El documento sostiene que dedicar estos estímulos económicos a la electricidad, transporte, edificios, industria, combustibles y tecnología, promovería tres objetivos: crecimiento creación de empleo y desarrollo sostenible.
  • Este billón de euros al año requeriría participación pública y privada. El informe apunta que el 30% de esta inversión provendría de los Gobiernos y supone menos del 10% de los fondos comprometidos para la recuperación económica del coronavirus.
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El descenso de las emisiones de gases de efecto invernadero y el gasto gubernamental se articulan como una palanca de estímulo económico para salir de la crisis del coronavirus así como una oportunidad para alcanzar los objetivos de marcados por el Acuerdo de París, según la Agencia Internacional de la EnergíaDe destinarse un billón de dólares de inversión cada año durante los tres próximos años a la transición energética, las emisiones de CO2 podrían caer en 4.500 millones de toneladas hasta 2023. 

La cifra representa el 14% del total de emisiones del 2019, que se convertiría, definitivamente, en el año en el que se alcanzó el pico máximo de emisiones. Además, este camino alberga el potencial para impulsar el PIB mundial un 3,5% hasta 2023 y crear hasta 9 millones de empleos en sectores intensivos en energía, según un estudio elaborado por la Agencia Internacional de la Energía y el Fondo Monetario Internacional. 

Las dos entidades lanzan este informe justo cuando los gobiernos de las diferentes naciones del mundo trazan sus planes de estímulos económicos tras la pandemia. El documento sostiene que de dedicarse estos estímulos a la electricidad, transporte, edificios, industria, combustibles y tecnología, impulsaría tres objetivos: crecimiento creación de empleo y desarrollo sostenible. 

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El informe promueve la rehabilitación de edificios para promover la eficiencia energética, el impulso al vehículo eléctrico, las baterías y la energía renovable, el reciclaje de energía a nivel industrial o la reducción de emisiones de metano, petróleo y gas.

Este billón de euros anuales de inversión requeriría participación pública y privada. En este sentido, el informe destaca que el 30% de esta inversión provendría de los Gobiernos y supone menos del 10% de los fondos comprometidos para la recuperación económica del coronavirus. 

Además, el grueso de la inversión privada se destinaría a los sectores industriales y de edificios, con incentivos públicos complementarios. El sector industrial es uno de los más castigados por el parón económico para contener el coronavirus, con el 8% de su fuerza laboral en riesgo de quedar sin empleo y especial gravedad en el sector de la automoción. 

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El estudio pone sobre aviso a naciones como Iraq o Nigeria, cuyas economías son excesivamente dependientes del petróleo y el gas, y podrían registrar descensos del 80% en los ingresos este año.

Por su parte, Fatih Birol, director de la Agencia Internacional de la Energía, previene de no cometer los mismos errores que en el pasado. Las emisiones de CO2 cayeron en 400 millones de toneladas métricas en 2009, a raíz de la crisis del 2008, para más tarde dispararse en 1.700 millones de toneladas métricas en 2010. 

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